Crisis en Venezuela: El hambre se triplicó en país de Nicolás Maduro

Anie Torres

@larepublica_pe

11 Nov 2018 | 7:07 h
La Republica

Aunque los datos podrían ser más alarmantes ya que el informe emitido por la FAO se realizó con datos que otorgó el país caribeño.

La crisis económica que afronta Venezuela ha generado que las cifras de hambre y malnutrición se tripliquen entre los años 2016 y 2018, según ha revelado el informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El informe señala que el hambre en el país caribeño se triplicó entre los trienios 2010-2012 (3,6%) y 2015-2017 (11,7%). "Es importante señalar que estas son las mejores estimaciones que la FAO puede producir utilizando los datos proporcionados por el Gobierno de Venezuela", precisa el documento sobre la falta de cifras oficiales fiables en este país. "Por lo tanto, lo que se desea enfatizar es la tendencia, en lugar de los valores absolutos contenidos en el informe", agrega.

PUEDES VER Black Friday: Cómo saber si las tiendas realmente están haciendo rebajas

Dicho informe de la FAO sobre la seguridad alimentaria en Venezuela refleja una de las muchas paradojas de la crisis sistémica que atraviesa el país caribeño. En 2012, con Hugo Chávez todavía vivo, la misma organización había otorgado un reconocimiento público al gobierno venezolano por sus avances en la cantidad y calidad de la ingesta diaria de calorías. La institución felicitaba a Venezuela “por haber alcanzado anticipadamente la meta número uno del Objetivo de Desarrollo del Milenio: reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre en 2015”.

Durante aquel año 2012, en el cual hubo unas presidenciales en las que Chávez logró la reelección, el Gobierno bolivariano orquestó con aquella certificación de la FAO un poderoso despliegue propagandístico para alcanzar sus objetivos. Para entonces, la economía venezolana, apuntalada por los altos precios petroleros, seguía creciendo, la inflación no tocaba las brutales cotas de alza del momento actual y el gobierno, apurado por los imperativos electorales, había diseñado un ambicioso sistema de distribución de alimentos baratos, expresado, sobre todo, en las bodegas estatales Mercal (Mercados de alimentos) y las Casas de Alimentación. Ambos programas tuvieron, durante un tiempo, una indudable penetración en las zonas populares y empobrecidas del país.

El lapso que comprendió la enfermedad y muerte de Chávez, y la llegada al poder de Nicolás Maduro, vino acompañado de una grave crisis cambiaria que produjo una costosa sangría de divisas al país. Los programas sociales expresados en las bodegas de Mercal se derrumbaron y desaparecieron entre las coimas y la corrupción desenfrenada. Muchos alimentos importados comenzaron a descomponerse en las aduanas y puertos. La decisión de Maduro de radicalizar el modelo político chavista produjo el histórico derrumbe de la economía venezolana, que se ha expresado en una contracción del 44 % del Producto Interno Bruto entre 2014 y 2018.

Algunas organizaciones especializadas, como la Fundación Bengoa y el Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, llevaban tiempo cuestionando el pronunciamiento de la FAO, alertando sobre el violento deterioro de las condiciones sociales de la población y el crecimiento del hambre en Venezuela, uno de los aspectos en los cuales el chavismo tradicionalmente ha considerado que tiene logros concretos para mostrar. Ni los jerarcas del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela ni el gabinete de Maduro se ha pronunciado sobre el nuevo informe de la FAO.

Aunque jamás ha dejado de ser un problema que genera inquietudes y polémicas, la desnutrición y el hambre no habían ocupado, en términos históricos, un lugar especialmente protagónico en el radar de preocupaciones inmediatas del venezolano promedio en los estudios de opinión. En los mejores tiempos de Chávez este punto incluso había desaparecido del listado de preocupaciones inmediatas de la ciudadanía, aquejada tradicionalmente por otros asuntos, como la seguridad ciudadana, los servicios públicos y el desempleo.

Hoy, la ingesta de comida, la escasez y el aumento de los precios encabezan todas las respuestas de la población en las consultas demoscópicas realizadas por las firmas de opinión especializadas.

(El País)