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Domingo

El Joker temible y sonriente

La salud mental, el abandono social, la violencia y el humor son temas que se entrelazan en la obra teatral El Joker, el bufón que se rebela contra un mundo que lo ignora y maltrata. Basada en la película, va hasta el 21 de febrero en el Centro Cultural Ricardo Palma, de Miraflores.

El actor Horacio Rafart, convertido en el Joker, a ratos con humor y a ratos con drama, exhibe las cicatrices que el personaje lleva en su interior. Foto: La Cuarta Pared
El actor Horacio Rafart, convertido en el Joker, a ratos con humor y a ratos con drama, exhibe las cicatrices que el personaje lleva en su interior. Foto: La Cuarta Pared
Raúl Mendoza

Frente al público, el Joker reflexiona: “¿Cómo funciona un chiste? Bueno, el chiste se parece mucho a la magia. ¿Por qué? Porque la magia engaña a la gente. Y ahí radica todo. En el engaño... “¿Saben por qué? Saben... ¿por qué funciona? Porque el final tiene un tinte negativo. Ahí es donde revelamos un dolor, un sufrimiento. Revelamos a la víctima del chiste”. Esas son algunas de las líneas iniciales de la obra teatral El Joker y allí el personaje reflexiona sobre lo crueles que unos pueden ser sobre otros y también habla de sí mismo. Porque en varios pasajes de su historia él es la víctima de la cual se burlan los demás.

Tomando como eje la película del mismo nombre -consagratoria para Joaquin Phoenix-, la historia ha sido adaptada al teatro por el grupo La Cuarta Pared Argentina, en un unipersonal que atraviesa distintos temas: la salud mental, el abandono de los pacientes, la soledad, la violencia social y, a ratos, el humor.

“Tomamos el personaje para contar problemáticas que consideramos importantes. Queremos darle nuestra impronta personal sobre cómo miramos el mundo y la condición humana”, dice Guillermo Ale, director de la obra.

Muchos de los momentos que hemos visto en la película también están en la obra teatral, pero más comprimidos y convertidos en monólogos. En este unipersonal, el actor Horacio Rafart se convierte en el Joker y a ratos con humor y a ratos con drama, con pasión, exhibe las cicatrices que el personaje lleva en su interior.

“Estamos acá… estamos en una sociedad que solo fabrica seres salvajes… Y es que, para sobrevivir en este mundo, pareciera que hace falta mimetizarse con la crueldad…”, señala en uno de los pasajes de la obra. “Saben… a veces pienso que el odio es el único sentimiento que no prescribe…”, dispara en otro momento.

La obra fue planeada y empezó a escribirse hace dos años, pero justo entonces llegó la pandemia. Guillermo, el director, y Horacio, el protagonista, debieron trabajar el texto sin verse. Para construir su personaje, Horacio estuvo solo. No iba a hacer una copia del Joker de Phoenix. Cada actor trabaja con lo que tiene.

El desequilibrado mundo donde una persona ante cualquier perturbación puede convertirse en un villano. Foto: Cultura Miraflores

“El actor frente a un texto es un vértigo, un vacío terrible. Estaba en mi casa, en una habitación, probando cosas que me iban pasando por la cabeza. Y a los tres días no me gustaban”, cuenta sobre ese proceso.

A la largo de su trayectoria, como integrante de La Cuarta Pared, Horacio ha hecho funciones en cárceles, centros psiquiátricos y otros lugares, en donde siempre tomó nota y prestó atención a cómo piensan esas personas que vivían realidades diferentes. También leyó sobre psicofármacos y medicación de las personas.

“Cuando se ve a personas con comportamientos extraños, siento que la gente poco a poco se aleja, se aparta. Y somos un montón de seres humanos a la deriva. Ahí metí la cabeza para elaborar el personaje”, cuenta Horacio.

Su Joker es divertido, dramático y puede ser violento también. Como en la película, el protagonista -un hombre con problemas mentalesno tiene muchas opciones en una sociedad que no tiene interés por atender la salud mental, por empatizar con estas personas, por darles alternativas para integrarse y funcionar. Entonces el hombre/el Joker poco a poco se rebela contra ese sistema, cruel y despiadado, que lo ignora y lo maltrata.

“A veces pienso que estamos en una guerra… y es ahí, en las calles, en lo cotidiano, donde se desarrolla. No somos conscientes de eso… no. Y es que la sociedad es un enemigo invisible, no sabemos cuándo empieza a atacar, pero nos mata de a pocos, nos arrastra a su locura…”, monologa el protagonista sobre el escenario.

Horacio Rafart convirtiéndose en el irónico y peligroso Joker. Foto: Cultura Miraflores

Este loco mundo

“La obra plantea el desorden de la realidad social, sumado al desequilibrado mundo donde cualquier persona ante una perturbación puede transformarse en un villano”, explica Guillermo, el director. En esta historia, el Joker es víctima y villano. Es encantador y temible. Es un hombre sonriente y triste.

Aquí también está esa famosa escena -que muchos recuerdan de la película- en la que el protagonista es invitado a la televisión por un conductor que solo quiere burlarse de él. Y él se da cuenta de ello, y cuenta chistes de humor negro. Y su anfitrión se enoja y quiere hacerlo callar. Pero el Joker quiere contar un chiste más: “¿Sabes qué obtienes si cruzas un enfermo mental con una sociedad que lo trata como una basura y lo ignora?”. Y él mismo se contesta segundos después: “Obtienes lo que mereces”. Eso dice antes de levantar un arma de fuego y cometer una locura.

“A lo largo de la obra vemos cómo las cosas que esta persona va sufriendo lo van colapsando. Cuando ya no puede contener tanto sufrimiento, una forma de desfogarse es la violencia. Y ahí uno se pregunta si la violencia es el foco que se debe usar para que a uno mismo no lo maten. Esa es la línea argumental, con stand up humorísticos”, comenta Guillermo Ale.

Horacio, el actor, el Joker, comenta que la idea es que la gente se quede pensando, que reflexione, que puedan sentirse identificados. Que la obra no sea solo un divertimento.

“Quisiera que nos cuestionemos como sociedad, público, actores. En estas funciones mando prender la luz al final para ver los rostros de la gente, para ver al público que se tomó el trabajo de venir a vernos, porque somos sobrevivientes. Quisiera que la pandemia nos ayude a mirar un poco más a la gente que tenemos al lado, a los que sufren, ahora que ni siquiera nos podemos tocar”, dice.

El grupo La Cuarta Pared Argentina tiene treinta años rodando por las escenarios de varios países. La obra El Joker se presenta hasta el 22 de febrero en el Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores) de viernes a lunes, a las 8 p.m. “A diferencia del cine, que puedes ver la misma película en diez años, en el teatro la unidad entre el escenario y el público solo queda registrada en las personas que vieron la función ese día. Por eso hago mi trabajo con una pasión terrible. Siempre voy a actuar como si fuese la ultima función de mi vida”, dice Horacio Rafart, el Joker.