El coronavirus llueve sobre mojado

“La gran incógnita es si el virus será o no pasajero. De ser lo primero, habrá recesión internacional”.

Humberto Campodónico
04 Mar 2020 | 6:14 h

El impacto económico del COVID-19 en el Perú y la Región ya comenzó a darse, incluso si aún no hace su presencia efectiva en la mayoría de ellos. Y se asemeja a un shock externo: caen los precios de las materias primas, el pánico hace subir el dólar por la salida de capitales. Y habrá una caída en la actividad económica debido al alza de los precios de los insumos y de los productos importados.

También estaríamos frente a un desabastecimiento global pues China, la fábrica del mundo en el siglo XXI, ha sufrido los golpes más fuertes. Y el mundo entero lo siente: se ha desplomado el Dry Baltic Index, índice de la carga marítima en las rutas mundiales más importantes.

Las cadenas de valor global (los insumos y partes de las mercancías provienen de varios países), que ya la pasaban mal con la política de Trump de “desglobalizar” la economía mundial (para “hacer grande a América otra vez”) ahora están peor: no se pueden ensamblar los productos y caen las ventas.

Y ha comenzado a cundir el pánico en EEUU, donde la FED, en una reunión extraordinaria, bajó ayer la tasa de interés en 0.5% para devolver liquidez a las Bolsas de Valores desplomadas. Claro, Trump quiere reelegirse en noviembre, para lo cual debe evitar que la economía se contagie.

El COVID-19 llueve sobre mojado pues la economía mundial está casi parada. En octubre, el FMI publicó un documento donde mide el impacto de la desaceleración de China y de EEUU en cinco países de la Región: Argentina, Brasil, Chile, México y Perú.

El documento analiza los canales de transmisión: la desaceleración del comercio, los precios de las materias primas y la salida de capitales. Y luego cuantifica el impacto de la caída de 1% del PBI en China y EEUU. Si China cae 1%, Perú cae 0.38% (ver gráfico), seguido de Brasil con 0.34%. Y si en EEUU el PBI cae 1% (no está en el gráfico), sufren más Argentina (0.61%) y México (0.47%). Perú “solo” caería 0.18%.

Grave: hace dos días la OCDE pronosticó, en su escenario base, que el PBI de China caería de 6.1 a menos de 5% en el 2020, justo lo que calculó el FMI. Entonces, el PBI peruano caerá 0.4%. El BCR pronosticó un crecimiento súper optimista del PBI de 3.8% para el 2020, lo que se rebajaría a 3.4%, por lo menos. Y falta EEUU. Y el resto del mundo, comenzando por Europa, otro de nuestros socios importantes.

Nuestra economía está virtualmente parada desde el 2015 y según el INEI, en 713 distritos viven 4.1 millones de peruanos (el 13.4% del total) con niveles de pobreza superiores al 40%. La inversión privada está estancada y la inversión pública retrocede, ya que lo que más le preocupa al MEF es mantener la regla fiscal. El empleo en el Perú urbano, según el Ministerio de Trabajo, apenas creció 0.3% en el 2019.

Está claro lo que hay que hacer: reactivar la economía, aplicar una política anticíclica: elevar la inversión pública, bajar la tasa de interés. Y que el sector salud tenga los fondos para aplicar una política de emergencia sanitaria para combatir al COVID-19, pero hasta ahora hay poco de eso. Nuestra institucionalidad es precaria.

La gran incógnita es si el virus será o no pasajero. De ser lo primero, habrá recesión internacional. Pero aún si fuera pasajero, economistas como Roach, Rogoff, Krugman, Frankel y Roubini dicen que puede descarrilar la economía mundial. Stiglitz va más lejos. Dice que el mundo enfrenta una multitud de desafíos, desde el cambio climático y la desigualdad a la crisis de confianza en nuestras instituciones políticas y económicas. Agrega que el propio sistema capitalista está experimentando una crisis existencial. Y que se necesitan cambios. También en el Perú.

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