OLIVIA NEWTON-JOHN - actriz protagonista de “Grease” falleció a los 73 años

Ricardo Morán: “La derecha y la izquierda son una vergüenza en este país”

“Si López Aliaga sale ganador [de la alcaldía de Lima], ya no vamos a tener Marcha del Orgullo”.

"Muchas empresas han sumado color a sus logos, pero no mucho apoyo verdadero". Foto: John Reyes
"Muchas empresas han sumado color a sus logos, pero no mucho apoyo verdadero". Foto: John Reyes
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Óscar Miranda

Desde hace tiempo es uno de los rostros más visibles de la Marcha del Orgullo, como la que se celebró ayer. En esta entrevista, el productor Ricardo Morán cuestiona los modelos tradicionales de familia que algunos insisten en imponer, critica la alianza conservadora entre la izquierda y la derecha y emplaza a las empresas a comprometerse con la igualdad y no solo modificar sus logos en junio para quedar bien ante sus clientes.

Cada cierto tiempo la gente en las redes te vuelve a preguntar sobre el paradero de la “madre” de Catalina y Emiliano...

¡Parece la mamá de Luis Miguel! (Risas) La gente cree que hay un gran misterio detrás del paradero de la madre de mis hijos...

Y tú has explicado varias veces que ellos nacieron por gestación subrogada...

A través de fertilización in vitro, o sea, en un laboratorio...

¿Por qué crees que a muchas personas esto les resulta tan difícil de entender?

Hay mucha falta de información en el país y mucha falta de escucha, que es mucho más grave, porque, por último, la falta de información se solucionaría si hubiera capacidad de escucha. Mis hijos han sido engendrados por una tecnología que existe hace cuarentaitantos años, que es la fertilización in vitro, con óvulos donados en una gestante temporal, subrogada. ¿Qué significa eso? ¡Significa que no hay mamá! Significa que la mujer que los albergó en su útero no es su mamá y no tiene relación genética con ellos. Y significa que la persona que donó el óvulo lo hizo en un centro donde junto a sus óvulos hay muchos otros óvulos y eligieron unos compatibles con mis características genéticas. Entonces, ¿quién es la madre? ¿La que dona el óvulo sin intención de ser mamá? ¿La que gesta embriones que no le pertenecen sin intención de ser mamá? ¿O el papá que los cría? Entonces, ¡la mamá soy yo! Resuelto el misterio.

Quizás lo que irrita más a la gente es la idea de que un padre gay soltero críe a unos niños.

¿Será eso? Yo me pregunto si es homofobia. Porque si hacemos un análisis estadístico, en una encuesta de hace algunos años el 30 % de las familias en el Perú eran familias en las que el padre había abandonado su rol de padre, en las que fue la mamá la que crio sola a los hijos. A ninguna de esas mamás la están torturando en Twitter diciéndole “¿dónde está el padre?”, “pobres niños que van a crecer sin padre”, y no hay un solo día en el que una retahíla de personas preguntándome dónde está la madre, como si yo tuviera una caja de mago y le doy dos vueltas y dijera “¡aquí está la madre!”.¡No va a haber, porque no existe esa persona! Y, finalmente, cuando yo volteo la pregunta y les digo a todas esas personas ¿quién es madre? ¿la que engendra o la que cría? ¿Cuántas personas en este país han sido criadas por una persona que no era su mamá o no era su papá? ¿Cuántas personas han vivido en un contexto multifamiliar, en el que vivían los tíos, los abuelos? ¿Cuántas personas le dicen “mamá” a su abuelita? Entonces, ¿de dónde viene mi familia a ser la rara en un universo en el cual la familia a la que ellos esgrimen como famila modélica no existe siquiera de manera contundente en nuestro país?

El 13% de las familias peruanas son monoparentales, eso es muchísimo, y, sin embargo, mucha gente sigue pensando que familia es papá, mamá e hijos.

Y bien, porque yo soy producto de una familia, digamos, tradicional, en la cual hubo un papá y una mamá que estuvieron casados cuarentaitantos años y fueron felices. Yo no tengo problemas con eso. Pero es que me insisten tanto... Yo pongo una foto de mis hijos y 25 tipos dicen “ahhh salió a la mamá”, como su manera de hacer chiste, y otros 25 dicen “¿y dónde está la mamá?” y yo les respondo “tomando la foto”. Y otros 25 dicen “no puede ser, todos hemos nacido de alguien”. Me ha ocurrido que se ha acercado una persona, ha visto a mis bebés y les ha dicho “qué lindos que son, pobrecitos, ustedes no tienen mamá” y yo la tuve que botar. Están tratando de imponerles a mis hijos una pena que no sienten. “¿Que le respondes a tus hijos cuando preguntan por su mamá?”. Bueno, mis hijos no me preguntan por su mamá. Me preguntan por la casa de Mickey Mouse y por Paw Patrol, porque ese es su universo. Y ahí viene ese famoso video en el que yo cuento esto y digo que siento que es una imposición de la sociedad que mis hijos tengan una madre a la fuerza.

Te llovió duro por eso. Uno de los comentarios que se viralizó lo hizo Gisela Valcárcel, que dijo que aunque no la conozcas “tu corazón siempre buscará a tu madre”.

Puede ser, hay gente que sí, que la necesita, y hay gente que no, hay gente que está perfectamente tranquila porque recibió en su casa tanto amor de parte de quien cumplió ese rol. [...] Yo a Gisela la quiero muchísimo, le debo muchísimo, y tiene mi celular, podría haberme llamado a preguntarme, ¿no? O sea (risas). “Oye, Ricardo, ¿qué quisiste decir con esto?”. Feliz le hubiera contestado. Yo me llevo muy bien con ella.

Van dos años de tu batalla legal con el Reniec para que reconozca a tus hijos como peruanos. ¿En qué estado va esa pelea?

Le hemos hecho una acción de amparo a Reniec, porque se negó a aceptar la inscripción de Catalina y Emiliano. La razón que aduce es que en el Perú solo se puede inscribir a un niño si se sabe el nombre de la madre, porque en la legislación peruana la madre es la que alumbra, lo cual ya a nivel mundial es un error porque a nivel mundial cualquier mujer con capacidad puede dar a luz hijos de otras parejas. Este principio al que se aferra Reniec está en el Código Civil, que, como yo digo, es el primer piso de las leyes, porque en el penthouse está la Constitución, que dice que a cualquier hije de peruane le corresponde la ciudadanía. Y esa es la ley que se tiene que respetar.

No ha faltado quien te ha dicho que si tienen la nacionalidad norteamericana para qué quieres que tengan la de Perú.

Vamos de lo práctico a lo abanderado. Lo práctico es que yo soy peruano, vivo en el Perú, trabajo en el Perú, mis empresas están en el Perú y planeo quedarme acá. Tener a dos hijos extranjeros aquí es tenerlos como inmigrantes ilegales. Ellos entraron con visa de turista de seis meses, que se venció en noviembre de 2019, entones van a cumplir tres años de inmigrantes ilegales. Si ellos pretendieran recurrir a cualquier recurso del sistema público, como la salud pública o la escuela pública, no podrían y eso me indigna. Dejando de lado esas razones prácticas, pasamos a las abanderadas: ¡Porque está mal! Sencillamente está mal.

Hace años hubo un proyecto de ley para regular la gestación subrogada en el país. ¿Crees que en este Congreso se podría legislar sobre esta materia?

Nooo, si en este Congreso estamos viviendo el debate del Concilio de Trento, si los ángeles tienen sexo y esas cosas (risas). Este Congreso es una vergüenza, el Ejecutivo también es una vergüenza, la derecha y la izquierda son una vergüenza en este país, los lados más conservadores de la derecha y la izquierda se han aliado para retroceder todo lo que se ha avanzado en los últimos 20 años. Ahora Rosangela Barbarán quiere eliminar el aborto terapéutico. Acaban de aprobar una ley para que los señores de Con mis hijos no te metas evalúen los textos escolares...

Y están afectando el enfoque de género y la Educación Sexual Integral en las escuelas.

Que es todo aquello que previene el embarazo adolescente, el bullying y las violaciones sexuales... Es como que nos preocupamos mucho por el feto cuando está en el útero, pero una vez que nace te vas a la eme, ya estás solito. Y están aliados en el Congreso para conseguir estos objetivos.

Y la cosa no termina allí porque hay muchas probabilidades de que un ultraconservador sea el próximo alcalde de Lima.

Yo me atrevo a aventurar que si [Rafael] López Aliaga sale ganador, ya no vamos a tener Marcha del Orgullo, ¿no? Qué va a dejar que un montón de cabros y maricas marchemos por las calles a celebrar nuestro orgullo, este señor que se mete clavos en la pierna. Estamos al borde de un colapso de los avances progresistas en beneficio de la igualdad que han ocurrido en los últimos 20 años.

¿Qué ha ocurrido para que tengamos este avance tan grande de las fuerzas conservadoras en el país?

(Respira) Creo que la polarización cada vez más progresiva que ha habido en los últimos años ha hecho que perdamos de vista lo que es verdaderamente importante y nos enfoquemos en otras cosas que son el motor de la crispación. “Quiero cuidar el modelo económico”, “quiero justicia para todo”, “eso es comunismo”, “tú eres rojo”, “tú eres DBA” y mientras estábamos en ese plan los conservas se han metido en el medio y nadie levantó la bandera para avisar “chicos, vamos a retroceder 20 años, vamos a convertirnos en el país más atrasado en Sudamérica en materia de derechos humanos”. Y no solamente en términos de derechos de la comunidad LGTBIQ+. También en términos de la protección de la educación. El desmantelamiento de la SUNEDU es, por supuesto, una cosa gravísima que está ocurriendo frente a nuestros ojos…

Que tengamos un presidente conservador…

¿Tenemos presidente? Yo no recordaba que teníamos presidente porque hace como 120 días que no declara a la prensa (risas). ¿No es un líder de una banda criminal lo que tenemos en Palacio? Teníamos que elegir entre la lideresa de una banda criminal y el líder de una banda criminal y elegimos… bueno, yo no, porque yo no voté en segunda vuelta, porque yo voté en primera vuelta y mi candidato no pasó.

Tu candidata fue Verónika Mendoza.

Sí y estoy totalmente arrepentido y digo públicamente que estoy totalmente arrepentido de haber votado por Verónika Mendoza. Porque se hizo una mazamorra. Traicionó todo en lo que creía. ¿Y ahora quién levanta ese cadáver político? Nadie. Voté en primera vuelta por Verónika Mendoza y me equivoqué. No sabía que iba a chuparle las medias a Castillo. Terrible. Terrible. ¡Qué decepción! ¿Y ahora quién podrá defendernos?

¿No hay nadie que te suscite algo de esperanza para las próximas elecciones?

Si tengo amigos que considero presidenciales, no les deseo ese destino, así que no lo voy a decir.

Te decía que tememos un presidente conservador y una mayoría conservadora en el Congreso. ¿No será que la sociedad peruana se ha vuelto más conservadora?

Yo creo que si miras a los centennials te vas a encontrar con gente con muy pocos prejuicios. No creo que ningún veinteañero para abajo esté en contra de los principios fundamentales de la igualdad. No creo que un veinteañero con un hijo de siete u ocho años no lo hubiera llevado a ver Lightyear a pesar del letrero de marras. Yo cruzo los dedos para que, dentro de 30 años, los que hoy en día tienen 25 estén un poco más sensatos y tengan una vocación pública mayor que la que tuvo mi generación.

Hace siete años decidiste hacer pública tu homosexualidad. ¿Te cambió la vida desde entonces?

Privadamente no, nada, porque todo el mundo sabía. Nunca estuve en el closet para mi familia, mis amigos. Públicamente, sí y tengo que decir que yo he recibido mucho cariño, mucho amor, mucha aceptación. Ha sido la decisión correcta. Ojalá la hubiera tomado antes, pero por otro lado tomarla en el momento en que la tomé, que era como el pico de la popularidad de los programas en los que estaba, ayudó a catapultar eso. Y cuando alguien me pregunta cómo tomé la decisión, yo siempre digo que fue un impulso. Un día vi el debate en el Congreso acerca de la unión civil no matrimonial y me indigné y tuiteé. Tres tuits. Y ya está. Y luego dije “chucha, ¿qué acabo de hacer? Tengo que llamar a mi mamá a decirle antes de que alguien la llame” (risas).

¿Crees que el papel de las personas LGTBIQ+ ha cambiado en la televisión?

Depende de la línea en la que estés. Por ejemplo, periodistas hay pocos. Está Paco [Flores]. Conductores, están los Brunos [Pinasco y Ascenzo] y Adolfo [Aguilar] ahora. Jurados, estoy yo. En cuanto a las mujeres, está más complicado. Creo que estas instancias son todas súper positivas porque una cosa que hace daño a los adolescentes y a los niños LGTBQ+ es no tener referentes positivos. Entonces, cuando miran, “eso es una persona LGTBIQ+, yo podría ser una de esas personas, mira, trabaja, se le ve feliz, tiene una vida normal, no vive en los márgenes de la sociedad”. Cuando yo era niño los referentes eran todos los programas cómicos, entonces, el homosexual era una persona desagradable, que era golpeada, que era perseguida, el típico chiste de Serenazgo, porque supuestamente persiguen a las trabajadoras sexuales en la calle, es como…

Pero ese humor no ha cambiado mucho.

A eso iba a llegar. Ser homosexual era vivir en los márgenes de la sociedad, vivir cerca del peligro, de la enfermedad, de la muerte. Y por eso entiendo a muchos padres, incluso gente de mi edad que vivió esa época porque ahora temen por sus hijos porque sienten que expresar su verdadera naturaleza los va a poner en esa situación. Muchas cosas han cambiado. Ahora podrían sentir que su hijo o hija podría ser alguien exitoso o al menos una persona con una vida sana, feliz, porque existen referentes. Y sí, dentro del humor, eso no ha cambiado mucho. Seguimos siendo motivo de burla, motivo del humor más bajo, porque en el Perú, lamentablemente, buena parte del humor se ha construido en base a la burla del otro.

¿Cuál es tu rol en la Marcha del Orgullo?

Ser un rostro visible para tratar de comunicar a la mayor cantidad de gente que la marcha va a ocurrir, que es un evento feliz al que están invitados todes, que no es solamente para la comunidad LGTBIQ+, sino que también es para heterosexuales y para todas aquellas personas que quieren celebrar que todos somos iguales.

Históricamente, la marcha es cada vez más numerosa y también crece el número de empresas que se animan a participar...

Muchas empresas han sumado un montón de colores en sus logos, pero no mucho apoyo verdadero. El famoso rainbowashing, que es lavarse la cara el Mes del Orgullo, estampando la bandera de colores en su logo, cambiando el logotipo del Facebook, sin que nada de eso esté acompañado de un cambio real. Porque si te vas a poner el logo, como empresa debes estar comprometida para que tus prácticas internas y externas estén alineadas con esta política de respeto a la igualdad, de cuidado hacia las personas LGTBIQ+, de contratación de personal LGTBIQ+, sobre todo de personas trans, que es el grupo más abandonado...

Solo el 3.8% de las personas trans en el Perú tiene un empleo formal.

Imagínate. Es terrible. Si te pones la bandera es porque por dentro la casa está en orden o, por lo menos, están pretendiendo ponerla en orden. Que en el departamento de recursos humanos haya las personas capacitadas y las disposiciones y los recursos parta que toda la empresa esté alineada con eso. Si no, es un gesto hipócrita. Es lo primero que esperaría de ellas. Lo segundo es que apyes a tus colaboradores a que puedan ir a marchar con los colores de tu empresa. Y por último, y mejor aún, si se portan con algo, con una pantalla, con un parlante. Organizar una marcha es muy caro y se hace con voluntarios y con muy poquito dinero de organizaciones muy comprometidas, pero se podría hacer mucho más.

¿Ya llevaste a los chicos a ver Lightyear?

No, no ven películas todavía, no aguantan. Pero por supuesto que los habría llevado, porque los niños son los que más deben estar expuestos a relaciones saludables, amorosas y empáticas entre todo tipo de personas, para que no se conviertan en los idiotas que son sus padres, que consideran eso peligroso y, por supuesto, dejan a sus hijos ver El juego del calamar, donde asesinan al 99 % de las personas, pero no pueden ir a ver una relación basada en el amor, constructiva, de personas que han formado una familia, que, supuestamente son los valores que ellos defienden.

Comienzas una nueva temporada de tu unipersonal “Yo soy tu padre”. Y acabas de presentar tu libro –del mismo nombre– en Huancayo. A pesar de todo ese odio que recibes en las redes, se nota que hay mucha gente que ha recibido muy bien tu historia, este viaje a la paternidad con Catalina y Emiliano.

Esa es una demostración clara de que las redes sociales no son el mundo. Y la que menos representa al mundo es Twitter. Y la prueba está en la calle. El año pasado hice una temporada de “Yo soy tu padre” en el Teatro La Plaza por seis semanas, a sala llena. Sin ningún sobresalto. Hice Argentina, hice Iquitos, Arequipa, de ahí hice en Bianca de Barranco y ahora voy a hacer cuatro fechas más: en Los Olivos el 7 de julio, en Bianca de Barranco el 8 de julio, el 10 de julio en Chiclayo y el 21 de julio en Miami. Estoy muy contento por eso. Y cuando tú comparas la proporción entre la gente que le gusta con la gente que escribe cosas llenas de ira o rabia, les ganan cien a uno, cincuenta a uno. Le gana el amor al odio. Entonces, por consejo de mi psicólogo y de mi hermana, me estoy fijando más en la cantidad de gente que pone corazones que en la que escribe odio, que son muchos menos, no tienen nombres generalmente, no tienen foto o tienen la foto de un mapache (risas). ¿Cómo darle valor? ¿A quién decides darle valor? A veces sí, se puede ir por el túnel negro de darle valor a eso y deprimirte.

¿Te ha pasado?

Sí, claro. Me pasó hace un par de año, cuando vino la primera negativa del Reniec y yo me quejé en redes y era la madrugada, estaba cansado y empecé a pelearme con todo el mundo en Twitter y recibí tanto odio… y eventualmente tuve que dar un paso al costado, suspendí mi cuenta de Twitter y me salí. Me alejé un par de meses de la televisión y todo. Fue demasiado. Hoy en día, si me volviera a ocurrir, tengo un poquito más de herramientas emocionales para manejarlo.