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Precios de alimentos subirían casi un 14% e inseguridad alimentaria acecha

Respecto al precio de los minerales, estos se incrementarían en un 30% este año, mientras que el barril de crudo se ubicaría en promedio en 56 dólares, estimó el Banco Mundial.

El impacto de la COVID-19 en la alimentación podría seguir extendiéndose hasta el 2022, ante la baja producción en América Latina y la alta demanda en países como China, señala el Banco Mundial. Foto: La República
El impacto de la COVID-19 en la alimentación podría seguir extendiéndose hasta el 2022, ante la baja producción en América Latina y la alta demanda en países como China, señala el Banco Mundial. Foto: La República
Economía LR

Según un reporte del Banco Mundial publicado este miércoles, los precios de los productos agrícolas se incrementarían este año en un 14%, continuando su tendencia al alza a raíz de la disminución de la oferta en América del Sur y la fuerte demanda de China.

Pese a esta situación, la mayor parte de los mercados mundiales de alimentos básicos siguen estando adecuadamente abastecidos en comparación con los niveles históricos, y se prevé que los precios se estabilizarán en 2022.

No obstante, siguen surgiendo pruebas que confirman la relación entre la COVID-19 y el aumento de la inseguridad alimentaria, y se prevé que dichas repercusiones se extenderán durante 2021 y 2022. En ese sentido, cada vez más países se enfrentan a crecientes niveles de inseguridad alimentaria grave, y esto echa por tierra años de progresos en materia de desarrollo.

“A pesar de que los mercados de los productos alimentarios básicos están bien abastecidos a nivel mundial, la COVID-19 ha tenido profundas repercusiones sobre los mercados alimentarios y laborales locales en todo el mundo y ha reducido los ingresos. Esto ha alterado el normal funcionamiento de las cadenas de suministro y ha agravado la crisis de seguridad alimentaria y nutricional que ya venía desarrollándose aun antes de la llegada de la pandemia”, señaló Ayhan Kose, vicepresidente interino de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones, y director del Grupo de Perspectivas del Grupo Banco Mundial. Además, agregó que “es momento de que los responsables de la formulación de políticas adopten medidas para atacar las causas básicas de la inseguridad alimentaria”.

Petróleo y minería

Respecto a los precios de la energía, el organismo internacional prevé que aumentarán, en promedio, más de un tercio respecto de los valores de 2020, y que el petróleo se ubicará en un valor medio de 56 dólares por barril, para llegar al 2022 a 60 dólares. Asimismo, los precios de los metales aumentarán un 30% este año, según la publicación semestral Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Banco Mundial.

Sin embargo, el panorama futuro depende en gran medida de los avances en la contención de la pandemia de la COVID-19, así como de las medidas normativas de apoyo que adopten las economías avanzadas y las decisiones de producción de los principales generadores de productos básicos.

“Hasta el momento, el crecimiento mundial ha sido superior a lo previsto, y las campañas de vacunación ya están en curso. Estas tendencias han impulsado el alza de los precios de los productos básicos. Sin embargo, es imposible predecir cuánto durará la reactivación”, indicó Kose.

Si las medidas de contención de la pandemia no prosperan, una nueva disminución de la demanda podría ejercer presión sobre los precios. Así, si algunas de las principales economías emergentes retiran los estímulos antes de lo previsto, los precios podrían inclinarse a la baja. Sin embargo, la implementación de un importante programa de infraestructura en Estados Unidos podría ayudar a sostener los precios de los metales, entre ellos los del aluminio, el cobre y el mineral de hierro. Por otra parte, intensificar el avance de la matriz energética mundial hacia la descarbonización también podría fortalecer la demanda de metales.

“Las fluctuaciones en los precios de los metales responden principalmente a factores de la demanda externa, como los ciclos de recesión y recuperación de la economía mundial”, dijo John Baffes, economista superior del Banco Mundial. “Durante una recesión, los exportadores de metales podrían verse perjudicados tanto por la situación de crisis general como por el desplome de los precios. Las pérdidas de producción asociadas con la caída de los precios son superiores a las ganancias derivadas de los aumentos de los precios, y los responsables de la adopción de políticas deben estar preparados para enfrentar estas situaciones”.