Los músicos de la libertad

Seis intérpretes cubanos transformaron la consigna con la que Fidel Castro cerraba sus discursos en los setentas para escribir ‘Patria y vida’, el himno de las manifestaciones que han estallado en la isla. El régimen intenta callarlos. Ellos no se detienen.

La Republica
Descemer Bueno, Yotuel Romero y el dúo Gente de Zona en el videoclip del tema. Foto: difusión
Luis  Paucar

Es una diatriba a seis voces, un rugido contra la represión, un guantazo para quienes se saben poderosos. Dura cuatro minutos y es un recordatorio enfático de que la música urbana también es política, un magma que sacude. Se publicó en febrero de este año y devino en un himno por la libertad de Cuba cinco meses después. ‘Patria y vida’, así la llamaron. El título es una alteración de la consigna con la que Fidel Castro cerraba sus discursos en los setentas: ‘Patria o muerte’. En la voz de Maykel Osorbo, Yotuel Romero, Descemer Bueno, El Funky y Gente de Zona, ‘Patria y vida’ se escucha genuina y hasta optimista. Allí se manifiestan un rapero y preso político que se cosió la boca antes de acudir a una citación policial ilegítima, un expatriado que salpica entre Madrid y Miami, un compositor “dispuesto a morir” por la patria autónoma, otro rapero que vendió pizzas para subsistir y un dúo que dejó de tener miedo para enfrentar a la dictadura.

Envisten, por ejemplo, contra el triunfo de la revolución, aluden a eventos recientes como la detención del rapero Denis Solís o el arresto de integrantes del Movimiento San Isidro –conformado por artistas e intelectuales de la disidencia–, y remarcan la escasez de alimentos y la depreciación del peso cubano. “Hoy yo te invito a caminar por mis solares / pa’ demostrarte de qué sirven tus ideales”, “entre tú y yo hay un abismo / publicidad de un paraíso en Varadero / mientras las madres lloran por sus hijos que se fueron”. Esas líneas fueron la banda sonora de las manifestaciones contra Díaz-Canel, que estallaron en julio de este año: se oyeron primero en San Antonio de los Baños, cerca de La Habana, y después por todo Santiago de Cuba ante el desastre de la pandemia y la crisis subsecuente. ‘Patria y vida’ fue un hashtag que acompañó al #SOSCuba desde Estados Unidos, Argentina, México y Perú, un fenómeno que obtuvo cerca de ocho millones de reproducciones en YouTube, “el himno musical que le entregó a la gente un lema para oponerse en la guerra enfática de las consignas a la retórica sacrificial del castrismo”, como escribió en El País el periodista cubano Carlos Manuel Álvarez.

Por esas cosas, el Granma los llamó “ratas”, Díaz-Canel la prohibió, el exministro de Cultura mencionó que impedía un acercamiento entre la isla y Joe Biden. Pero todavía no puede arrebatarles la voz. Maykel Osorbo, huérfano de padre, abandonado por su madre – que zarpó en una balsa a Florida– está bajo prisión preventiva desde el 18 de mayo en la cárcel 5 y medio de Pinar del Río. Es un caso emblemático que ha recibido el respaldo de Amnistía Internacional y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), que exigen su liberación. Yotuel Romero, junto a otros activistas cubanos, se reunió recientemente con Biden en la Casa Blanca; con la demócrata Val Demings, integrante de la Cámara de representantes; y con Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones del Senado. Tras ese encuentro, Biden cuestionó las detenciones masivas, la “ausencia de justicia” y las desapariciones forzosas contra la libertad de opinión.

“El mundo debe saber que los cubanos estamos dispuestos a morir”, ha dicho Descemer Bueno, radicado desde hace veinte años en EE. UU., un ‘babalao’ (sacerdote) de la religión yoruba. “Como nación se nos ha negado el pluralismo, tener atendidas las necesidades reales del ser humano”, le remarcó a la agencia EFE. El Funky, por su lado, ha anunciado “un concierto en nombre de todos los presos injustamente” y, de vez en cuando, visita a Osorbo en la cárcel. Alexander Delgado y Randy Malcom, del dúo Gente de Zona, guardaron sus opiniones sobre el gobierno durante años, pero ya no temen. Han interpretado ‘Patria y vida’ en las calles de Miami. Tienen a su familia en la isla y saben que el Gobierno puede tomar represalias, pero siguen coreando, como todos, por un “nuevo amanecer” de esa Cuba que aman.