Los medios de producción en debate

“En un análisis marxista Uber no produce plusvalía sino se apropia de parte del plusvalor generado por el taxista -productor independiente- autoexplotándose”

Nelson Manrique
17 09 2019 | 01:09h

Aparentemente dos afirmaciones que hice, que el principal medio de producción del capitalismo informacional es la computadora y que el control que la clase capitalista ejerce sobre los trabajadores ya no depende fundamentalmente del monopolio de los medios de producción, han sorprendido a varios lectores. “Nelson Manrique cree que tiene un medio de producción con su computadora”, anota un lector. Mi impresión es que no ha reparado en que él posee uno. No lo es por supuesto si utiliza su computadora para jugar Game of Thrones, pero sí si la emplea para producir data, la mercancía más valiosa del capitalismo informacional. En su computadora puede crear plusvalor -es decir, un valor superior al de los medios de vida que necesita para reproducir su fuerza de trabajo-. Es lo que yo estoy haciendo al redactar este artículo y él podría hacerlo a través del comercio electrónico, la producción artística, el diseño gráfico, la minería de bitcoins, la creación de aplicaciones informáticas killer, etc. El límite está dado por su imaginación y sus conocimientos.

Los trabajadores siguen siendo explotados, pero cambia fuertemente la forma en que lo son. No entenderlo es condenarse a la impotencia política. El trabajador típico del capitalismo informacional ya no es más el proletario desprovisto de medios de producción que se ve obligado a vender su fuerza de trabajo, su único patrimonio, para obtener los medios de vida que aseguren su subsistencia y la de su familia.

Farid Matuk anota: “Los trabajadores de aplicaciones en Internet (taxi, reparto de comida, etc.) son en realidad empleados de los dueños de la aplicación en California”. Como economista, Matuk debiera reparar en que la empresa californiana no paga un centavo de salarios a estos “empleados” y, al contrario, son ellos los que dan parte de sus ingresos a la empresa. Hay aquí un error semejante al de denominar “proletario” al campesino que entrega una renta al latifundista.

Uber no tiene un solo automóvil de su propiedad; su poder no radica en el monopolio de los medios de producción. El único medio de producción con que ella interviene son las computadoras y el sistema informático que se encargan de conectar a un taxista con su cliente. Un conductor que trabaja con Uber es propietario de los dos medios de producción fundamentales que intervienen en el negocio: su automóvil y su teléfono inteligente, que es una excelente computadora, que adicionalmente sirve para hacer llamadas telefónicas.

Uber cobra como comisión alrededor del 25% de la tarifa a sus conductores y un 13% adicional a los pasajeros. Esto redondea un 38% de ganancias para la empresa. Si multiplicamos esto por las decenas de carreras que hacen al día decenas de miles de taxistas en más de 400 ciudades donde opera la compañía podremos hacernos una idea de la magnitud del negocio.

En un análisis marxista Uber no produce plusvalía sino se apropia de parte del plusvalor generado por el taxista -productor independiente- autoexplotándose. Para el taxista, transferir parte de su plusvalor puede ser una decisión racional si el ahorro del combustible y del tiempo gastado dando vueltas buscando pasajeros supera el monto de la comisión que tiene que pagar a la empresa. Esto es semejante al caso del editor capitalista que está dispuesto a ceder a un librero entre el 25% y el 50% de la plusvalía que ha obtenido a cambio de tener dinero al contado para poder reiniciar inmediatamente un nuevo ciclo de reproducción del capital. El editor y la empresa de coordinación de transporte particular de California no producen plusvalía; se apropian de una producida en otra parte.

Seguiremos.

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