Tributo a la cumbia peruana

Miguel Laura se ha dedicado a indagar la vida y pensamiento de los compositores y músicos de la cumbia hecha en el Perú. Su reciente libro se suma a otros dos sobre el tema, que lo convierten en un experto de esta marea cultural.

La Republica
El Grupo 5 es uno de los más exitosos del género, que tiene mucha historia
Carlos Páucar

Fotografía: Archivo La República

Hubo un tiempo, décadas atrás, que en Lima se vivían verdaderas batallas musicales.

En un local del centro de Lima, de la avenida Brasil o de Grau se presentaban Enrique Delgado y Los Destellos, en otro Los Mirlos, en otro Los Ecos, en otro el grupo Guinda, en otro el grupo Celeste, y más...

Y, durante esas citas intensas, los verdaderos fanáticos de esos hacedores de ritmos iban a su encuentro, buscándolos, con la única misión de desahogarse de los días laborales y vivir a totalidad su música.

Pero mientras eso ocurría, mientras una Lima se movía con la guitarra de Delgado, el sabor charapa de los moyobambinos, de los dirigidos por Edilberto Cuestas, de los de la banda de Carlos Morales, de los que tenían como voz principal a Chacalón, otra Lima los ignoraba sin percatarse que tras de ellos crecía una ola musical y una forma de vida.

Esta introducción es en realidad un pretexto para referirse al nuevo libro que acaba de lanzar Miguel Laura, Historia de la cumbia peruana.

El investigador musical ya nos había entregado antes dos textos valiosos, La rica cumbia y Cumbia Perú, para acercarnos más a lo que significó la ebullición cumbiambera.

Miguel Laura se ha convertido en reconocido historiador de la cumbia.

Laura vivió desde muy pequeño esta música, desde cuando recorría las calles de Lima vendiendo diarios a inicios de los 70. En las calles oía las cumbias a todo volumen en las discotiendas y al regresar a casa lo recibía la voz de su padre con huaynos vibrantes, únicos. Así que, al pasar los años, le fue natural escribir de cumbia. “De la cumbia peruana, no de la chicha”, aclara él.

“La música chicha es una parte de la cumbia peruana, pero no la expresa en su totalidad. Hay varios ramales en nuestra cumbia: la cumbia carretera, la costeña, la sanjuanera, la selvática, la andina y dentro de esos mismos subgéneros hay estilos que se diferencian. Por ejemplo, la de los Chapis, diferente a la de los Ovnis, distinta a la de Génesis, a lo que hacía Manzanita y más antes a lo que tocaba Los Beltons de Ayacucho”.

Cuando se conversa con Miguel Laura se descubre su poca aceptación a la palabra ‘chicha’. Cree que es un término excluyente, lo siente “un poco peyorativo”. Está seguro que se la sigue usando para discriminar “el gusto, la cultura, la adecuación de la persona”.

En el libro, Laura se entrega a la investigación de personajes e historias. Por los capítulos ‘Retratos’, ‘Voces inmortales’ y ‘Pinceladas de cumbia’ transcurren nombres que, desde la composición, el canto o el liderazgo le han puesto su firma a esta cumbia nuestra.

El reciente libro se une a La rica cumbia y a Cumbia Perú.

Uno de los mayores retratos es a ese genio llamado Enrique Delgado Montes. El líder de Los Destellos. El que cuando cogía su guitarra parecía tocar todos los géneros en uno. “Estoy seguro que por la amplitud de su obra, el maestro Delgado merece lugar prioritario, por eso quizás empecé con él, tiene una obra vasta, tiene varios matices de nuestra cumbia peruana, tiene los estilos de la cumbia costeña, andina y selvática”.

Laura, también un prolífico compositor, confiesa que puede parecer pretencioso el título de su obra. Hacer una historia de un movimiento tan complejo, con tantas figuras, con tanto de antropología, historia, literatura, suena ambicioso. Humildemente dice: “He tratado de dejar huella para que los académicos investiguen la cumbia peruana, sigan el rastro”.

Finalmente, anuncia que ya alista el segundo volumen de esta historia, una secuencia de detalles que es como un río que se alarga al horizonte.

“Todos los que he mencionado en el libro tienen una vida de novela. Los autores y compositores, creadores heroicos de nuestra cumbia. Hablo de artistas de hace 50 años atrás, que no se diferencian a los de hoy, porque todos viven las mismas condiciones económicas sociales, culturales, de cierta dificultad para imponer su arte. Sí, vida de novela porque tienen un alma especial, un sentir diferente que los hace personajes para pintar, para retratar”.

Quiere seguir retratando tanta historia musical.