EN VIVO - FC Barcelona vs. Athletic Bilbao: sigue el minuto a minuto del partido por la Copa del Rey

El gran capitán

Eduardo Romay es el capitán de la selección peruana de voleibol masculino y también un activista contra los prejuicios que hay sobre quienes practican este deporte. “Tener éxito no solo es ganar medallas, sino también cambiar mentalidades”, dice.

Como capitán, Eduardo es el líder que impulsa a sus compañeros.
Como capitán, Eduardo es el líder que impulsa a sus compañeros.
Raúl Mendoza

Alguna vez, Eduardo Romay y sus compañeros de la selección peruana de voley masculino han estado entrenando o han hecho alguna exhibición en la calle y han debido escuchar comentarios machistas, homofóbicos, ignorantes, llegados desde las tribunas. A él, un profesional que ha jugado en equipos de Europa y Asia, le parece terrible ese comportamiento con jugadores que, además de esforzarse al máximo, defienden la camiseta nacional.

Actualmente hay un mensaje fijado en su cuenta de Twitter. Allí el capitán de la selección habla de los prejuicios que mucha gente tiene con algunos deportes (“El surf es para pastrulos, el skate es para vagos, el karate para machonas”), agradece lo que están haciendo muchos deportistas peruanos para cambiar esa percepción, y finaliza con una frase contundente: Que lindo el día que no se escuche que “el voley es para cabros”.

Eduardo, 25 años, 1.99 de estatura, hace tiempo que abre el debate sobre el tema. Además de capitán del sexteto nacional ha jugado en equipos de aquí y de tres países más: Arabia Saudita, España, Austria. Pronto volará a Turquía. Conoce de cerca el profesionalismo y el alto nivel de otras ligas, y le apena que aquí la burla, el bullying, caigan sobre jóvenes que tienen muchas condiciones pero no continúan por temor al prejuicio. O porque sus padres no los dejan.

“Lo hablo desde la perspectiva del vóley porque es la que conozco [...] Hay que hablar por todos aquellos que no tienen esa estabilidad emocional, esa fuerza de carácter para soportar burlas y acosos y bullying, con cosas que no tienen nada que ver. Creo que esa es la tarea que nos toca a nosotros: tratar de poner eso en el tema social, porque el deporte va mucho más allá de pegarle a una pelota”, explica Eduardo.

El capitán de la selección tiene miles de seguidores en sus redes sociales y siente la responsabilidad de usar esa llegada para tratar estos temas. Como siempre, no faltan quienes le responden desde el machismo, el prejuicio, incluso diciendo que “si alguien no soporta los insultos es porque no tiene carácter para la alta competencia”. En sus redes, Eduardo no se queda callado y responde siempre.

Tiene claro que a la selección masculina le hace falta más apoyo, más torneos para ganar experiencia, pero sabe también que el prejuicio frena la aparición de nuevas figuras.

“No estoy diciendo que nosotros perdemos porque nos dicen “sau” en la calle. No estamos hablando de los que integramos la selección, porque todos estamos comprometidos con ese proyecto y nos zurramos en lo que diga la gente. El problema es con los jóvenes que están formando carácter. No porque debemos tener carácter fuerte vamos a justificar a una sociedad machista”, comenta.

Eduardo cuenta que desde que se armó ese debate en sus redes, le han llegado muchísmos mensajes de jóvenes agradeciéndole y diciéndole “voy a regresar a jugar voley”, o que simplemente le cuentan sus historias. Hay chicos que le dicen que su papá no quería que juegue voley, o chicas que querían jugar futbol pero amigos o parientes les decían que se iban a convertir en unas machonas.

“Me conmueve que muchos chicos no puedan hacer lo que les gusta por lo que otra gente dice. Sobre todo con razones tan injustificadas”, dice.

Su vida en un libro

Eduardo Romay llegó al voley sin buscarlo mucho. Su papá conocía al entrenador de la selección nacional y un día le preguntó si le interesaba que Eduardo, que tenía 15 años y medía más de 1.90, fuera a probarse. El entrenador aceptó de inmediato por el biotipo, inusual en equipos peruanos. Eduardo se pasó los primeros meses haciendo voleas, antebrazos, mates, contra la pared. Jugando solo.

“No fue por alguna gran capacidad deportiva que tenía -cuenta riéndose- me agarraron por la talla, que es algo difícil de encontrar en Perú. Me costó mucho porque cuando llego no entrenaba en mi categoría, estaba con la selección mayor. Era un estorbo prácticamente. Si faltaba uno podía entrar a entrenar con ellos, pero no es que entré rápido. Fue difícil llegar a nivel de selección”.

Esos inicios, su crecimiento en la selección, su partida al extranjero y la capitanía que tiene desde el 2018, entre otros episodios de su vida como jugador de voley serán contados en el libro La construcción de un capitán, de Rosa María Cabrera, periodista y profesional de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), que lo conoció un día que le hizo una entrevista y luego lo buscó para hablarle del proyecto de libro. Ahora, ya terminado, será presentado el 18 de agosto próximo.

“Cuando me entrevistó la primera vez, hace como un año, le pareció muy interesante mi historia. No creí que tenía una historia que valía la pena contar pero mientras íbamos haciendo las entrevistas para el libro nos fuimos dando cuenta que todos tenemos cosas que decir. El libro empieza cuando me voy a Austria y se llama “La despedida más difícil”, y vamos dando saltos en el tiempo “, comenta.

Eduardo ha sido el primer jugador peruano de voley en jugar en una liga extranjera: pasó por el Jeddah Al-Ittihad, de Arabia Saudita. Fue su primera experiencia afuera y la considera algo increíble y dificil al mismo tiempo. Estaba solo allá, la cultura era diferente, debió adaptarse a jugar en una posición diferente a la habitual (pasó de central a opuesto), pero al mismo tiempo enriqueció sus conocimientos, ganó experiencia y eso le cambió para siempre el chip de lo que es un profesional del deporte.

Después ha jugado en equipos de España y Austria, es el capitán de la selección, el atacante más temible de nuestro combinado y en la Copa Panamericana de 2019 ganó los premios a Mejor Saque, Mayor Anotador y Mejor Opuesto de la competencia. También abrió un camino: después de él, cinco jugadores de la selección salieron a jugar por equipos de otros países. Todos vuelven con más experiencia y aportan lo aprendido a la selección.

“¿El voley masculino ha crecido en los últimos años?”, preguntamos. “El crecimiento que hemos tenido como selección ha sido gigante y lo bueno es que en los últimos dos años, allí donde vamos el Perú va a buscar medalla. A todos vamos a pelearles. Antes íbamos a participar, ahora vamos a competir”, dice tajante. En ello también tuvo que ver el apoyo que se le brindó a las distintas selecciones durante los Juegos Panamericanos, aunque hoy eso no ha sido retomado.

Eduardo postea videos divertidos en Tik Tok y otros aspectos de su personalidad en Instagram, pero el tema de los prejuicios contra el voley tuvo gran impacto en su cuenta de Twitter. “Hay algo que digo en el libro: El éxito no es la medalla, el éxito es lo que hacemos con nuestra carrera y nuestra vida. Yo no voy a decir que no fui un deportista exitoso porque no fui a unos Juegos Olímpicos, uno puede decir que fue un deportista exitoso si lo que hizo fue atraer más gente al vóley masculino y pudimos cambiar mentalidades”.