Chile: Así fue la inauguración de la operación subterránea de la mina Chuquicamata

El proyecto de renovación aumentará la vida útil de la explotación por 40 años más. Implicó más de una década de trabajo y una inversión de 5 mil millones de dólares.

La República
19 08 2019 | 10:26h

La Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco), la mayor productora de cobre del mundo, inauguró este miércoles las operaciones subterráneas de su gigantesca mina Chuquicamata, en un esfuerzo de ingeniería que le permitirá alargar su vida útil otras cuatro décadas.

Ubicada en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, el proyecto implicó más de una década de trabajo y una inversión de 5 mil millones de dólares, la más grande realizada por la cuprífera estatal responsable de casi el 11% del cobre mundial, para extender la vida de este yacimiento explotado desde hace más de 100 años a cielo abierto.

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Después de todo ese tiempo, el rajo se extendía ya por 950 hectáreas y su crecimiento se hacía económicamente inviable.

Como una especie de espiral gigante cincelada en la montaña, cada vez debía excavarse más profundo para alcanzar el mineral, haciendo necesario seguir extendiendo los sinuosos caminos de entrada y salida del material.

“Pocas empresas han tenido que reinventarse como lo ha hecho Codelco. Este proyecto permitirá alargar en 40 años la vida útil de esta mina y requirió un esfuerzo gigantesco en diseño, creatividad, y en adaptarse con los nuevos tiempos”, aseguró el presidente Sebastián Piñera, en la ceremonia de inauguración.

A unos 1.600 km al norte de Santiago, Chuquicamata inició 000“una transformación que maximizará el valor económico de la empresa y su aporte al Estado en el largo plazo”, afirmó por su parte el presidente del directorio de Codelco, Juan Benavides.

Con su puesta en marcha, se incrementará en casi 40% la producción minera del yacimiento, la que llegará a 61 toneladas métricas finas (tmf) por persona en 2025, comparada con las 44 actuales.

La empresa extraerá de la mina, que cuenta con reservas de 1.028 millones de toneladas de mineral de cobre, 320 mil toneladas de cobre fino anuales en 2026, con lo que se mantendrá como una de las que se saca más cobre de Codelco, que hoy produce unas 1.7 millones de tmf anual.

El comienzo de las operaciones de la mina subterránea se produce en medio de un complicado escenario para el cobre, cuyo precio se ha visto golpeado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la incertidumbre sobre el consumo de materia prima del gigante asiático, el principal comprador del metal rojo.

















La mina de cobre chilena de Chuquicamata resurgió de su polvo anaranjado para comenzar una nueva era del yacimiento, en este caso bajo tierra, mientras cierra 104 años de historia a tajo abierto que quedarán como una cicatriz de un kilómetro de profundidad en mitad del desierto de Atacama. Este esfuerzo de ingeniería le permitirá alargar su vida útil otras cuatro décadas.

La estatal chilena Codelco, la mayor productora de cobre del mundo, inauguró este miércoles las operaciones subterráneas de su gigantesca mina Chuquicamata.

Ubicada en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, el proyecto implicó más de una década de trabajo y una inversión de 5.000 millones de dólares, para extender la vida de este yacimiento explotado desde hace más de 100 años a cielo abierto.

Como una especie de espiral gigante cincelada en la montaña, cada vez debía excavarse más profundo para alcanzar el mineral, haciendo necesario seguir extendiendo los sinuosos caminos de entrada y salida del material.

El comienzo de las operaciones de la mina subterránea se produce en medio de un complicado escenario para el cobre, cuyo precio se ha visto golpeado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la incertidumbre sobre el consumo de materia prima del gigante asiático, el principal comprador del metal rojo.

En la mina a cielo abierto “tienes que abrir una pared y se utilizan camiones para trasladar el mineral, lo que es ineficiente. En la mina subterránea, vas directo a la veta y se usarán otras maquinarias más modernas y eficientes como una correa de 14 km de largo que transportará el mineral”, explica a la prensa Mario Berna, ingeniero senior de la sala de control de Chuquicamata.

Las obras de transformación implicaron el trabajo de unas 16.000 personas. Hacia 2020 se proyecta la construcción de 148 km de túneles y galerías, que se ampliarán a 750 km durante la vida útil del nuevo proyecto.

Sin la ejecución de las obras, el yacimiento dejaría de ser económicamente rentable en la próxima década. La antigua mina, en tanto, quedará paulatinamente deshabilitada, aunque se mantendrá una pequeña porción como testimonio histórico de lo que fue su aporte económico a Chile por más de un siglo.

“Pocas empresas han tenido que reinventarse como lo ha hecho Codelco. Este proyecto permitirá alargar en 40 años la vida útil de esta mina y requirió un esfuerzo gigantesco en diseño, creatividad, y en adaptarse con los nuevos tiempos”, aseguró el presidente Sebastián Piñera, en la ceremonia de inauguración.

Ya en 2007 se cerró definitivamente el campamento aledaño a la mina donde vivían miles de empleados y sus familias, que fueron trasladados a la vecina cuidad de Calama.

La mina subterránea también será más amigable con el medioambiente y reducirá “la alta contaminación que los yacimientos a rajo abierto emanan”, afirmó Berna.

Hasta ahora la parte sobre superficie se explotaba desde arriba hacia abajo, pero la inmensidad del cono excavado en las montañas aledañas a la ciudad de Calama no permite seguir descendiendo.

La solución de la estatal chilena Codelco ha sido invertir 5.000 millones de dólares y colocar su operación bajo la reserva de mineral para explotarla hacia arriba en tres fases o niveles diferentes a través del método “block caving”. Este sistema permite dividir el yacimiento en macrobloques y explotarlos uno detrás de otro en cada nivel hasta consumirlo y construir el nivel siguiente metros más abajo.

Un sistema moderno con maquinaria de tecnología punta que será controlada a distancia desde un centro ubicado a 5 kilómetros fuera del yacimiento. En esas instalaciones, con docenas de pantallas, se puede monitorear todo el interior de Chuquicamata subterránea y controlar los sistemas de perforación y los vehículos LHD de recogida y descarga de los minerales, así como las diferentes plantas de tratado del mineral.

Todo destinado a cumplir con los objetivos marcados por Codelco para esta segunda vida de Chuquicamata: explotar 1.028 millones de toneladas de cobre.

En busca de esos números, la primera meta a conseguir está marcada para 2026, cuando la explotación deberá alcanzar su nivel más óptimo con una producción de 140.000 toneladas de mineral al día y, desde ese momento, un registro de 320.000 toneladas de cobre fino y más de 16.000 toneladas de molibdeno fino cada año.











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