OIT: Se perdió 26 millones de empleos en un año de pandemia en América Latina y El Caribe

Economía LR

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08 Abr 2021 | 14:33 h
El fuerte impacto laboral de la COVID-19 fue agravado por problemas estructurales preexistentes. Foto: AFP
El fuerte impacto laboral de la COVID-19 fue agravado por problemas estructurales preexistentes. Foto: AFP

Alertó que en el 2021 podría registrarse “un aumento importante de la tasa de desocupación cuando retornen a la fuerza de trabajo las millones de personas que habían dejado de participar en la fuerza laboral”.

La región de América Latina y el Caribe perdió 26 millones de empleos como consecuencia de la pandemia, e inició 2021 con un panorama laboral complejo agravado por nuevas olas de contagios y lentos procesos de vacunación que hacen más inciertas las perspectivas de recuperación en los mercados de trabajo, destacó una nueva nota técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“La búsqueda de una mejor normalidad va a requerir de acciones ambiciosas para recuperarnos de los retrocesos en el mundo del trabajo”, advirtió Vinícius Pinheiro, director de la OIT para América Latina y el Caribe.

“Ahora toca volver a generar los empleos perdidos por la pandemia y crear nuevas oportunidades de trabajo decente”, dijo Pinheiro, al señalar que pese a las adversidades se deben tomar medidas y lograr consensos para que “2021 sea el año de la vacunación y de la recuperación económica con generación de más y mejores puestos de trabajo”.

Por otro lado, planteó que en la búsqueda de la recuperación resultará ineludible abordar las condiciones preexistentes en la región, que son claves para entender por qué el impacto de la pandemia en el empleo fue tan fuerte.

“Muchos de los desafíos que teníamos antes de la pandemia continúan vigentes, aunque ahora son más urgentes. Alta informalidad, reducidos espacios fiscales, persistente desigualdad, baja productividad y escasa cobertura de la protección social, sumados a problemas que aún persisten como los de trabajo infantil y trabajo forzoso, son parte de las asignaturas pendientes en la región”, agregó.

La nota técnica de la Oficina Regional de la OIT “Transitando la crisis laboral por la pandemia: hacia una recuperación del empleo centrada en las personas”, destaca que los impactos en el trabajo fueron devastadores en el segundo trimestre de 2020 cuando los indicadores de ocupación y participación se desplomaron, y luego se recuperaron parcialmente.

Aún así, al concluir 2020 la tasa de ocupación promedio de la región se había reducido de 57,4% a 51,7%, una fuerte caída que equivale a la pérdida de alrededor de 26 millones de empleos, de los cuales un 80%; es decir más de 20 millones de personas, salieron de la fuerza de trabajo.

Esta salida de la fuerza laboral fue inédita y ha sido una característica de 2020. En comparación, la tasa de desocupación ha reflejado solamente en forma parcial la magnitud de las dificultades por las que han venido atravesando los mercados laborales de la región, al aumentar en algo más de 2 puntos porcentuales entre 2019 y 2020, de 8,3% a 10,6%.

Esta situación habría comenzado a cambiar, explicó la especialista regional en economía laboral de OIT Roxana Maurizio, quien comentó que en 2021 podría registrarse “un aumento importante de la tasa de desocupación cuando retornen a la fuerza de trabajo las millones de personas que habían dejado de participar en la fuerza laboral”.

Además de los empleos perdidos, la región experimentó una fuerte contracción de las horas trabajadas, así como una reducción de los ingresos laborales, que representan 80% de lo que perciben las personas en América Latina y el Caribe. La región ha registrado las mayores pérdidas a nivel mundial en las horas trabajadas.

“Existe un alto riesgo de informalización que se suma a los ya elevados niveles de informalidad laboral que tenían los países antes de la pandemia”, destacó Maurizio.

Según los datos disponibles de siete países, la recuperación del empleo en la segunda mitad de 2020 ha estado traccionada casi por completo por el crecimiento del empleo informal. Estas ocupaciones estarían dando cuenta de más del 60% del aumento total del empleo.

“El déficit de trabajo formal, a su vez, probablemente se hará más evidente para ciertos grupos de trabajadores como los jóvenes, las mujeres y los adultos con menores calificaciones, grupos que estructuralmente exhiben mayores dificultades para insertarse en un puesto formal”, agregó la especialista de OIT.