El ‘dopaje’ tecnológico

Los Juegos Olímpicos de Tokio reavivaron el debate en torno al aporte de la tecnología en el deporte. Vimos desde ‘zapatillas voladoras’ hasta una pista que facilitaba la marcha de los atletas. ¿La innovación supera al factor humano?

La Republica
. Las Nike usadas por el norteamericano Rai Benjamin causaron controversia. Foto: AFP
Luis  Paucar

Una semana después de que los Juegos Olímpicos de Tokio llegaran a su fin, aún se discute si ha sido adecuado celebrarlos en el peor momento de la pandemia en Japón. De hecho, no solo se recordarán porque el virus obligó a posponerlos, sino también por su sintonía –fueron los más conectados de la historia– y porque reavivaron el debate sobre el aporte de la tecnología a las marcas olímpicas. El caso más polémico fue el uso de las ‘zapatillas voladoras’, una nueva generación de calzado deportivo de suela gruesa que propulsa a los atletas hacia adelante con un efecto trampolín y reduce la agresividad del impacto; y la implementación de una ‘pista mágica’, que abunda sobre las mismas ventajas.

Los críticos hablan de ‘dopaje tecnológico’ pues el nuevo calzado, creado por Nike, regala segundos al atleta (y hasta minutos, si se trata de un maratón), además de reducir su esfuerzo. Los partidarios de la evolución consideran, por el contrario, que se trata de un avance natural del atletismo, como sucedió con el cambio de las pistas de ceniza a las sintéticas, o la renovación de materiales en la fabricación de las pértigas.

Precisión suiza

La ‘pista mágica’, por su parte, produce un impulso hacia adelante y devuelve la energía gracias a su diseño: es de tan solo 14 milímetros de espesor y va superpuesta a una capa inferior que lleva pequeñas bolsas de aire. Bajo ese cóctel explosivo se registraron tres récords mundiales: el de la venezolana Yulimar Rojas en triple salto, el del noruego Karsten Warholm y el de la estadounidense Sydney McLaughlin en 400 m vallas. Sin embargo, no ha sido un asunto aislado donde la innovación se impuso. Tokio 2020 contó con el cronometraje más revolucionario de la historia, de acuerdo a la compañía Omega, que desplegó tecnología de vanguardia para la medición de datos en tiempo real, 530 cronometradores, 350 marcadores específicos para cada deporte, 85 marcadores para el público y 200 kilómetros de cables y fibra óptica. Una cámara, la más avanzada a nivel global hasta ahora, estuvo situada en las líneas de meta de las carreras de velocidad, vallas y otras: grabó hasta 10.000 imágenes digitales por segundo y produjo fotos compuestas para determinar las clasificaciones y los tiempos oficiales de cada prueba con prolijidad. Además, para las competencias de natación se instaló un innovador sistema de iluminación que, cuando terminaba la carrera, indicaba qué atleta ocupó el primer lugar. La tecnología también estuvo sobre la piel de los atletas.

La marca de ropa deportiva china Anta, que confeccionó la vestimenta de 28 de los equipos del gigante asiático, desarrolló unos zapatos con una fibra resistente al desgaste, capaz de soportar más de una tonelada de peso, 2.5 veces más resistente que los materiales ordinarios, y un traje para prevenir el daño muscular de los levantadores de pesas. Speedo, entre tanto, presentó dos trajes de baño “tecnológicos”, inspirados en la piel de tiburón, para reducir la resistencia de los nadadores en el agua y propuso, asimismo, un modelo que le da al nadador un rango de movimiento más amplio. Los trajes acompañaron al equipo olímpico de Australia, que sumó tres medallas de oro, una de plata y tres de bronce.

Por su parte, el fabricante estadounidense de chips Intel mostró el 3DAT (3D Athlete Tracking), la primera plataforma con capacidad para rastrear el movimiento con inteligencia artificial (IA) y visión por computadora fuera de un laboratorio. La tecnología ha permitido a los entrenadores monitorear en tiempo real el desempeño de los atletas y ajustar los métodos de entrenamiento. Es un sistema que recibe videos de múltiples cámaras y luego aplica algoritmos de IA, los cuales estiman la pose y biomecánica para extraer la forma y el movimiento 3D. En el país de las maravillas tecnológicas, el deporte parece haber trazado su futuro.