El cannabis va a la farmacia

Con la inauguración de una farmacia que vende únicamente productos a base de cannabis y un centro médico que opera con el mismo concepto, Lima se abre al uso de esta planta medicinal.

La Republica
Hace cuatro años, sin incluir el autocultivo ni el cultivo colectivo, se legalizó el uso terapéutico del cannabis en Perú. Foto: Jhon Reyes
Luis  Paucar

El uso del cannabis en tratamientos médicos se extiende por el mundo. A pesar de que el prejuicio y la criminalización a esta planta han limitado las investigaciones, la literatura médica destaca su potencial terapéutico paliativo frente a medicamentos convencionales que no pueden mitigar el diagnóstico de algunos pacientes. El cannabis tiene dos principios activos: el CBD, no psicoactivo, que puede administrarse a quienes padecen epilepsia, párkinson o alzhéimer. Y el THC, psicoactivo, empleado para estimular el apetito de pacientes oncológicos y, sobre todo, para reducir el dolor crónico de los pacientes que sobrellevan quimioterapia o están desahuciados. Según expertos, la combinación de CBD y THC funciona como fórmula perfecta: la planta no cura los males ni cambia el diagnóstico, pero atenúa los síntomas y, por tanto, otorga mejor calidad de vida.

Hace cuatro años, sin incluir el autocultivo ni el cultivo colectivo, se legalizó el uso terapéutico del cannabis en Perú. Ahora, unas 39 empresas tienen licencias para importarlo y comercializarlo. Recién a inicios de 2021, en febrero, ocurrió lo que muchos pacientes consideran un hito: el cannabis medicinal de tipo CBD, producido por la compañía peruana Anden Naturals, empezó a venderse en Inkafarma y Mifarma de Lima.

Es la misma empresa que acaba de inaugurar una farmacia para ofrecer únicamente productos a base de esta planta medicinal, los cuales solo se obtienen con receta médica y previa inscripción en el registro nacional de usuarios del cannabis y sus derivados. “La llegada de este espacio evidencia que en el país hay una industria local dedicada a los miles de pacientes que ahora pueden acceder a productos novedosos y certificados por el Ministerio de Salud”, apunta Curt Schwarz, CEO de la compañía. La estrella del portafolio de esta nueva farmacia es el aceite de cannabis Endo 50, una solución oral —la primera de marca propia lanzada al mercado peruano— que concentra 5% de CBD.

También hay productos como el Endo 100, otro aceite con una concentración de 10% de CBD y < 1% de THC —aún a la espera de registro de Digemid— que son comercializados como “fórmulas magistrales”, es decir, un medicamento indicado y personalizado por un especialista, de acuerdo a la necesidad de cada paciente. Anden Naturals proyecta registrar también unas cápsulas blandas y tabletas masticables a base de derivados de cannabis. Según Schwarz, se trata de un paso para seguir enfrentando la informalidad en el mercado, donde todavía existen productos de origen desconocido que no garantizan seguridad ni eficacia.

Clínicas especiales

Mientras haya más alternativas que derriben el prejuicio y permitan aprovechar el máximo potencial del cannabis en la salud, los más beneficiados serán los pacientes. Este año, por ejemplo, abrió Anandamida, el primer centro médico de cannabis medicinal del país, en proceso de registrar un suplemento de CBD. Lo dirige el médico cirujano Víctor Ortúzar, cuya madre padece de fibromialgia y emplea la medicina para disminuir los dolores cervicales.

Otro de los activistas es Alberto Gayoso, quien hace tres años presidió el Comité de medicamentos del Colegio Médico para sentar una posición científica sobre el uso de la planta. A raíz de sus hallazgos, capacitó a otros colegas y, en 2019, fundó la clínica Biosmed, donde ha tratado a casi 300 pacientes, entre ellos una pequeña con mielitis transversa y las extremidades inferiores paralizadas. Ahora la niña ya puede andar sin dolor. Es un caso emblemático. Por ellos, dice, hay que derribar el estigma.