Un nuevo comienzo: poner a las personas en el centro de las empresas

Economía LR

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14 Ene 2021 | 2:26 h
"El negocio de los negocios es la gente. Ya no se puede poner las ganancias en el centro, sino a las personas", afirma Raj Sisodia. Foto: difusión
"El negocio de los negocios es la gente. Ya no se puede poner las ganancias en el centro, sino a las personas", afirma Raj Sisodia. Foto: difusión

Diálogo empresarial. Cuatro empresarios abordan sus puntos de vista sobre las nuevas tendencias de negocio, lo que valora el consumidor y lo que genera rentabilidad en estos tiempos, incluso las estrategias a tomar en cuenta con la llegada de la pandemia.

Buscar el bien común es un buen negocio

Vasco Masías, director de La Calera

¿Cómo deberíamos cambiar la forma de hacer negocios en el país? Empecemos por saber que buscar el bien común es también un buen negocio.

Hoy más que nunca es importante que los empresarios se paren y sientan, y sepan cuál es la situación del país donde vivimos. Es decir, tengan empatía.

Hoy la gente no puede aumentar su productividad o porque no tuvo una buena educación, o porque sufrió de desnutrición, o por la tan pobre infraestructura que hay.

Entonces, por un lado, hay enormes brechas sociales que resolver -y exigimos al Estado que se ponga las pilas-; y, por el otro lado, queremos que nos dejen hacer empresa, pero es momento de que esas dos ideas que siempre vemos separadas, se junten, y repensemos a las empresas como entidades que pueden dar valor agregado a la sociedad.

Que, antes de crear valor para sí, podemos crear primero valor para la sociedad y luego, a partir de ahí, capturar un poco de ese valor para hacerlo sostenible. Creo que ese es el rol de la nueva generación, que armemos un modelo de negocio donde nuestras energías, innovación y creatividad estén enfocadas en resolver esos problemas y ser rentables en el camino. Dirigir este tipo de empresas en donde se trabaja por un propósito son los mejores lugares para trabajar y atraen el mejor talento, tienen a sus trabajadores más motivados.

Entonces, ayudamos a resolver problemas sociales y mejoramos la imagen de la empresa, motivas a la gente, y quizá algo más importante, ser ejemplo para las futuras generaciones. La generación que cambió la forma de hacer negocios en el país.

Por un modelo de negocio más eficiente

Raj Sisodia, gurú de Capitalismo consciente

Por años el concepto de liderazgo se hizo a punto de cómo ganar tanto dinero como sea posible; pero tras años de evolución, el concepto de líder está ahora más ligado al propósito que se busca y al capitalismo consciente que debemos impulsar.

Y es que, si bien en su momento el capitalismo logró varios avances como la reducción de la pobreza, y ha mejorado la esperanza de vida, aún tenemos a personas que desconfían de los negocios. En Estados Unidos -hogar del capitalismo-, el 81% de la población no confía en las grandes empresas, mientras que un 88% siente que la empresa no los ven como seres humanos.

Así, en todas partes del mundo, incluido el Perú, las personas están luchando por sobrevivir a pesar de tener economías de libre mercado. Lo que necesitamos es otra historia de los negocios.

Es por ello que resulta necesario hablar de un liderazgo empresarial consciente para la construcción de organizaciones centradas en la preocupación por las personas. Necesitamos otro modelo de negocio, más eficiente, inspirador e inclusivo para las personas. El negocio de los negocios es la gente. Ya no se puede poner las ganancias en el centro, sino a las personas.

Se deben hacer negocios en donde todos se tienen que beneficiar para poder proporcionar los resultados y poder servir, llevando a la gente a un lugar mejor. Y ese líder debe crear visiones inspiradoras, dar esperanza, vivir el propósito y modelar la cultura de la compañía; en concreto: debe alinear los valores y comportamientos en cada aspecto de la vida.

La sostenibilidad sí genera rentabilidad

Juan José Córdova, gerente general de Textil del Valle

La producción textil peruana ha estado relacionada durante muchos años con la marca, cuando verdaderamente debíamos enfocarnos en el consumidor que venía en un proceso de cambio. Hoy, el 50% o más de nuestros consumidores son millennials. Para ellos, la marca no es tan preponderante como la sostenibilidad o la historia detrás de las prendas que usan.

Somos una empresa muy pequeña en comparación con nuestros competidores. Competimos contra compañías que tienen operaciones en quince países, 120.000 trabajadores y US$ 5.000 millones anuales de facturación. Pero somos la primera empresa B textil del mundo que factura más de US$ 50 millones y tiene más de 2.500 trabajadores. No es una casualidad, con esto queremos confirmar que la sostenibilidad trae rentabilidad y que el dinero no es un fin, sino una consecuencia.

Nuestro enfoque es continuar y buscamos seguir inspirando a otras compañías a que puedan ir al mismo camino de rentabilidad de la mano de la sostenibilidad. El propósito debe ser apoyado por el 100% del directorio, y a nosotros nos llevó a hacer cambios en el estatuto para alinearnos a la nueva vida, el análisis inicial que hicimos es cuestionarnos por qué hacer cambios. No solo económico, sino cambios por el consumidor y por los impactos en el entorno.

El siguiente gran objetivo es que la industria textil peruana sea valorada −a nivel de calidad y sostenibilidad− en todo el mundo y la etiqueta de “Made in Perú” sea un sello de calidad reconocible a nivel global, con el mismo prestigio que el “Made in France” y “Made in Italy”.

Analizar los cambios que deja la crisis

Pascal Finette, cofundador de Be Radical

Es un momento importante para ver el 2021, específicamente de una forma realista. Porque vamos a estar en este caos por un poco más de tiempo, pero cuando lleguemos a segunda mitad del año el mundo va a cambiar de forma muy interesante, cuando tengamos suficientes personas vacunadas, inmunidad de rebaño. Probablemente en la segunda mitad del año, muchos sectores tengan una rápida recuperación y hay tanta demanda potencial del lado consumidor, por ejemplo, Perú tiene una cantidad enorme de turismo que ahorita está dormido, y va a haber un resurgimiento. Necesitamos prepararnos para eso.

Segundo, hay que analizar los aprendizajes y cambios que deja la crisis para incorporarlos a las organizaciones y mejorar a partir de ellos.

Finalmente, si el Covid-19 ha enseñado algo es que vivimos en un mundo de incertidumbre y debemos invertir en el perfeccionamiento (upskilling) de nuestra gente y trabajar en hacerlos sentir más cómodos en este entorno. Así, podremos estar preparados para el futuro y, si sucediera una nueva eventualidad, se podrá actuar frente a ella y no solo reaccionar.

Nunca desperdiciar una crisis, y lo peor que podríamos hacer es regresar a la forma en que se hacían las cosas antes. Tenemos que ver cuáles son las cosas buenas que han cambiado y que tenemos que hacer más. El trabajo remoto incluso dará oportunidad a las organizaciones para atraer talento sin considerar barreras como la geografía. Otra es el comercio electrónico, ya que difícilmente los hábitos de consumo volverán a ser como antes.

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