Domingo

Farid Kahhat: “No veo probable una guerra entre China y los EEUU“

En estos días de tensión global, el internacionalista Farid Kahhat se permitió una broma en su cuenta de Facebook: predijo que el conflicto entre China y los Estados Unidos no escalaría.

Experto. Kahhat es PhD en Gobierno por la Universidad de Texas. Es docente en la PUCP y en la Academia Diplomática. Foto: John Reyes/La República
Experto. Kahhat es PhD en Gobierno por la Universidad de Texas. Es docente en la PUCP y en la Academia Diplomática. Foto: John Reyes/La República
Óscar Miranda

¿Por qué estaba tan seguro? Porque si se equivocaba, no quedaría nadie para contradecirlo. Más allá del humor, en esta entrevista Kahhat dice que no hay señales de un inminente conflicto bélico entre las dos potencias, pero advierte que sí podría haber sanciones económicas y que en esa situación, el resto del mundo la pasará mal.

A juzgar por lo que está ocurriendo en Ucrania, probablemente China lo piense dos veces antes de invadir Taiwán”.

–Hay preocupación en el mundo por la visita de Nancy Pelosi a Taiwán: China la ha tomado como un “ataque a su integridad nacional” y, por lo pronto, hoy jueves 4, está llevando a cabo maniobras militares sin precedentes alrededor de la isla. ¿Hay razones para temer que se desencadene un conflicto militar entre China y los Estados Unidos?

–Veamos lo que está pasando en Ucrania: la OTAN, encabezada por Estados Unidos, ha apoyado a Ucrania de manera decisiva, pero con armamento, adiestramiento, inteligencia, no peleando la guerra en sustitución de los ucranianos...

–¿En el caso de Taiwán haría lo mismo?

–Yo diría que en el caso de haber un ataque chino a Taiwán –hipótesis que creo improbable–, Estados Unidos probablemente haría algo similar. Claro, se alegará que Taiwán es más importante para Estados Unidos que Ucrania...

–Así es.

–Por un lado, es el octavo socio comercial de Estados Unidos, es el primer productor mundial de microprocesadores de alta tecnología y, además, es parte de la estrategia de contención de China. Taiwán es parte de la primera de dos líneas de islas que Estados Unidos utilizaría como bases para impedir el tráfico marítimo de China, en la eventualidad de una escalada. Entonces, claro, hay más probabilidades de que en caso de un conflicto, Estados Unidos decida intervenir...

–Es un hecho establecido que Estados Unidos apoyará militarmente a Taiwán en caso de que China la invada...

–No es un hecho establecido.

–Pero lo ha dicho el presidente Joe Biden.

–Pero lo ha rectificado el Departamento de Estado. Uno se pregunta si Biden se va de boca porque está perdiendo facultades mentales o es deliberado, pero cada vez que ha dicho que su país acudirá en defensa de Taiwán en caso de agresión, el Departamento de Estado lo ha corregido. Porque la política oficial de Estados Unidos no reconoce explícitamente eso. No tengo la menor duda de que Estados Unidos haría todo lo posible por ayudar a Taiwán. La pregunta es si intervendría militarmente. En los años cincuenta, cuando hubo una situación parecida, Estados Unidos intervino. Pero esa era una China mucho más débil militar y económicamente.

–¿Qué hay de China? ¿Cree que dará el siguiente paso y llevará a cabo la invasión?

–A juzgar por lo que está ocurriendo en Ucrania, probablemente lo piense dos veces. La invasión rusa fue una invasión terrestre, Rusia tenía un territorio contiguo al de Ucrania y tenía un conflicto armado aliado dentro de Ucrania, y a pesar de eso la resistencia ucraniana ha sido relativamente exitosa. China tendría que hacer un asalto anfibio, un desembarco marítimo, con envío de paracaidistas, lo que es una situación mucho más peligrosa. Además, Taiwán tiene un poderío militar superior al de Ucrania y se ha estado preparando para esta posibilidad con mucha anticipación. Yo dudo que China dé ese paso.

–¿Entonces por qué está realizando estas maniobras militares, que incluyen el bombardeo de zonas contiguas al mar de Taiwán?

–Recordemos que China ha violado la zona de exclusión aérea establecida por Taiwán cientos de veces. De un lado es una forma de decir “tengo la capacidad de vulnerar tus defensas sin que tú puedas hacer nada para evitarlo. Invado tu espacio marítimo, tu espacio aéreo, y tú prefieres ignorarlo porque no puedes evitarlo”.

–Si no es probable una guerra, ¿cuál es el peor escenario?

–El peor escenario que veo es que China tome el control de algunas de las islas que son parte del territorio que reivindica Taiwán. Sería una agresión explícita, pero no lo suficientemente grande como para que Taiwán responda con todas sus fuerzas ni para que Estados Unidos intervenga.

–¿Y cuál sería el peor escenario para el resto de países, en términos económicos?

–Que haya sanciones económicas de un lado y de otro. Hay que recordar los efectos que está teniendo la guerra en Ucrania. Perú es un importador de trigo y Rusia y Ucrania son, respectivamente, primer y quinto exportadores mundiales de trigo. Perú es importador de fertilizantes y la mayoría de fertilizantes viene de Rusia. A nosotros y al mundo entero le ha afectado la guerra en Ucrania. Entonces, para poner las cosas en contexto, la economía china es nueve veces más grande que la rusa. Y la economía de Taiwán es más grande que la de Ucrania. La dimensión de la que estaríamos hablando es mayúscula.

–Como están las cosas, por ahora, el mundo no tiene razones para temer una guerra...

–El peor escenario es el que mencioné anteriormente, la posibilidad de que China ataque algunas de las islas menores de Taiwán. El escenario de un enfrentamiento directo entre China y Estados Unidos no lo veo probable. De hecho, incluso en el caso de una agresión de China a Taiwán, Estados Unidos tiene varias alternativas, como la de usar estas cadenas de islas –que van desde Corea del Sur, Japón, Taiwán, Filipinas e, incluso, un antiguo rival como Vietnam, que tiene conflictos con China– para impedir el libre tránsito de las embarcaciones comerciales y militares de China. Su estratega podría ser bloquear económicamente a China antes que atacarla militarmente.

–Con el mundo observando lo que ocurre entre estas dos potencias, parece que ya nadie se acuerda de la guerra en Ucrania.

–Creo que hay dos razones para eso. Primero, Ucrania encabezó los titulares en los medios internacionales durante tres meses, pero ya estamos entrando al sexto mes de la guerra y hay un desgaste natural. Pero, en segundo lugar, y eso es algo preocupante, ya hay sectores de la derecha radical en Europa y Estados Unidos que están diciendo que el costo económico de apoyar a Ucrania y sancionar a Rusia es muy alto. Ya hay sectores de la opinión pública que están cambiando su visión sobre el tema. O sea, “hay que apoyar a Ucrania, porque ha sido víctima de una agresión, pero ¡hay límites para ese apoyo! ¿Hay que apoyar a Ucrania para que recupere todos y cada uno de los poblados que ha perdido en el conflicto? Eso podría tomar años o nunca ocurrir”.

–El discurso del presidente Zelenski es que su objetivo es recuperar todos los territorios perdidos desde 2014. ¿Eso es realista?

–Yo creo que no. Primero, porque es Ucrania quien tiene el problema que al inicio tenía Rusia, que es reconquistar ciudades. Cómo le vaya en su intento de recuperar Járkov es un indicio que permitirá saber hasta cuánto pueda avanzar, pero, incluso, ante la posibilidad de que empiece a tener éxito y de que Rusia empiece a perder territorio en gran proporción, a Rusia siempre le queda el arma de la escalada. Escalar los bombardeos de objetivos urbanos y de infraestructura económica. Pero yo no creo que Ucrania avance tanto como para que lleguemos a ese punto.

–¿Cuál es el mejor desenlace para Ucrania, realistamente?

–A ver, que recupere parte del territorio que perdió en este conflicto, incluyendo Járkov, la principal ciudad que perdió, y haya un acuerdo respecto al resto. El tema es que para Zelenski, el escenario sería mucho más adverso si contemplara la posibilidad de ceder territorio.

–El 80% de los ucranianos no quieren saber nada de ceder territorio a Rusia.

–Exacto y por una buena razón: no hay ninguna garantía de que aun cediendo territorio esta sea la última agresión rusa. Ya lo vivieron en 2014 cuando perdieron Crimea. En ese momento pensaron que Rusia se conformaba con eso, pero ya quedó claro que no fue así. Creo que, lamentablemente, vamos a ver todavía una guerra de desgaste antes de que las partes estén dispuestas a una salida negociada.

–¿Cuánto tiempo más se puede prolongar el conflicto? ¿Varios meses?

–Yo tiendo a pensar que podría entrar en fase de resolución antes de fin de año. Pero sí me atrevería a decir que estamos a meses de distancia de que haya un acuerdo. Entre otras razones, porque Ucrania va a tener a su disposición el máximo apoyo militar de la OTAN para fines de octubre. Entonces, yo dudo de que ellos den por perdida la guerra antes de desarrollar todo su potencial de combate. Creo que hacia noviembre vamos a tener una idea más clara de cuánto puede avanzar Ucrania con el apoyo de Occidente.

–Hace unas semanas se conoció un informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo que señalaba que el arsenal nuclear mundial aumentará durante la próxima década y que el riesgo de que se usen armas nucleares parece más alto ahora que en ningún otro momento desde el apogeo de la Guerra Fría.

–Allí hay dos factores. Rusia anunció que elevaba el grado de alerta de su arsenal nuclear. Cada vez que una gran potencia dice eso, no quiere decir que esté a punto de usarlo, sino que se han dado ciertos pasos que se adoptan por razones de seguridad para evitar usos accidentales o no autorizados. El problema es con los nuevos países que adquieren armas nucleares, si van a generar los sistemas de seguridad que tienen los países que sí son potencias nucleares. Entonces, el mayor riesgo es la proliferación nuclear en estos nuevos países.

–Con la guerra en Ucrania y las tensiones entre las dos mayores potencias económicas del mundo y con la proliferación de armas nucleares en muchos países, ¿estamos cada vez más cerca de la aniquilación nuclear, como ha dicho el secretario general de la ONU?

–Mucho más grave que lo que está pasando ahora fue la crisis de los misiles en Cuba. Ese fue el momento de la historia en el que estuvimos más cerca de una guerra nuclear. Lo que estamos viendo ahora es que algunas de las viejas rivalidades están volviendo. Pero hay que poner las cosas en perspectiva. Aquí no estamos teniendo guerras en las que mueren millones de personas, como en Corea o Vietnam. Durante la Guerra Fría fue peor.