Intérprete de los quipus

Manuel Medrano, joven matemático graduado en la Universidad de Harvard, acaba de publicar una síntesis de sus estudios sobre quipus y propone una vanguardista catalogación de los mismos.

Manuel Medrano: En el archivo. con los quipus hallados en los archivos de un museo en Basilea, Suiza.
Manuel Medrano: En el archivo. con los quipus hallados en los archivos de un museo en Basilea, Suiza.
Roberto Ochoa

Sorprende su corta edad y su erudición, pero más sorprende saber que es un matemático estadounidense de estirpe mexicana, que aún no conoce el Perú (su primer viaje se frustró por la pandemia), que estudia quechua desde hace un año, y que en 2016 empezó a investigar los quipus en la Universidad de Harvard, donde tuvo como maestros a Gary Urton y otros expertos en estas enigmáticas cuerdas anudadas de uso cotidiano en la civilización andina. Hoy, Manuel Medrano (25) recorre Europa en busca de esas colecciones de quipus dispersas en museos del viejo continente. Fue en Alemania donde surgió la idea de escribir Quipus, mil años de historia anudada en los Andes y su futuro digital (Planeta, 2021) luego del interés que suscitó su exposición ante un auditorio que poco o nada sabía de los quipus.

Uno de los problemas principales para entender los quipus es que solo unos pocos han sido descifrados.

Nosotros lo ubicamos en Oslo, Noruega. En la charla aproveché su reciente paso por las aulas para resaltar el valor pedagógico de su libro: no solo sintetiza todo su conocimiento académico, también plantea una codificación de los quipus y lo que denomina un “momento Rosetta”. Es decir, las variables que se necesitan para descifrarlos. Por menos de 40 soles, los maestros pueden acceder a un libro de lectura obligada para transmitir este interés a sus alumnos. Para Medrano, los quipus contables son una manera atractiva de acceder al conocimiento del sistema decimal, pero, además, en la lectura de su texto se busca “romper algunos mitos que se encuentran en la imaginación popular: que los quipus son una invención de los incas, que los quipus sufrieron una muerte rápida después de la conquista”.

“Muchos creen que hablar del uso de los quipus solo corresponde a unos doscientos o trescientos años de historia. Algo que propongo en el libro es que estamos hablando de su uso durante mil años. Hablar de los quipus incaicos es hablar de menos del 15 por ciento de ese tiempo. Los maestros pueden romper ese mito, o ese otro que dice que solo fueron de uso contable. En realidad, lo que sabemos gracias a las transcripciones de quipus en contextos judiciales es que existieron quipus con información histórica. También recomendaría a los maestros un programa en youtube, Historia y cultura, de Raúl Cabezas, y Guardianes de los quipus, que se hace en colaboración con el Museo de Arte de Lima”.

La exposición Khipus, nuestra historia en nudos liderada por la curadora Cecilia Pardo reúne más de sesenta quipus de diferentes periodos históricos.

Escasa codificación

Así como Champollion pudo contar con una Piedra Rosetta para descifrar la escritura egipcia en jeroglíficos, muchos especialistas confían en su “momento Rosetta” para descifrar los quipus. En su libro, Medrano usa una metáfora desoladora. Con los quipus que tenemos codificados en todo el mundo todavía no es posible interpretarlos. Es como tratar de reescribir Cien Años de Soledad con solo dos palabras. Pero Medrano es optimista y ya está pensando en una nueva obra: “Una historia global de los quipus. Hay un solo libro especializado de la historia de los quipus. El del investigador estadounidense Galen Brokaw, publicado el 2010. Pero es una historia que termina en 1650. Mi proyecto es complementario. Escribir la historia de los quipus desde 1650. Para eso estoy investigando los archivos de los museos porque sospecho que hay mucha mas información por descubrir, tal como sucedió en el museo de Basilea, Suiza. Estas fuentes archivísticas van a develar algunos de estos datos contextuales sobre las ubicaciones de los hallazgos, quiénes fueron lo que estaban excavando o vendiendo los quipus desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Estos datos contextuales van a ser una vía prometedora para el futuro estudio de los quipus”.