Empleo

¿Se puede mantener una relación amorosa en el trabajo?

El reciente despido del consejero delegado de McDonalds, Steve Easterbrook, por mantener una relación con un empleado ha despertado ciertas dudas en torno al amor y el empleo.

La República
07 Nov 2019 | 18:25 h

Una noticia que dio la vuelta al mundo fue la relación amorosa que, Steve Easterbrook, consejero delegado de McDonald’s, mantuvo con un empleado de la empresa de comida rápida. Las consecuencias no se hicieron esperar ya que luego fue despedido de la multinacional por violar el código interno de conducta.

No es el único profesional que ha tenido que abandonar su empleo en los últimos días, ya que en Estados Unidos es frecuente que este tipo de reglamento prohíba, tanto en empresas como en otro tipo de instituciones, las relaciones con subordinados para evitar abusos de poder.

Según explica el jefe de laboral de un conocido despacho, no se puede limitar un derecho con carácter general. Por eso, cualquier despido por esa razón sería considerado nulo.

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Sin embargo, recuerda, muchas empresas, “sobre todo grandes y americanas”, incluyen estas cláusulas en los contratos de los altos directivos, sobre todo por cuestiones de imagen y de transparencia. Es una forma de evitar el nepotismo y los tratos de favor, y también de salvaguardar la información sensible que los ejecutivos manejan.

Estos apartados, añade el jurista, también sirven para evitar posibles conflictos derivados de la jerarquía y el escalafón, como el consentimiento o el acoso. Y además sirven para proteger el negocio ante una posible ruptura. “Si una relación se acaba, aunque sea entre iguales, los conflictos pueden trasladarse a la empresa”, detalla.

Pero es muy difícil, explica el socio del área de laboral de Cuatrecasas, Valentín García, que en España, dado su entorno jurídico laboral, se pueda justificar un despido por una relación afectiva. “El despido es nulo si este se produce por cuestiones personales, y esa información se ha obtenido de manera ilícita, y no por temas profesionales”, añade García.

Andrés Fontenla, socio fundador de la consultoría de alta dirección de Recarte & Fontenla, cree que este tipo de relaciones pueden surgir en el trabajo, y lo difícil es saber gestionarlas.

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“Si afecta a un directivo se tiene que afrontar con madurez y transparencia. No es bueno ocultarlo. Si es algo serio hay que ponerlo encima de la mesa porque puede afectar a la neutralidad o imparcialidad, y no solo son los tratos de favor, sino el manejo que se puede hacer de información privilegiada”, añade el consultor.

“No puede haber conflicto de intereses y se debe preservar esa estanqueidad de la información que se maneja para que no salga por circuitos no oficiales, pero hay que tener cuidado hasta dónde se puede intervenir, ya que entran en juego las libertades individuales”, agrega María Iturriaga, profesora de Dirección de Personas de Deusto Business School.

Lo complicado, apunta la psicóloga y responsable de la consultora Idein, Elisa Sánchez, es saber gestionar la ruptura. “Cuando se rompe una relación aparecen los conflictos, y eso acaba repercutiendo en el trabajo porque son relaciones intensas”.

FUENTE: Diario El País

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