La resiliencia peruana frente al enemigo invisible

Carlos Bessombes

carlos.bessombes@glr.pe cbessombes

19 Oct 2020 | 2:57 h
Efecto COVID-19. La pandemia trajo efectos negativos para la economía, reflejado en los millones de empleos que se perdieron durante el confinamiento. Composición: Jair Sarmiento.
Efecto COVID-19. La pandemia trajo efectos negativos para la economía, reflejado en los millones de empleos que se perdieron durante el confinamiento. Composición: Jair Sarmiento.

Economía, empleo, sector financiero y previsional, asistencia social y emprendimientos son aspectos claves para la recuperación económica del país durante y post pandemia de la COVID-19.

El 6 de marzo se reporta en el Perú el primer caso de COVID-19 dando inicio así al Estado de Emergencia sanitaria a nivel nacional. A la lamentable pérdida de vidas humanas le siguió el desplome abrupto de la economía como consecuencia del cierre de las actividades productivas como medida de contención de la pandemia.

En un inicio las expectativas de crecimiento económico en el país se frenaron con la llegada de la COVID-19. El virus, que estalló en China, golpeó más de lo previsto y el efecto también tocó a las empresas y luego de ello a los empleos. El reto de diversas naciones ha sido el reflote de la economía y las ayudas para que el empleo se recupere.

Con el brote del coronavirus, las previsiones económicas en el país apuntaban a un efecto de corto plazo, pero el impacto fue mayor.

De acuerdo con las previsiones oficiales del gobierno, detalladas en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2021-2024, este año el PBI caerá en 12,0% y crecería en 10,0% en 2021 para avanzar en 4,5% en promedio entre el 2022 y el 2025.

Recuperándonos del golpe

El confinamiento no solo significó quedarse en las casas, también implicó que la actividad económica opere solo a un 44,1% entre parte de marzo y abril. La paralización económica, por esta cuarentena, llevó a que el Producto Bruto Interno (PBI) caiga abruptamente en 40,49% en abril último.

“(Antes de la pandemia) la economía crecía, pero lentamente. Los empleos mejoraban de a pocos y los salarios aumentaban. Con la pandemia eso se complicó en todo el mundo, especialmente en Perú, porque las medidas fueron draconianas”, sostuvo Elmer Cuba, economista de Macroconsult.

El exministro de Economía Luis Castilla complementa con que hubo empresas que no soportaron el confinamiento general y quebraron. Otras aguantaron, pero en la reapertura se vieron afectadas por la baja demanda. Ambos casos llevaron a la pérdida de millones de empleos –en casos de forma rápida–, lo que generó un “círculo vicioso”.

“(Laboralmente) afectó principalmente a 3 grupos: informales o independientes, mujeres y jóvenes. Es una de las grandes secuelas que tiene la crisis”, acota.

El mercado formal fue uno de los grandes afectados, considera Cuba, por lo que “los empleos que más se perdieron fueron los formales y los salarios también se complicaron en esa dirección”.

Para afrontar el impacto, el Gobierno aplicó medidas para reabrir gradualmente la economía, subsidios económicos para las personas y en el ámbito laboral para salvar los empleos formales, además de políticas tributarias y financieras para ayudar a las empresas.

Pero ello no fue suficiente. “El gasto del Estado no fue tan efectivo”, sostiene Castilla al referirse a la entrega del bono universal, además de que la inversión pública en el país tuvo una baja ejecución. “En algunos sectores hubo una mejora en la ejecución presupuestal de la inversión pública, pero en la mayoría se mantiene baja. (…) eso tampoco logró dinamizar la demanda”, expresa.

Pasado abril, la economía tuvo una menor contracción en mayo (-32,75%), junio (-18,06%) y julio (-11,71%), a la par con el reinicio de actividades económicas. El último dato –de agosto de 2020– nos muestra una caída de 9,82% en línea con la recuperación gradual de la economía.

A diferencia de otros países emergentes, existe en consenso entre los agentes económicos en que el Perú posee una sólida posición fiscal previa. Ello ha permitido mantener la sostenibilidad fiscal y la confianza de los mercados financieros en las fortalezas macroeconómicas del país.

“Perú continuará manteniendo sostenibles sus cuentas fiscales, pues su deuda pública ascendería a 38,0% del PBI en 2021 y, de acuerdo con la trayectoria propuesta de reducción del déficit fiscal, llegaría a 34,6% del PBI en 2030 (niveles bajos entre economías comparables)”, subrayó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en el Marco Macroeconómico Multianual.

Si bien se ha recurrido a los ahorros fiscales para afrontar la pandemia en el país, aún existen fundamentos macroeconómicos sólidos, comenta Luis Castilla, lo que contribuye para solventar una parte del déficit fiscal. Pero seguirán reduciéndose conforme esté latente la crisis de la COVID-19. “El Gobierno, aparte de endeudarse, tiene cerca de 15 puntos de ahorro público, de los cuales menos de la mitad son líquidos, que se encuentran en el Fondo de Estabilización Fiscal. Ya el MEF lo introdujo a la caja fiscal para hacer uso de él para financiar el déficit”, expresó, agregando que se necesitará continuar con la recaudación y tener políticas de austeridad para no afectar las finanzas públicas.

A la par, para la generación de empleo y aumento de la inversión pública, se lanzó el plan Arranca Perú, para generar más de un millón de puestos de trabajos temporales con una inversión superior a los 6.400 millones de soles.

Radiografía del sector económico, laboral y financiero con la pandemia de la COVID-19.

Curar el empleo

Si bien fue necesario el confinamiento para evitar que se propague rápidamente el coronavirus en el país, las medidas restrictivas tuvieron un impacto negativo en la economía y en el mercado laboral. Y es que, los indicadores del empleo tuvieron un desempeño negativo, el más severo desde que se elaboran estudios al respecto en el Perú, según mencionó recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Las cifras del INEI, revelaron que entre abril y junio –meses de cuarentena total- se perdieron más de 6,7 millones de empleos a nivel nacional, siendo los sectores más afectados: comercio, servicios, construcción y manufactura.

Con la entrada de las fases 1, 2 y 3 de la reactivación económica estos indicadores han mostrado síntomas de mejoría. Entre junio y setiembre se registró que más de 1,170 millones de personas perdieron su empleo solo en Lima Metropolitana, frente a los 1,320 millones de puestos de trabajo que se perdieron en el trimestre móvil junio, julio y agosto.

Según estimaciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la Población Ocupada regresaría a niveles precovid hacia el primer trimestre del 2021, sin embargo la recuperación del empleo se daría más en el lado informal que el formal, por lo que el Gobierno debería apuntar todos los esfuerzos para impulsar la creación del trabajo de calidad.

Y efectivamente, los últimos datos en mención revelan que casi 1,5 millones de empleos adecuados se perdieron, lo que equivale a una reducción de casi el 47% respecto al periodo julio–agosto-setiembre del 2019. Mientras que más de 312 mil personas se incorporaron al subempleo, un incremento del 17,9%.

Para revertir esta situación, el abogado laboralista Ricardo Herrera sugiere que el Ejecutivo implemente mecanismos que permitan recuperar en el corto y mediano plazo el empleo formal. Entre sus propuestas está el de aplicar incentivos tributarios para la contratación laboral y el fomento al empleo juvenil.

Según el experto, sería factible que el Gobierno asuma por un tiempo el aporte a EsSalud de los trabajadores en planilla. Esto alimentaría a que las empresas se animen a contratar mayor personal. También plantea –tal como lo evalúa el Ministerio de Trabajo- un subsidio a la planilla juvenil.

“Sería oportuno adoptar medidas de empleo juvenil, que es uno de los sectores más golpeados por la pandemia y es lo que el Gobierno está pensando, de subsidiar hasta cierto monto del sueldo un porcentaje de la remuneración durante un periodo de tiempo determinado. Eso es un subsidio directo a la contratación que creo que vendría muy bien para el empleo juvenil”, agrega Herrera.­

El propio presidente de la República, Martín Vizcarra aseguró que el empleo formal llegará a sus niveles prepandemia en el 2021. Herrera no coincide y expresa que ello podría tomar mucho más tiempo incluso implementando dichas medidas, por lo que estima que recién el 2022 se estaría viendo una mejora en el empleo, esto también porque en ese mismo año la economía tendría un crecimiento ‘real’.

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Sistema financiero como vehículo para facilitar la reactivación

Los impactos económicos y laborales de la paralización de actividades para frenar el avance de la COVID-19 generó falta de liquidez tanto a las familias como a las empresas, lo que se trasladó en la dificultad de cumplir con los pagos de deudas financieras de más de 6 millones de usuarios.

La primera respuesta de la SBS fue facultar a las entidades financieras a adoptar medidas de excepción frente al brote de la COVID-19, con el fin de facilitar el pago de créditos vigentes a los deudores y empresas afectadas por el estado de emergencia.

Cabe precisar que a inicios de la pandemia, por el fuerte impacto de la actividad, el Banco Central optó por reducir la tasa de interés de referencia de 2,25% a 0,25% con el fin de sostener el sistema de pagos y la cadena de créditos de la economía.

De esta forma iniciaron las reprogramaciones y algunos bancos optaron por congelar las deudas por 2 meses. Según datos del MEF, durante el periodo de cuarentena se reprogramaron alrededor de 8 millones de créditos por 124 mil millones de soles. Sin embargo, esto vino acompañado de reclamos de los usuarios por el sobrecosto del crédito generado por los altos intereses.

En esa línea, el BCRP lanzó en junio un programa de Repos para otorgar liquidez a los bancos y microfinancieras con la condición de que reprogramen las deudas de sus clientes por más de 6 meses y con una reducción de tasas de interés de hasta el 20% o 2 puntos porcentuales. No obstante, el programa no tuvo mayor éxito con las entidades, y tras 3 meses del lanzamiento solo se acogieron 4 bancos.

En este contexto, desde el Congreso se impulsaron diversas iniciativas legislativas para el congelamiento de deudas, el cual se mantuvo en debate en comisión por más de 3 meses y a inicios de octubre llegó al Pleno para su votación. Mientras que a la par el Ejecutivo presentó un proyecto que -según manifestó el presidente de la República, Martín Vizcarra,- “busca solucionar el problema de los créditos personales” mediante una segunda reprogramación de deudas de consumo y mypes, pero con reducción de tasas de interés.

Tras un largo diálogo, se logró consensuar una norma entre el Ejecutivo y el Congreso, por lo que se aprobó el programa de garantías dirigido a la reprogramación de créditos de consumo, hipotecarios, tarjetas de crédito, vehiculares y mypes con una reducción de tasas de interés entre el 15% y 25%.

Asimismo, se podrá acceder al congelamiento de deudas por 90 días. Los deudores podrán iniciar las solicitudes para acogerse a este beneficio desde la otra semana y las entidades financieras tendrán 15 días para dar una respuesta.

Para el exjefe de la SBS Juan José Marthans, el sistema financiero cumple un rol esencial en la reactivación económica, ya que representa el vehículo de financiamiento de recursos destinados para no romper la cadena de pagos. Tal como se dio mediante los programas crediticios Reactiva Perú y Fae Mype, los cuales alcanzaron a 736 mil empresas aproximadamente.

Sin embargo, consideró que aún queda espacio para la reducción del costo de crédito y si no se dan las condiciones adecuadas puede haber estancamiento.

“La banca tiene también la función de evitar a toda costa cualquier proceso de deterioro potencial de la calidad de los créditos, y tiene que ser consciente que para eso se necesita la evaluación de riesgo y reducir el costo de crédito promedio. Hay que buscar que generen un programa nuevo similar al Reactiva Perú orientado en el sector retail y mypes”, manifestó el también director de la PAD de la Universidad de Piura.

Precisó que a través de esta propuesta se podría buscar mecanismos para que a través del Banco de la Nación o Cofide se genere una línea de financiamiento que cubra las deudas pendientes de los usuarios retail y mypes, para que con esos recursos se reprograme o genere un nuevo crédito hasta por 48 meses y con condiciones favorables como periodo de gracia de 12 meses.

Ciudadanos realizando colas en los bancos. Sucedió con frecuencia en la pandemia, especialmente durante el toque de queda. Uno de los motivos fue la reprogramación de sus créditos. Foto: Difusión.

La reforma pendiente

Las desigualdades sociales en el país, que se hicieron más visibles durante la pandemia, impactaron también en el sistema de pensiones. Los altos precios del oxígeno, medicinas y hasta hospitalización de pacientes COVID-19, así como el desempleo, fueron parte de los argumentos que justificaron que el Congreso acepte una liberación de fondos de las AFP.

Así, se aprobó en junio pasado la liberación del 25% de las contribuciones al sistema privado, al cual accedieron 3,7 millones de afiliados, es decir, el 50%, quienes desembolsaron recursos por un total de 19.246 millones de soles, según informó la Asociación de AFP en ese momento. A la par, el Ejecutivo emitió un decreto para retirar hasta 2.000 soles de las cuentas de capitalización, al que otros miles de ciudadanos también accedieron. Y en los próximos días, se aprobaría otra ley que daría el visto bueno a los ex-aportantes para acceder a un nuevo retiro de fondos. Todavía se discute si darle un tope de hasta 17.200 soles o liberar el 100% sin restricciones.

¿Y en la ONP? Sus 4,7 millones de afiliados siguen en espera de alguna alternativa de liquidez. Y es que, si bien el Congreso logró aprobar en agosto último la ley de devoluciones del 100% de sus fondos, la autógrafa fue observada por el presidente Martín Vizcarra al considerarla inconstitucional por - entre otros motivos - desvirtuar el fin del ahorro previsional, y en consecuencia presentó una contrapropuesta al Congreso que aún sigue en evaluación en las comisiones de Presupuesto y Economía.

La iniciativa del Ejecutivo busca una reforma de corto plazo al Sistema Nacional de Pensiones, habilitándola a entregar pensiones proporcionales para quienes no llegaron a los 20 años de aporte mínimo que se exige para tener una pensión mínima de 500 soles al mes. Sin embargo, la propuesta ha sido rechazada en las comisiones de Defensa del Consumidor y la de Trabajo, las cuales irán por la insistencia de la liberación del 100%. De aprobarse esta última opción, el costo fiscal para el país para los siguientes siete meses ascendería a más de 17.000 millones de soles.

Este panorama llevó a que el Legislativo formara una comisión para reformar el sistema de pensiones en el país - es decir, la ONP y las 4 AFP (Hábitat, Prima, Integra y Profuturo) - ante la falta de una real cobertura social para el futuro jubilado. Esta tarea, que lleva años postergada ha comenzado a tomar su rumbo y a fines de este mes, se tendría listo el proyecto de ley que será debatido ante el Pleno.

“Hay fallas que se pueden mejorar”, reconoció hace algunos días Aldo Ferrini, gerente general de AFP Integra, quien se opone a la liberación del 100% de los fondos. Para María Amparo Cruz Saco, investigadora adjunta de la Universidad del Pacífico, la idea de retirar fondos para la jubilación es “ser cortoplacista” y no preocuparse por la protección al adulto mayor - considerando - señala, “el cambio demográfico”.

¿Qué esperar de la reforma? Cruz Saco responde: “Extender Pensión 65, pues en este proceso demográfico de rápido envejecimiento no hay manera de que las personas que cumplan 65 años en el futuro inmediato tengan una pensión contributiva. Por ejemplo, de aquellas que se aseguraron a las AFP, más del 80% ya retiró el 95,5% de sus fondos y probablemente la mayoría ya se lo consumió debido a la pandemia. Y en la ONP, ahí no hay posibilidad de retiro de fondos, hasta ahora. Algunos reciben una pensión mínima de S/500 pero que cubre solo un pequeño porcentaje de las personas mayores”.

¿Quién apoya al resto?

La investigadora también insiste: “Con la reforma todos los afiliados deben tener cuentas de capitalización individual; y que se fomente de forma creativa la afiliación de ese 75% - de los 18 millones de peruanos que pertenecen a la PEA - que no contribuyen”. Asimismo, señala que tanto el Ejecutivo como el Congreso deben evaluar sus decisiones de reforma en base a preguntas como: ¿Se aportará 10% ó 13% del sueldo? ¿Si gano menos de 1.200 pongo 7% y el Estado, cuánto subsidia? ¿Será la edad de jubilación de 65 años para ambos sexos? ¿Y si te quedas más tiempo laborando tendrás una pensión adicional? “Porque hoy el 40% de las mujeres mayores a 70 años sigue laborando aun cuando reportan una enfermedad crónica”, anota Cruz Saco.

Y para Elmer Cuba, de Macroconsult, dicha reforma debe ir acompañada también de una reforma laboral bajo un esquema que permita a las pequeñas empresas no solo a formalizarse, sino, a garantizar que escalonadamente puedan ayudar a sus trabajadores a cotizar en el nuevo sistema previsional.

Desde la mirada de los exaportantes a las AFP, Ítalo Lescano señala que “el nuevo administrador previsional debe crear productos atractivos, que haga que el carnicero, la vendedora de verduras, un chofer, ahorren para su jubilación; y nada mejor que haciendo los aportes a través del pago del IGV”, propone.

ONP. Miles de afiliados cercanos a los 65 años o superando esa edad esperan recibir una respuesta para una pensión tras largos y arduo tiempo de trabajo. Foto: John Reyes/La República.

Asistencia social como parte de la reactivación

Ante la caída del empleo y la necesidad que la población se mantenga en “distanciamiento social”, el Gobierno emprendió la entrega de un subsidio de 760 soles para paliar los embates de la COVID-19 en la economía familiar. En una primera instancia, llegó a 6,8 millones de hogares más vulnerables del país en cuatro etapas: #BonoYoMeQuedoEnCasa (2 millones 726.536 viviendas periurbanas), Bono Independiente (773.291 viviendas urbanas) y Bono Rural (966.222).

A este grupo se le sumó el Bono Familiar Universal para cubrir a otros 2,5 millones de hogares: 1,8 millones de la zona urbana y cerca de 700.000, del rural. Sin embargo, esta primera entrega de subsidios registró problemas como demoras, inexactitud y falta de comunicación, a criterio de la extitular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), Carolina Trivelli.

“Ya está jugado este año. Ha sido muy importante que haya un bono que llegue a varias personas, pero a partir del próximo necesitamos fortalecer programas de carácter focalizado. Es decir, asegurar que lleguen a quien realmente los necesita y lo ayude”, prevé.

No obstante, Trivelli considera que la repartición de bonos cumple un rol fundamental en la reactivación económica. “Darle en efectivo esta ayuda a las familias ayuda a que decidan el mejor uso según sus condiciones. Recordemos que en algunas viviendas ya recobraron sus actividades generadoras de ingresos y con estos 760 soles, pueden pagar algún servicio público o deudas”, añade.

Cabe precisar que el pasado 10 de octubre inició el pago del segundo Bono Familiar Universal, el cual cubrirá a 8,4 millones de hogares y se entregará en cinco fases: Depósito en cuenta bancaria para 4,9 millones de beneficiarios; carritos pagadores (desde el 30 de octubre); banca celular y billetera digital (7 de noviembre); Cuenta DNI (5 de diciembre) y pago en estadios y colegios (15 de diciembre).

"En esta primera etapa se depositará a casi 5 millones de beneficiarios. El agregado es una inyección de recursos que generará un impacto interesante en octubre. Son 760 soles a casi 5 millones de hogares… estos recursos entrarán a la economía bajo la forma de consumo y catapultarán la demanda'', aterriza.

Por otro lado, la especialista plantea que el Gobierno debe redirigir sus políticas sociales hacia medidas que se acomoden a lo que un determinado segmento de la población demanda, no tanto continuar con la ruta vista en los subsidios por la emergencia sanitaria.

''Hasta ahora, como la crisis es tan generalizada, todo el mundo necesita cualquier cosa que les ayude. Para 2021, lo que se exigirá es lo contrario: programas específicos que resuelvan problemas allí donde aprieta el zapato a distintos grupos. Por ejemplo, a las mujeres del sector informal, a los pobladores rurales y familias con niños chicos o adultos mayores'', agrega.

Para ello, Trivelli considera que el Estado debe identificar a la población que requerirá ayuda y conocer de primera mano los problemas y el tipo de programa que ejecutarán para combatirlo. ''Exige mucho análisis y uso de la evidencia que existe para rediseñar, adaptar e innovar en los programas, para asegurar que el próximo año en donde se va a dar un proceso de recuperación económica, no se queda nadie afuera'', aterriza.

De acuerdo con la exministra otro paso importante con el que debe afianzarse el Perú ad portas del Bicentenario, es la inclusión financiera - digital, la cual dará sus primeros pasos con las Cuentas DNI del Banco de la Nación en la cuarta fase del nuevo Bono Familiar Universal, el cual abarcaría hasta a un millón de beneficiarios.

''Se debe asegurar que, al final de este tramo (COVID-19), terminemos todos con una cuenta y la posibilidad de estar conectados al sistema financiero para que en una pagaduría, como los bonos, se hagan los depósitos en una semana a través de las billeteras electrónicas o Cuentas DNI. Imagina que los 8,5 millones de hogares pudieran recibir en dos semanas el depósito. Sería lo máximo. Eso deberíamos proponernos como meta nacional'', concluyó.

Segundo tramo del Bono Familiar Universal se entregará en cinco fases. Foto: La República

Una oportunidad para reinventarse

Aunque la pandemia impactó fuertemente en los negocios, también ha sido un punto de quiebre para su reinvención, principalmente ligado a lo digital que vino para quedarse.

“La pandemia ha generado incertidumbre, miedo, desorientación y confusión (en los microempresarios) porque no entendían mucho el mensaje del Gobierno sobre qué va a pasar con ellos. Pero por otro lado ha desarrollado todas esas habilidades que el emprendedor tiene y que no sabe que tiene”, comenta la consultora empresarial y CEO de Inkanto, Mayra Ortiz.

Agrega que algunas mipymes ya estaban fortalecidas y han podido sobrellevar la situación, otras que estaban en sus inicios y han podido construir su camino en base a esta nueva coyuntura. Mientras que otros han innovado de acuerdo a las nuevas necesidades de los usuarios de sectores que no habían llegado antes, pero que más demanda presentan ahora.

Y es que, según enfatiza Ortiz, un empresario nunca deja de ser emprendedor porque siempre tiene que estar creando cosas nuevas, como canales y productos. “Entonces cuando tú mantienes esa llama de la creatividad prendida estás redescubriendo ese potencial”.

La especialista relata que hay emprendimientos que se sintieron inicialmente estancados porque no pudieron acceder a Reactiva Perú. “Muchos se agarraban de que querían su Reactiva, pero si no estás dentro de lista de empresas, tienes otras oportunidades. Entonces tocó descubrir que sí eres capaz de gestionar con los recursos que tienes mirando a tu alrededor y ver hacia dónde puedes estar, redirigir el camino, reorientar. Esa ha sido la labor, que aterricen en qué situación están y empiecen a gestionar desde ese momento el nuevo camino que se van a tener que abrir lidiando con esta pandemia”, explica Ortiz.

Andrea de la Piedra, cofundadora y CEO Aequales, señala que las mujeres se han visto más impactadas que los hombres, y que en muchos casos responde a estereotipos y rol del cuidado del hogar. Sin embargo, recomienda a las nuevas emprendedoras a identificar su área de expertise y las necesidades del entorno inmediato para cubrir la alta demanda.

Por otro lado, la actual coyuntura ha agilizado el acercamiento de las mypes a las plataformas digitales que ha permitido ampliar los horizontes, buscar nuevos mercados y automatizar procesos.

“La transformación digital no es solo crear una página web sino adquirir conocimientos para poder gestionar. Pero lo que planeaban hacer durante todo el 2020, se ha tenido que hacer en 2 meses. Para ellos es un descubrimiento de ‘qué fácil era esto’. La tecnología estaba ahí gritando que la tomen en cuenta. Aún sin pandemia, creo que los emprendedores ya han entendido que era una necesidad urgente reducir tiempos y costos a través de lo digital”, enfatizó Mayra Ortiz.

Emprendedores: reinvención y a seguir

Jorge Muñóz, aún en el juego, prohibido perder

La pandemia no solo ha generado una gran alza en los juegos virtuales, sino también en los tradicionales. Los fabricantes están más presionados que en una usual campaña navideña. “Solo en el caso de los rompecabezas la demanda se ha triplicado en todo el mundo”, comenta Jorge Muñoz, creador de Eureka, una cafetería lúdica que contaba con más de 100 juegos de mesa, la cual funcionaba con normalidad hasta antes del 15 de marzo. La COVID-19 ha sido un nuevo nivel de dificultad para Jorge. ¿Cómo mantuvo vivo su negocio sin que las piezas y sus clientes se reúnan en una sola mesa?

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Jorge Chung, Luis Carrión y César Davey te llevan el bar a tu domicilio

La coctelería en el país estaba dando sus primeros pasos en el país, sin embargo, el virus se expandió rápidamente, lo que obligó a los bares a cerrar a nivel mundial debido a la aglomeración de personas. Jorge Chung, Luis Carrión y César Davey iniciaron un concepto peculiar hace casi 3 años, en el que se producían brebajes y macerados medicinales. La enfermedad no los detuvo, su laboratorio sigue funcionando. Fueron uno de los primeros en dedicarse a la coctelería delivery. No solo han pensado en enviar las bebidas, también la música y el olor. ¿Cómo llevaron el bar y el “¡Salud!” a casa?

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Liliana Carhuamaca, empeño y fortaleza

Liliana Carhuamaca es una emprendedora huancaína que desde el 2012 maneja los hilos de Industrias Textiles Peruvian Design S.A.C, dedicada al bordado computarizado en prendas, tras acumular varios años de experiencia como vendedora en el emporio comercial más grande del Perú: Gamarra. El negocio de bordados le rendía hasta 7 mil soles quincenales gracias a la decena de clientes con los que habitualmente trabajaba, pero con la pandemia, esta se limitó abismalmente. Ahora, Liliana ve en el market place de Facebook una oportunidad para amortiguar la incertidumbre y confía en que la campaña navideña venga de la mano de la reactivación.

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Valetodo Downtown: reinvención sin perder la esencia

Valetodo Downtown cumplió 20 años en el mercado girando su negocio al market a causa de la COVID-19. La discoteca LGTBI+ más emblemática del país acaparó la atención de todo el mundo, y ahora apunta a mantener los dos negocios a la par cuando todo regrese a la normalidad, nos cuenta su gerenta, Claudia Achuy. Mientras tanto, implementaron canales delivery y permiten que pequeños emprendimientos apuesten por su marca.

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