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Domingo

Los médicos que cuidan de las mujeres

Ginecobstetras peruanos salen a defender la aplicación del aborto terapéutico ante la arremetida conservadora que pretende afectar esta política de salud reproductiva.

Enrique Guevara, secretario general de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología y Miguel Gutiérrez, expresidente de la misma institución.
Enrique Guevara, secretario general de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología y Miguel Gutiérrez, expresidente de la misma institución.
Óscar Miranda

Mientras el mundo ve con estupor cómo el Tribunal Supremo de los Estados Unidos hace retroceder a ese país en materia de derechos de la mujer, al quitar la protección federal del derecho al aborto, en el Perú las fuerzas conservadoras libran su propia batalla para socavar una de las pocas políticas públicas que permiten a las mujeres peruanas proteger su salud en caso de embarazo: la despenalización del aborto terapéutico.

El aborto terapéutico está despenalizado desde 1924.

El pasado 14 de junio, la Comisión de la Mujer aprobó por mayoría el dictamen de un proyecto de ley presentado por la fujimorista Rosángela Barbaran que busca que se reconozca al embrión o al feto como persona, con la misma categoría jurídica que la madre gestante, y que pretende que todos los embarazos culminen necesariamente en el nacimiento.

Especialistas en derecho sexuales y reproductivos han advertido que si esta iniciativa se convierte en ley podría afectar en la práctica la aplicación del aborto por razones médicas.

Pero en todo este debate no se ha escuchado la voz de quienes mejor conocen las consideraciones científicas y médicas –no religiosas ni morales– que hay que tener a la hora de decidir si se deben practicar interrupciones del embarazo por salud: los médicos ginecobstetras.

Cuestión de desconocimiento

Este proyecto es un caballo de troya –dice el médico ginecobstetra Miguel Gutiérrez, expresidente de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología–. Te presenta un texto que en apariencia está a favor de la madre y del niño, pero introduce aspectos que de aprobarse podrían hacer que no se pueda regular en contra de la salud fetal porque supuestamente estarías yendo en contra de los derechos de un “niño”.

BAS35. BUENOS AIRES (ARGENTINA), 08/08/2018.- Centenares de personas a favor de la ley del aborto se manifiestan hoy, miércoles 08 de agosto de 2018, en el exterior del Senado en Buenos Aires (Argentina). Grupos a favor y en contra de la ley del aborto que debate el Senado de Argentina se manifiestan a la espera de la decisión de los legisladores. EFE/David Fernández ENTRA EN RIGOR EL ABORTO LEGAL EN ARGENTINA TRAS PROMULGARSE LA LEY EL PASADO 15 DE ENERO //

Gutiérrez se refiere específicamente a los párrafos en los que el dictamen considera al embrión o al feto como un “niño por nacer”.

El problema de utilizar esa frase es que induce al legislador y a toda persona que lee la ley a pensar que toda interrupción del embarazo significa matar a un niño. Si tú haces un legrado, un aborto terapéutico, estás “matando a un niño”. Y no, no es un niño, ni siquiera un “niño por nacer”. Es un embrión o es un feto.

Hay una serie de cosas que no son correctas –dice, por su parte, Enrique Guevara, expresidente y secretario general de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología–. Por ejemplo, decir que el embarazo comienza con la fecundación. Es no es correcto. O pretender que el embrión tiene los mismos derechos que la mujer, que tiene derecho a la vida y todo lo demás. No puedes darle los mismos derechos. La mujer es una persona, está acá, con nosotros. ¿Y si se muere? ¿De quién es la responsabilidad? De nadie. Han pasado muchos casos de mujeres que se han muerto porque no han tenido acceso al aborto terapéutico.

Para los médicos consultados, los legisladores que aprobaron el dictamen parecen desconocer el gran problema de salud pública que es el poco acceso de las mujeres peruanas a un aborto en condiciones clínicamente seguras.

Según Enrique Guevara, durante la pandemia, el aborto fue la tercera causa de muertes maternas en el país, después de las hemorragias posparto y de las preclampsias.

-Muchas mujeres que recurren al aborto lo hacen en condiciones precarias y ponen en riesgo su vida. En cambio, un aborto terapéutico es un aborto seguro porque lo hace un médico capacitado, con la tecnología adecuada, en las mejores condiciones posibles- dice.

El especialista señala que desde el 2009 y hasta el año pasado en el Instituto Nacional Materno Perinatal, donde trabaja y del que fue director general, se habían practicado cerca de 400 interrupciones del embarazo por razones médicas sin complicaciones graves ni muertes.

–Un aborto terapéutico se realiza cuando está en riesgo la vida o la salud de la gestante. Cuando, por ejemplo, tiene una insuficiencia cardíaca que podría llevarla a la muerte. O cuando tiene un feto con malformaciones congénitas letales, es decir, que se va a morir tras el nacimiento, y eso puede afectar su salud mental de forma permanente –dice.

El médico Miguel Gutiérrez hace hincapié en el impacto en la salud mental de las mujeres, algo que suele ser pasado por alto.

–En el año 2012, el 56% de las muertes indirectas en madres adolescentes, es decir, aquellas que no fueron causadas por complicaciones médicas ligadas al embarazo, fueron por suicidios. Todas ellas, por alguna razón que la gestación motivó, ¡Se suicidaron! ¡Que no digan que la afectación a la salud mental no mata!

Mayor voluntad política

Los especialistas indican aunque la mayor parte de sus colegas está de acuerdo con las consideraciones médicas que en ocasiones hacen necesario un aborto [ve recuadro], muchos todavía se resisten, sea por desinformación o, algo peor, por miedo al estigma.

–Hay algunos médicos que temen que les digan “usted es el que hace abortos” –dice Gutiérrez–. Entonces, cuando les preguntan, responden que no, que ellos no hacen eso, que vayan donde tal médico. “Anda donde ellos. Yo hago el trabajo limpio”. Y yo pregunto: ¿cuál “trabajo limpio”? Una gestante que se puede morir o que puede ver afectada su salud de forma grave es responsabilidad de todos los ginecobstetras.

–Cuando hablas con personal médico, no todos quieren hablar del tema porque es un estigma –dice Enrique Guevara–. Temen que no te vuelvan a ver de la misma manera. Pero si los médicos lo hacemos es porque tenemos un compromiso con la salud de las mujeres y porque está permitido desde el punto de vista biomédico y porque es legal en el país.

Miguel Gutiérrez cree que se necesita mayor voluntad política del Ministerio de Salud y de los propios directores de los hospitales públicos y privados para comprometer a todo el personal médico que cuando una mujer llega solicitando la interrupción de su embarazo por razones médicas, se cumplan todos los procedimientos establecidos, poniendo siempre por delante su vida y su salud en el tiempo.

85% de médicos a favor

De acuerdo con un estudio que hizo el ginecobstetra Juan Pedro Matzumura, más del 85% de los médicos de esta especialidad en el país se mostraron a favor del aborto terapéutico. Sin embargo, más de la mitad declararon no saber si era legal o no manejar los procedimientos clínicos para realizarlo. Por esa razón, la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología ha venido realizando una docena de talleres de capacitación a sus miembros en todo el país.