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Domingo

Feminismo andino en viñetas

Warmimasiy es la historieta de Trilce García sobre Helen Quiñones, una feminista cusqueña que tuvo un programa radial en quechua en el que hablaba de violencia de género o aborto. Su historia fue incluida en la antología Movimiento y momentos: feminismo indígena del sur global, traducida en cuatro idiomas.

Profesión. La protagonista del cómic, Helen Quiñones, es hoy profesora de educación intercultural bilingüe. Foto: LR.
Profesión. La protagonista del cómic, Helen Quiñones, es hoy profesora de educación intercultural bilingüe. Foto: LR.
Juana Gallegos

Era una locutora de radio audaz. La joven Helen Quiñones tenía 25 años cuando conducía el programa “Aguas turbias, voces claras”, que se transmitía en quechua a las comunidades campesinas de Cusco. Hablaba de temas controversiales, como los derechos sexuales de las mujeres, el embarazo adolescente, los anticonceptivos, el aborto legal. El programa era producido por la oenegé feminista Amhauta, y Helen, que había nacido en Jilayhua -un pequeño poblado ubicado a más de 3.000 metros de altitud-, era una de sus comunicadoras quechuahablantes.

“Hablar del aborto fue muy fuerte, porque en las comunidades estaban muy presentes las iglesias evangélicas”, comenta la hoy docente de educación intercultural bilingüe. Tanto Helen como sus compañeras de cabina estaban causando revuelo en sus oyentes, sobre todo en las mujeres: “Nos decían que causábamos conflicto y que las parejas se separaban por nuestra culpa. Lo que buscábamos era hablar de igualdad de derechos de hombres y mujeres”. Estaban sembrando las primeras semillas del feminismo en un escenario no muy propicio.

La comunicadora participó en el programa por tres años, hasta que la convocaron para una producción del Ministerio del Interior en la que debía hablar de la trata de personas, un tema muy sensible en Cusco, pues antes de la pandemia, precisa Helen, era la tercera región con más casos de adolescentes y jóvenes captadas por las mafias de explotación sexual. “Al no tener información, las chicas quechuahablantes caían fácilmente”.

Fue aquí donde se conoció con la ilustradora Trilce García, quien había viajado a Cusco a trabajar en un cómic sobre la trata de personas que cuenta la historia de una niña que es atrapada por mafiosos y llevada a los campos de minería ilegal de Madre de Dios. El activismo de Helen la inspiró: “Era una excelente comunicadora y muy comprometida con su comunidad”.

De esta amistad, asentada en la admiración mutua, surgió Warmimasiy (amistad entre mujeres, en quechua), un cómic cuya producción fue subvencionada por el Instituto Goethe de Indonesia, ya que, en 2019, la historia de activismo de Helen fue elegida entre otras doscientas de todo el mundo para que forme parte de la antología de historietas “Movimiento y momentos: Feminismo indígena del Sur Global”, traducida al inglés, alemán, español y quechua. Trilce viajó al pueblo de Helen a pasar unos días con ella y su familia, para saber qué tenía de especial el feminismo andino que predicaba su amiga y así construir el guion del cómic.

Profesión. La protagonista del cómic, Helen Quiñones, es hoy profesora de educación intercultural bilingüe. Foto: LR.

“Es un feminismo totalmente práctico, la mujer quechua se levanta cada día con la incertidumbre de cómo alimentar a sus hijos, y encuentra en las otras mujeres un apoyo”, dice la artista visual. “La organización colectiva es importante, en el programa de radio alentábamos a las mujeres a crear pequeños negocios colectivos como biohuertos o criaderos de animales para que tengan autonomía económica y no dependan del varón, eso también es feminismo”, comenta Helen.

En el cómic se deconstruyen ideas de la cosmovisión andina que han camuflado la discriminación o la violencia de género: “La idea de ver el mundo como dualidad nos hizo creer que sin una pareja no somos nada; o está el dicho ‘más me pegas, más te quiero’ que hay que erradicar”, agrega la activista feminista. En su proceso de empoderamiento, Helen nunca dejó su identidad quechua de lado, cuando migró a Cusco a estudiar educación no se olvidó de sus paisanos, y eso lo valora Trilce: “Quiere que las niñas tengan un plan de vida, que no se vayan de sus pueblos y echen raíces con los suyos”.