¿Qué consecuencias reales trae que el Gobierno imprima más billetes?

La República
22 M07 2019 | 08:00h

La emisión de dinero hoy no requiere de una contraparte física. Es decir, el BCR no necesita respaldarse con depósitos de oro u otro metal. A esto se le conocía patrón oro, y fue la práctica hasta la época de los setentas.

Actualmente, el valor de un billete proviene de la confianza de la población en que ese papel que recibe podrá servirle ahorrar o para intercambiarlo en un futuro por un producto o servicio. Por eso se le denomina dinero fiduciario, que viene de la palabra fe.

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Teniendo esto claro, expliquemos qué sucede cuando el Estado decide imprimir dinero con el objetivo de que la población tenga más recursos disponibles y se acelere el consumo. En ese caso, aumentará la cantidad de billetes y monedas en la economía, pero no la productividad de las empresas y de los trabajadores como resultado de esa medida.

Entonces, aunque en el corto plazo aumente el gasto privado, en un periodo más largo tendremos la misma(o casi la misma) oferta de bienes y servicios que es perseguida, y deberá dividirse, por una mayor masa de dinero. Esto trae como consecuencia lo que conocemos como inflación.

La inflación también puede entenderse, en el ejemplo que venimos analizando, como un incremento de los precios a consecuencia de una mayor demanda. Esto, a su vez, se debe a que los consumidores tienen mayor capital disponible para gastar.

Finalmente, la inflación afecta a los ciudadanos porque se reduce su capacidad adquisitiva. Las personas reciben el mismo sueldo. Sin embargo, ahora no pueden acceder a la misma cantidad de bienes y servicios porque ha aumentado el costo de la canasta básica.

En conclusión, la impresión de billetes a discreción genera inflación y esta, a su vez, es una reducción real del ingreso disponible para gastar de la población