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El salto de las sirenas peruanas

Una nueva generación de deportistas acuáticas ha surgido en el país. Con la clavadista Ana Ricci como estandarte, ha cosechado dos oros, una plata y cinco bronces en el Sudamericano de Deportistas Acuáticos que se realiza en la Videna.

Ana Ricci (14) ganó dos medallas de oro y va camino a convertirse en una de las mejores clavadistas de la región. Foto: Antonio Melgarejo.
Ana Ricci (14) ganó dos medallas de oro y va camino a convertirse en una de las mejores clavadistas de la región. Foto: Antonio Melgarejo.
Óscar Miranda

Ana Ricci (14) estaba llena de nervios.

Faltaban pocos minutos para que empezara su participación en el Sudamericano Juvenil de Deportes Acuáticos, en el Centro Acuático de la Videna, y todas las expectativas que había en torno a ella se sentían como una carga pesada sobre sus hombros. Después de haber ganado dos medallas de oro en el Panamericano de Tucson, todo el mundo esperaba que repitiera su performance y hasta la superara.

Ese miércoles, gracias al apoyo de su entorno, de su entrenador y de su hermana Andrea (17), también miembro de la selección de clavados, Ana se repuso. Ejecutó sus ocho saltos en las pruebas de 1 metro en trampolín, los hizo bastante bien –su tercer salto, de espaldas, fue magnífico– y antes del mediodía recibía en el cuello la medalla de oro. La primera.

Con la tranquilidad que le dio ese triunfo, al día siguiente encaró los saltos en 3 metros más calmada. Antes de subir al trampolín, se relajaba bailando en un rincón, dando saltitos, escuchando canciones de Maná y Los Enanitos Verdes en sus audífonos. Los primeros cinco saltos fueron espléndidamente ejecutados. En los últimos tres, los libres, los nervios volvieron. El último que hizo recibió la puntuación más baja. Ana se asustó un poco. Pensó que quizás no le alcanzaba. ¿Y si fallaba esta vez?

Pero eso no ocurrió. Al sumar las puntuaciones, quedó claro que la peruana había sido la mejor de todas en su categoría, por encima de las representantes de potencias sudamericanas como las brasileñas y colombianas. En medio de los cánticos de La Blanquirroja y los aplausos del público que llegó al Centro Acuático, Ana Ricci recibió su segunda medalla de oro.

Con solo 14 años, la mejor clavadista peruana de la actualidad estaba llena de felicidad.

Sangre nueva

Ana Ricci es el estandarte de toda una nueva generación de deportistas que han aparecido en los últimos años para potenciar disciplinas en las que nunca hemos sido los favoritos, como la natación artística y los clavados.

Giselle Guimet y Pamela Reyes lograron bronce en clavados sincronizados. Foto: Proyecto Legado.

–Definitivamente, las cosas están mejorando– dice el vocal técnico de la Federación Deportiva Peruana de Natación (FDPN), Augusto del Águila. –Lo que está pasando en estos días nunca había pasado, es histórico.

Del Águila se refiere a los buenos resultados que ha obtenido el equipo de clavados. Las dos medallas de oro de Ana, el miércoles y jueves. Y las medallas de bronce logradas por el dueto de Giselle Guimet y Pamela Reyes, el lunes, y el dueto de Giselle con Camila Cortez, el martes.

El equipo de clavados que ha competido en el Sudamericano es pequeño, apenas siete integrantes, pero el potencial que tiene es enorme y lo ha demostrado al ponerse de igual a igual con selecciones de mayor abolengo histórico.

Buena parte de la responsabilidad de este crecimiento es del técnico venezolano Alfredo Borges, un entrenador que ha asistido a cinco juegos olímpicos y que hace cuatro años tomó las riendas de nuestra selección.

Borges potenció el talento de Andrea y Ana Ricci, las hermanas que se criaron en Bellavista y que se mudaron a Jesús María para tener más cerca la piscina del Campo de Marte, y convirtió a esta última en una de las clavadistas con mayor proyección en Sudamérica.

La Blanquirroja se hizo presente para celebrar a las medallistas. El evento, que puede recibir público, durará hasta el sábado 13. Foto: Proyecto Legado.

–Alfredo es una persona muy cariñosa, es casi como un familiar nuestro– dice Andrea. –Cuando lo veíamos entrenando a Colombia, como es alto y grande lo veíamos como una persona dura, pero cuando llegó a entrenarnos vimos que es muy agradable y muy gracioso.

El venezolano también ha sido clave en el desarrollo de ‘Gigi’ Guimet (17), una mucha chita que a los 10 años dejó la gimnasia artística para lanzarse al emocionante mundo de los clavados y que en este certamen por primera vez se atrevió a vencer sus miedos y a competir con saltos desde las plataformas de 5 y 7 metros.

El otro factor que explica el crecimiento, a decir de Augusto del Águila, es la calidad de la infraestructura. Es decir, del Centro Acuático.

–Es difícil encontrar una infraestructura como esta en Sudamérica– dice. –Es increíble el complejo que tenemos, para entrenar y para competir. Es tremendo, tremendo.

El Centro Acuático, con tres piscinas y capacidad para 2500 espectadores, es uno de los polideportivos construidos para los Juegos Panamericanos 2019 y que hoy son administrados por el Proyecto Legado, que los cede para que entrenen nuestras selecciones y que desarrolla allí certámenes deportivos de talla mundial.

Sirenas premiadas

Junto al clavado, el Sudamericano de Deportes Acuáticos vio esta semana el surgimiento de nuestra natación artística, una disciplina –antes llamada nado sincronizado– en la que teníamos pocos palmarés que mostrar: en el último sudamericano en el que participamos, en Chile, en 2017, nos fuimos con las manos vacías. Esta vez, nuestra solista Camila Fernández y el equipo nacional, en dos ocasiones, cosecharon para el Perú sendas medallas de bronce, logrando resultados nunca antes vistos. Las lágrimas de nuestras nadadoras al conocer los resultados fueron conmovedoras. La más feliz fue la entrenadora brasileña Maura Xavier.

Nadadoras artísticas Yamile Carrasco y María José Ccoylllo, el dueto peruano. Foto: Antonio Melgarejo.

El público –no los jueces– reconoció también la destreza y gracia de las performances ejecutadas por el dueto de Yamile Carrasco y María José Ccoyllo. Su presentación en la rutina técnica, el martes, fue notable, pero su rutina libre, en la que representaron a unas guerreras amazónicas, el miércoles, fue espléndida.

Yamile y Majo son las dos únicas exponentes de natación artística que consiguieron cupos para los Panamericanos. Y lo hicieron de una manera poco ortodoxa: enviando videos de sus dos rutinas por Internet a los jueces de un torneo en Aruba que era clasificatorio. Lo extraordinario fue que de entre todos los duetos que enviaron sus videos, ellas fueron consideradas las mejores y por eso ganaron el cupo.

Tras la baja calificación que les dieron los jueces, los Panamericanos serán su revancha.