Christian Sánchez Reyes: “Considerar derechos laborales como un sobrecosto demuestra un problema moral”

La República
02 Mar 2019 | 20:01 h

La República conversó con el exministro de Trabajo y Promoción del Empleo sobre la aprobación del documento de la Política de Competitividad. 

La Política de Competitividad carece de un enfoque de derechos, advierte el exministro Christian Sánchez. En entrevista, cuestionó la aprobación del documento sin respetar el acuerdo entre trabajadores y empleadores para someterla a debate. Además, advierte afectaciones a convenios ratificados por el Perú ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

- ¿Fue usted un ministro con una mala relación con el sector empresarial, como lo dijo el presidente en entrevista con El País?

Es una respuesta inexacta. Cuando asumimos el Ministerio de Trabajo en abril del año pasado, un encargo del presidente era restablecer el espacio de diálogo social que por 15 meses había estado cerrado. Los trabajadores se habían retirado del Consejo Nacional de Trabajo. Lo que hicimos fue recuperar la confianza, convocar a los actores sociales y reinstalar el consejo que finalmente se hizo en agosto del 2018. Esa señal de confianza no fue solo hacia el presidente, sino hacia el ministro de Trabajo que era yo. Yo no veo qué mala relación pudo existir. Me parece que la confianza en este momento se ha roto, porque los trabajadores se han retirado del Consejo por la Política de Competitividad.

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- ¿Usted conversó con el despacho de Economía sus observaciones sobre la Política de Competitividad?

Nosotros decíamos que en ese documento un grupo de economistas señala que el problema del mercado de trabajo era la estabilidad laboral. Sostuvimos que existen otros problemas. La reforma de pensiones, por ejemplo, que hasta ahora no hay ninguna propuesta. Si el debate empieza con un diagnóstico donde hay un solo problema, el debate está sesgado.

- ¿Nunca participaron en la creación de esta Política?

Las posiciones del despacho de Trabajo, durante mi gestión, no fueron tomadas en cuenta. Por eso no firmé. 

- ¿Qué respuesta le dio el ministro Oliva sobre ello?

Yo dialogué con él. Lo que sucede es que, internamente, hay un espacio de debate que es el Consejo de Ministros. Deberían estar reflejados los temas que propone Economía y Finanzas y los temas del Ministerio de Trabajo. Pero luego tienes otro espacio, de diálogo social y donde deben estar los temas de los empleadores, del propio Gobierno y trabajadores. Los temas no puede sesgarlos nadie.

- Esto motivó su salida.

Las posiciones del Ministerio de Trabajo no fueron consideradas y yo tuve que optar por una decisión de conciencia.

- ¿Y qué respuesta tuvo del presidente al momento de su renuncia?

Yo no pude hablar con el presidente desde octubre del año pasado. Lo lamento muchísimo.

- ¿Y con el premier?

Con él sí hablé. Le manifesté estas razones de mi salida, que ya eran públicas. Mi renuncia se da luego de que en la CADE se anuncia una reforma laboral, pero prescindiendo de los temas que el Ministerio de Trabajo había puesto sobre la mesa.

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- ¿Se agendó el debate de la Política en el Consejo Nacional de Trabajo?

Hubo un acuerdo de trabajadores y empleadores de incluir en la agenda del debate la Política en su componente laboral. Ambos pensaban que este tema debía pasar por el Consejo Nacional de Trabajo. Eso no se respetó.

- Finalmente, la Política se aprobó sin respetar este acuerdo. ¿Qué opinión tiene usted sobre ello?

Lamento que el espacio de diálogo social haya sido afectado. Recordemos que este Consejo Nacional de Trabajo, que tantas críticas ha recibido, se atrevió a discutir una Ley General de Trabajo. No se llegó al 100%, pero hubo consensos. Y en este tema pudo haber consensos.

- Con ello, ¿se está yendo en contra de convenios y recomendaciones de la OIT?

Hay una afectación al compromiso asumido por el Estado peruano cuando ratificó el convenio 144 sobre el diálogo social. Es un compromiso del Estado peruano que toda modificación de una política laboral pase por un genuino proceso de diálogo social y que las instancias de diálogo social sean respetadas.

- ¿Hay una reflexión sobre cómo funciona el Consejo Nacional de Trabajo? Las críticas son porque el debate en este espacio demora y no llega a puntos concretos.

El diálogo se inicia no siempre para llegar a un acuerdo. Sino porque es un mecanismo trascendente en la democracia.  Uno tiene el deber de promover el diálogo. Iniciar el diálogo es un valor de la democracia. Hay que hacer el esfuerzo. ¿Es difícil? Sí, pero hay que hacerlo. Pero sin sesgos.

- Para usted, ¿cuál es el problema de fondo en los cambios que sugiere la Política en materia laboral?

Considerar derechos vinculados al mundo del trabajo como sobrecostos demuestra un problema moral. Porque finalmente esos complementos salariales como la CTS, gratificaciones, son algo más en el bolsillo del trabajador. En un país de salarios bajos, si tienes la visión netamente económica de que esto es un sobrecosto, deprimes más los salarios y afectas la demanda interna. La Política Nacional de Competitividad cuando inicia habla de enfoque de derechos, pero en el desarrollo no hace ninguna mención a ello. El enfoque de los derechos en la Política está ausente. Todo es economía, son números y costos. Hay que ver la política completa. La inequidad en los ingresos, que es la diferencia en la distribución de riqueza entre trabajadores y empleadores, es algo que no aparece en la Política.

- ¿El mercado laboral peruano es rígido?

De los trabajadores formales, las tres cuartas partes son trabajadores a plazo fijo. Entonces no creo que haya un problema relevante sobre el despido. Me parece que el despido es un problema sobredimensionado.

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