Guerra comercial: Empresarios chinos no esperan nada del acuerdo con Donald Trump

Fabricantes y proveedores de China busca nuevos puntos de venta internacionales, intentando desarrollar su presencia en el mercado chino o deslocalizando ante una negativa de dicho acuerdo.

La Republica
Guerra comercial

Estados Unidos y China se disponen a firmar un acuerdo comercial parcial, pero las empresas con sede en territorio chino ya han comenzado a aplicar un plan B, conscientes de que la guerra está lejos de haberse terminado.

Fabricantes y proveedores confiesan su temor de que el presidente estadounidense, Donald Trump, acabe tirando por la borda este texto, cuya firma está prevista el miércoles en Washington.

Por eso, en vez de esperar felices el acuerdo se preparan para lo peor, buscando nuevos puntos de venta internacionales, intentando desarrollar su presencia en el mercado chino o deslocalizando.

El acuerdo preliminar, que debe ser firmado por Trump y el vice primer ministro chino, Liu He, rebaja la tensión en la guerra comercial que opone desde 2018 a las dos principales potencias económicas mundiales.

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Washington se abstuvo en diciembre de imponer nuevos aranceles a los productos chinos pero las empresas presentes en China siguen sufriendo los existentes, lo que significa que reciben menos pedidos.

Estados Unidos aún mantiene aranceles del 25% sobre bienes que representan aproximadamente 250 mil millones de dólares de importaciones anuales “made en China”.

"Aunque firmen el acuerdo preliminar, no sabemos cómo evolucionarán las cosas después", declara Alfred Wong, presidente director ejecutivo de D&S Products Manufactory, una empresa hongkonesa con una fábrica en China continental.

"Aunque Trump no sea reelegido, Estados Unidos siempre podrá arremeter contra China", predice. "Nunca volveremos a la situación anterior a la guerra comercial", estima.

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Jason Lee, presidente director ejecutivo del fabricante de piezas metálicas Shanghai EverSkill M&E, afirma que el mercado estadounidense representaba alrededor del 60% de sus ventas antes de la guerra comercial. Un porcentaje que ha caído al 40%.

Como consecuencia de ello busca clientes fuera de Estados Unidos para cubrir parte de lo que deja de ganar. “A largo plazo, como proveedor chino, lo único que podemos hacer es mejorar nuestros productos y hacer que sean mejores que los de la competencia”, afirma Lee.

En vez de exportar, Silver Star, un fabricante de robots aspiradores con sede en Shenzhen (sur), busca cuotas de mercado en China, especialmente a través de las ventas por internet.

“Las pequeñas y medianas empresas como nosotros no tienen ningún control sobre las políticas macroeconómicas”, recalca el director general, Ludwig Ye.

FUENTE: Agencias