FMI felicita rendimiento del modelo boliviano durante la pandemia

El examen del organismo a la economía boliviana es el primero en mucho tiempo. Le augura un crecimiento económico del 5% para este año, gracias al aumento de los precios de las materias primas como el cobre.

Hace una década que Bolivia no devalúa su moneda, y el Gobierno de Arce dijo que mantendrá esa política. Foto: difusión
Hace una década que Bolivia no devalúa su moneda, y el Gobierno de Arce dijo que mantendrá esa política. Foto: difusión
Economía LR

El Fondo Monetario Internacional (FMI) saludó el rendimiento económico de Bolivia durante la pandemia y aconsejó al Gobierno del presidente Luis Arce iniciar medidas de “flexibilidad cambiaria a mediano plazo” para eliminar gradualmente los controles de precios.

Según un reciente análisis de la economía del país andino, durante 2020 la economía boliviana se contrajo un 8,8%, pero a su vez el país redujo las importaciones, lo que alivió el creciente déficit fiscal. La caída de precios de los alimentos desaceleró la inflación anual que se ubicó en 0,67%, la más baja en una década, según el Instituto Nacional de Estadística.

El FMI prevé un crecimiento económico para este año del 5% gracias a un aumento de los precios de las materias primas, como recursos derivados de la minería e hidrocarburos.

El organismo recomendó una devaluación de la moneda a mediano plazo para evitar “shocks exógenos” futuros y pérdida de reservas, así como “eliminar gradualmente las restricciones a los precios y a las exportaciones, y reducir los subsidios a empresas estatales”.

Bolivia: control de precios

Hace una década que Bolivia no devalúa su moneda, y el Gobierno de Arce dijo que mantendrá esa política. Al mismo tiempo, mantiene los controles de precios para resguardar el suministro interno pese al rechazo de los agroexportadores.

Arce no ha cambiado la política que él llama “modelo económico social comunitario productivo”, y cuya clave es la administración estatal de los recursos económicos y el control de precios, incluidos combustibles y alimentos. El Gobierno atribuye a esa política la estabilidad y crecimiento con tasas por encima del promedio regional.

Sin embargo, expertos advierten que ese modelo está agotado por efecto de la pandemia y han propuesto ajustes graduales para evitar un deterioro económico por un acelerado endeudamiento (equivalente al 31% del PBI) y un creciente déficit fiscal que el año pasado llegó a 12% del PBI.

El examen del organismo a la economía boliviana es el primero en mucho tiempo. El Gobierno no se ha pronunciado sobre las recomendaciones.

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