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Domingo

Los niños del mañana

La tasa de nacimientos en Perú ha caído sostenidamente en los últimos diez años, de acuerdo con las cifras del Reniec. ¿Qué está ocurriendo? ¿Estamos envejeciendo como sociedad? ¿Cuál será el impacto en la educación, la salud o la economía y cuándo empezaremos a sentirlo?

La tasa de nacimientos en Perú ha caído sostenidamente en los últimos diez años, de acuerdo con las cifras del Reniec. ¿Qué está ocurriendo? Foto: La República
La tasa de nacimientos en Perú ha caído sostenidamente en los últimos diez años, de acuerdo con las cifras del Reniec. ¿Qué está ocurriendo? Foto: La República
Óscar Miranda

A sus 31 años, Paloma Cabrera no tiene ningún apuro en ser madre. Como jefa comercial de una importante compañía del rubro de la salud, está contenta, pero, a la vez, cree que todavía le falta crecer profesionalmente. Por delante tiene metas que le sería difícil cumplir con un bebé en brazos. Así que prefiere esperar tres, quizás cuatro años más. Su novio está de acuerdo. Sus papás también. En los tiempos de su mamá, seguramente le habrían dicho, medio en broma, medio en serio, que “se le iba a pasar el tren”.

Pero los tiempos han cambiado.

–Somos una generación que no solo piensa en ser mamá y que piensa que el desarrollo personal también es importante –dice.

Y tiene razón. En el Perú, cada vez más mujeres están actuando como Paloma, retrasando el momento de convertirse en madres por primera vez.

Las cifras que dio a conocer el Reniec hace un par de semanas, en su informe La identificación y los registros civiles de peruanos y peruanas en el Bicentenario, así lo demuestran.

En el año 2012, el Reniec registró un total de 738 mil 945 nacimientos en el país.

La tasa de nacimientos en Perú ha caído sostenidamente en los últimos diez años, de acuerdo con las cifras del Reniec. ¿A qué se debe esto? Foto: La República

En el año 2020, la cifra de nacimientos registrados fue de 427 mil 481.

Y si bien las restricciones impuestas por la pandemia pudieron ser un factor por el que hubo menos registros ese año, la tendencia a lo largo del tiempo ya era descendente.

–Hablamos de una reducción de aproximadamente 40 % –dice Danny Santa María, jefe de la Unidad de Investigación Académica y Publicaciones del Reniec–. Son cerca de 330 mil nacimientos menos en un lapso de diez años.

¿Qué está ocurriendo?

Mujeres en control

–Hay una serie de cambios demográficos que están propiciando el descenso de la fecundidad–explica Tania Vásquez, investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), especializada en estudios de demografía social.

El primero, dice Vásquez, es que las mujeres han tomado conciencia de que controlar su fecundidad es algo válido en términos sociales y maritales. También se dan cuenta de los beneficios, económicos, personales, de hacerlo, y esta idea se extiende en diversos ámbitos de la sociedad. Por último, hay un acceso mayor a los métodos anticonceptivos, que permiten ese control.

Fruto de esta nueva mentalidad, las mujeres postergan la edad del primer embarazo, planifican cuántos hijos van a tener y eligen nuevas formas de convivencia distintas al matrimonio.

–Esto está ocurriendo no solo en el Perú sino en todo el mundo –indica la investigadora.

Hugo González, Representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en el Perú, apunta explicaciones parecidas.

La tasa de nacimientos en Perú ha caído sostenidamente en los últimos diez años, de acuerdo con las cifras del Reniec. ¿A qué se debe esto? Foto: La República

–Las expectativas de las personas han cambiado –dice–. Hoy, los jóvenes tienden a contraer nupcias a mayor edad y con eso tienden a que el número de hijos que van a tener se desplace en el tiempo y sea mucho menor que lo que ocurría hace cincuenta o sesenta años.

De acuerdo a las Naciones Unidas, en el año 2017 casi la mitad de la población mundial vivía en países con baja fecundidad, 18 de los cuales estaban en América Latina y el Caribe. La mayoría de ellos eran países centroamericanos. Entre los que se sitúan al sur del continente estaban Colombia, Chile y Uruguay.

González remarca que es una tendencia global y que lo más probable es que el Perú llegue a ser considerado un país de baja fecundidad en las próximas décadas.

Noelia Bernal, docente de Economía de la Universidad del Pacífico, anota que el descenso de la fecundidad sumado al aumento de la esperanza de vida en el país producirán paulatinamente un envejecimiento de la población.

–Esto va a tener un impacto en la sociedad y tenemos que prepararnos –dice.

Principales efectos

Según la economista de la Pacífico, el primer cambio notorio será que dentro de veinte o treinta años, al haber menos peruanos en edad escolar, no se necesitarán tantos colegios.

Hugo González tiene una proyección parecida y cree que será necesario reorganizar el gasto público y tener en cuenta que la presión sobre otros servicios aumentará, como la atención médica a los adultos mayores.

Noelia Bernal señala que el mayor problema será que al haber menos jóvenes en edad de trabajar, habrá una menor fuerza laboral, el Estado recaudará menos impuestos y tendrá dificultades para llevar adelante el presupuesto.

Uno de los mayores desafíos, agrega, será financiar el sistema previsional.

–Por un lado, tendrás menos trabajadores aportando y, por el otro, a más adultos mayores que necesitan cobrar sus pensiones.

Bernal dice que gobiernos de otros países ya están creando fondos de reserva para afrontar ese momento complicado y cree que el Perú, eventualmente, tendrá que hacer lo mismo.

El representante del UNFPA señala que el Perú vivirá hasta el año 2045 la fase llamada “bono demográfico”, que es cuando las dos terceras partes de la población tienen entre 15 y 60 años de edad, es decir, están en su momento de mayor potencial para trabajar, lo que genera grandes oportunidades para el desarrollo.

González cree que este es el momento para prepararse para los desafíos que vendrán en la siguiente etapa, del 2045 en adelante, cuando el envejecimiento de la sociedad comience a afectar la capacidad productiva del país.

–Más que los números [del descenso de la fecundidad], lo que importa es cómo nos encargamos de que esas personas accedan a educación, salud, empleo, que les permita generar riqueza no solo para ellos sino para el país.

La otra medida, dice, es propiciar la formalización de mayores sectores de la población, que puedan aportar a los fondos previsionales.

–Tenemos que prepararnos, por supuesto. Si llegamos a ese momento con las falencias de hoy, sí vamos a vernos en problemas. Pero la situación no se resuelve retrocediendo o enviando el mensaje de que las mujeres deben comenzar a tener más hijos. Eso sería verlas solamente como un objeto de maternidad y que solamente importa ser madres y eso no es así.