Marisa Glave: “En Tierra y Libertad hay miedos que son entendibles”

Congresista y vocera alterna del Frente Amplio. Presidenta de la Comisión de Vivienda del Congreso. Coordinadora nacional adjunta de Tierra y Libertad. Socióloga de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Dos veces regidora metropolitana de Lima.


Redacción LR

Sabado, 10 de Septiembre del 2016

Piñas coladas. Muchas piñas coladas. Marisa Glave recuerda vivamente su primera borrachera. Se la pegó con su abuela "Mema". La matrona italiana con la que vivió desde los 14 años. La que en la última campaña grabó un simpático video llamando a los peruanos a votar por su nieta. Probablemente, la mujer de su vida. La semana pasada, "Mema" sufrió un accidente y hasta el jueves, cuando se realizó esta entrevista, seguía en cuidados intensivos. Para la legisladora han sido –y siguen siendo– días difíciles.

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El último lunes se conoció que la Comisión Política de Tierra y Libertad la removió, junto a Pedro Francke e Irma Pflucker, del Comité Permanente del Frente Amplio. Ella consideró ilegítima la decisión y advirtió de "caudillaje". El día en que nos sentamos a conversar había hablado por teléfono con Marco Arana. Quizás por eso evitó confrontarlo. Quería resolver el impasse. Y que los días difíciles pasaran ya.

Tú eres fundadora de Tierra y Libertad.

Sí.

En el tiempo en que se fundó el partido, ¿Marco Arana era el líder natural?

Marco Arana tenía un gran liderazgo, que sigue teniendo, pero yo recuerdo con mucha cercanía lo que él nos planteó a varios cuando nace Tierra y Libertad: no queríamos una organización que fuera tan centralizada en una persona, como era el Partido Nacionalista, y creíamos que era fundamental construir algo basados en principios.

Fuiste coordinadora adjunta del partido cuando Arana era coordinador nacional. Supongo que trabajaron estrechamente.

Uhum.

¿Eran amigos?

(Piensa) No sé si amigos así como "vamos a tomar una chela", no. Creo que nunca he tomado una chela con Marco (risas), de repente tendría que invitarle una. Hemos sido compañeros, seguimos siendo compañeros, hoy día, por ejemplo, hemos hablado bastante tiempo (por teléfono). Hemos estado coordinando cosas de la bancada.

¿Solo cosas de la bancada?

Sí, y algo de sus temas de salud (Arana se recupera de una intervención), nada más.

¿Han quedado en hablar de lo que pasó contigo y con Pedro Francke?

Esa conversación la tenemos que tener en el marco de la Comisión Política Nacional, donde él también está, pero además con el resto de compañeros.

¿Quedaron en tener esa conversación?

No.

¿No hablaron de eso?

No.

¿No es raro que no hablaran de eso cuando ese ha sido el tema de estos días?

Creo que el tema que teníamos que resolver estos días era el de la bancada. Yo he hablado con Pedro y ambos esperamos que esto lo podamos conversar en el espacio que corresponde.

¿Cuándo comienzan las discrepancias con Marco Arana?

¿Discrepancias en qué sentido?

Tú has hablado de discrepancias internas en Tierra y Libertad.

Ah, bueno, pero toda la vida. Desde el comienzo... En Tierra y Libertad reconocemos formalmente el derecho al disenso y el derecho a formar corrientes. Cuando ocurren debates es necesario –para procesar de manera mucho más sana– identificar la existencia de corrientes que pueden plantear alternativas al Congreso Nacional y que el Congreso sea quien finalmente defina la línea final de la organización.

Pero, ¿cuál es el antecedente de esta situación en la que la dirigencia de Tierra y Libertad decide que tú, Francke y Pflucker dejen de representarlos en el Frente Amplio?

Mira, estamos en una crisis de crecimiento del Frente Amplio. Es un momento en el que tenemos que tomar decisiones complejas. Los cambios no son fáciles. Nosotros fuimos una organización que tuvo que enfrentar un proceso electoral complicado, que empezó con unas condiciones muy precarias y que terminó de manera exitosa, con una bancada de 20 congresistas, con una estupenda candidata presidencial que despertó una gran ilusión, con un conjunto de dirigentes políticos y sociales que logramos conectar con el sentir de la gente y expresar un programa que hemos logrado construir con mucho esfuerzo, y que nos ha ido bien. Y entonces, como nos ha ido bien y se ha despertado ilusión en mucha gente, hay gente que quiere entrar. Gente nueva, sin experiencia política, y también gente mayor, que viene de experiencias previas de Izquierda Unida, que estuvo muy frustrada por cómo actuó la izquierda en el pasado. Y ahora tenemos que definir, bueno, de ser una organización de 3 mil personas hoy tenemos más de 10 mil activistas inscritos y hay otros 10 mil que quieren inscribirse, y entonces estamos teniendo crecimientos exponenciales y eso no es fácil de administrar.

¿Esta gente debería entrar al padrón del Frente Amplio?

Yo creo que ese es un debate posterior. Mi opinión es que deberíamos avanzar a un proceso de institucionalización que nos permita compartir todos los activos, pero eso no se puede decidir mañana. Yo no sería jamás irresponsable de decir "abrimos el padrón mañana y todo el mundo entra". Esa es una falacia y quienes han inventado esa falacia están generando una crisis interna.

¿Tú y Francke no pidieron que se abriera el padrón?

No. Nosotros lo que dijimos fue "institucionalicemos el Frente Amplio y en el camino veamos mecanismos para ir incorporando, con acuerdo de los comités, a la gente que ha ayudado a construir el Frente Amplio".

¿Por qué los otros dirigentes de Tierra y Libertad se opusieron a esa propuesta?

Pues no sé, porque además la pusimos por escrito. Yo creo que hay miedos, que son entendibles, porque el cambio asusta. Porque una cosa es tú ser responsable de un comité de 20 personas y otra ser miembro de un comité donde hay 50 líderes además de ti y 600 personas. Porque allí no va a ser tan simple ponerse de acuerdo ni va a ser tan rápido definir, por ejemplo, quién asume los liderazgos. Es un proceso complejo y difícil y yo creo que, sí pues, hay que entender que hay miedo y hay que hacerle frente.

Miedo a perder espacio.

Sí.

Miedo a perder poder.

Sí. Pero de todos, eh... Pero el hecho de que eso pueda ser un riesgo no quiere decir que no haya que atreverse a tomar el toro por las astas y decir "este es el momento histórico".

¿Tierra y Libertad no tiene derecho a poner en la Comisión del Frente Amplio a personas que sí coinciden con sus posiciones?

A mí me parece que Tierra y Libertad tendría ese derecho si eso ocurriera. Yo entiendo que si tú quieres separar a alguien del cargo se tiene que hacer, según los propios estatutos, en la misma instancia que la eligió y dentro de un debido proceso.

¿Es un asunto de formas?

Y de fondo. Yo he recibido llamadas telefónicas de gente de Tierra y Libertad que no está de acuerdo con mi corriente y que me ha dicho que lo que se ha hecho es una arbitrariedad. Espero que lo podamos solucionar; estoy esperando conversar con Marco sobre eso, se lo he pedido públicamente y he hecho una invocación a él y a los compañeros que están con él a que solucionemos este impasse porque el tema de fondo no es ese. El tema de fondo es otro y tiene que ver con el futuro del Frente Amplio y hay que estar a la altura de lo que el país nos está exigiendo.

Está también el tema de la retribución económica a Verónika Mendoza. La gente de Marco Arana está en contra.

¿Te refieres a Wilbert Rozas?

De hecho, sí.

Hubiera sido bueno que el congresista Rozas lo hubiera dicho en la reunión de bancada en la que tomamos la decisión por unanimidad, incluyendo a Marco Arana, de dar el 10% de nuestro salario para financiar un plan político. Y en ese acuerdo unánime se dijo que nosotros queríamos que la compañera Verónika Mendoza fuera parte de los dirigentes que encabezaran ese plan político. Si han cambiado de opinión –que tendrían derecho a hacerlo–, se plantea en la instancia. Y se discute.

Pero darle esta retribución económica...

No es una retribución económica a Verónika Mendoza para que ella haga lo que le da la gana. Esto es el financiamiento de un plan político del Frente Amplio en el que nosotros hemos identificado siete prioridades de acción política, vinculadas a nuestro plan de gobierno, que queremos articular al trabajo de los congresistas. Necesitamos un conjunto de gente dedicada a organizar esas campañas políticas para que sean un factor de atracción a nuevos activistas. La definición que hicimos unánimemente en la bancada fue que dado que Vero había sido candidata presidencial, ella encarnaba visiblemente uno de los rostros más representativos del Frente y que sería bueno que ella se dedicara, al menos en los primeros dos años, a ese plan político. ¡Obviamente Vero tiene mil planes más! Lo que le estamos pidiendo es que, por favor, se dedique a esto. Y que se dedique a apoyar el proceso de construcción del Frente durante este tiempo en un plan político. Eso no es decirle "señora Verónika Mendoza, le vamos a pagar un salario hasta el 2021 para que usted haga lo que le dé la gana...".

O para que haga campaña.

O para que haga campaña presidencial, claro que no.

¿Habrá congreso del Frente Amplio este mes (24 y 25)?

Yo espero que sí.

Tierra y Libertad ha pedido postergarlo.

Ha pedido suspenderlo. Si se quiere postergar por alguna razón objetiva, habrá que discutirlo, pero suspender el congreso, de ninguna manera. ¿Cómo vamos a suspender el congreso? El congreso se tiene que llevar. Uno puede discutir las condiciones, uno puede decir "oye, hay equis tema que no necesariamente se debe ver" o tú puedes decir "quiero discutir cómo van a ser las delegaturas", perfecto, se discute, si hay que aplazar, eventualmente se aplaza, pero eso es diferente a pedir la suspensión. Y por eso es que lo que hemos salido a decir todos es que el congreso va.

¿En estas discrepancias con Marco Arana hasta qué punto puede haber un factor de empatía? ¿No empatizas más con Verónika Mendoza que con Arana?

No tiene nada que ver con la empatía. Yo trabajo con gente con la que me llevo muy bien y con gente con la que me llevo muy mal. Y sí he aprendido que la política genera lazos de compañerismo y que a veces son más fuertes que los lazos de amistad. Y que la amistad, si bien es muy importante y hay que valorarla, no puede reemplazar el debate programático y la unidad política, que va más allá de eso. Hay personas con las que yo he trabajado políticamente con las que hoy tengo discrepancias políticas muy grandes y es gente a la que quiero muchísimo, y con la que tengo relación personal.

¿Esta crisis de crecimiento podría terminar en ruptura?

Yo creo que no.


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