El nuevo descubrimiento de Machupicchu

Roberto Ochoa

Imagen de las primeras tareas de limpieza de maleza en la llaqta inca.
Imagen de las primeras tareas de limpieza de maleza en la llaqta inca.

Para la economía peruana y específicamente para la industria turística nacional, el cierre de la llaqta inca ha sido poco menos que una tragedia, Sin embargo, el santuario histórico goza de buena salud gracias a la tarea silenciosa de sus 250 trabajadores y a las investigaciones de diferentes científicos que han sido incluidas en los dos tomos del libro Machupicchu, investigaciones interdisciplinarias.

El próximo 28 de julio celebraremos el bicentenario de la proclamación de la Independencia y presenciaremos la juramentación del nuevo presidente. Ambas ceremonias en un ambiente políticamente enrarecido, que habrá desunido aún más a los peruanos, y todo en medio de una pandemia que amenaza exterminarnos si para entonces no hemos logrado vacunarnos.

Pero pocas horas antes de este 28 de julio se habrán cumplido los 110 años del “descubrimiento científico” de Machupicchu, una fecha que casi siempre pasa desapercibida pese a que la llaqta inca es emblema nacional y una razón que llena de orgullo a todos los peruanos.

Y si enfatizo el “descubrimiento científico” (así, con comillas) es porque los estudiosos ahora llaman de esa manera a la visita de Hiram Bingham y su equipo en 1911. Al menos así quedó establecido en uno de los capítulos del libro Machupicchu, investigaciones interdisciplinarias, editado por Fernando Astete y José M. Bastante, de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco.

La lectura de ambos tomos es obligada si pretendemos estar al día con los nuevos hallazgos en la llaqta, que abarcan disciplinas como la arqueología, historia, biología, geología, hidráulica, arqueoastronomía, antropología, turismo, urbanismo, geofísica, entre otras.

Machupicchu

“El avance de las investigaciones interdisciplinarias nos permite entender a la llaqta de Machupicchu como un centro político, administrativo y religioso inca, en un espacio neurálgico de interacción y conexión entre los andes y la amazonía”, nos dice José Bastante, jefe del Parque Arqueológico de Machupicchu (PAM).

“Este libro representa una contribución para acercarnos al conocimiento del desarrollo sociocultural que se dio en el ámbito del santuario, y permite actualizar el discurso científico que se transmite a los visitantes que arriban a Cusco para conocer el glorioso pasado prehispánico y la extraordinaria cultura y de saberes ancestrales que perduran hasta nuestros días”, añade el arqueólogo y doctor en historia.

Algo que queda claro, por lo pronto, es que los especialistas y autoridades coinciden en escribir “Machupicchu” y no “Machu Picchu” respetando la cualidad aglutinante del runasimi. Un detalle que parece intrascendente pero que dificulta la investigación y difusión de la llaqta, generando una controversia que llega hasta las redacciones de los medios de comunicación.

También están de acuerdo en que Hiram Bingham no fue el primero en llegar a la llaqta inca. Para comprobarlo, en el libro podremos ver los mapas previos, elaborados antes de 1911, en donde ya figuran las toponimias “Machupicchu”, “Waynapicchu” y “Picchu”. También podremos conocer detalles curiosos como el de los primeros grafitis que decoraban algunos muros incas cuando llegó la expedición de Hiram Bingham, al archiconocido “Lizárraga 1902” (un personaje que sembró y huaqueó en la llaqta) se suman decenas de inscripciones con el nombre de José María Ochoa, miembro de una vieja familia urubambina propietarias de varias haciendas en la zona.

Gracias a las investigaciones del historiador Donato Amado Gonzales también podremos conocer los nombres de las familias cusqueñas que en 1572 fueron trasladadas a la zona vecina a Machupicchu por orden del virrey Francisco de Toledo. El desplazamiento incluía una cláusula de propiedad para los indios citados y la prohibición de vender o transferir sus terrenos. Gracias a esta medida se logró solucionar el juicio que en pleno siglo XXI reclamaba la propiedad de la llaqta inca. Los detalles de esta investigación figuran en el segundo tomo y revelan que los españoles del siglo XVI ya conocían la existencia de la llaqta y que habría estado habitada hasta mediados del siglo XVII: “Esta medida corresponde a lo que será llamado el pueglo antiguo del ynga nombrado Guaynapiccho (...) haciendo una interpretación sugerente, esta zona es lo que los incas habrían llamado Qhapaq Incacunaq Llactan Huaynapicchu. Es interesante constatar que para 1667, aún había tres bohíos cubiertos de paja”, se puede leer en el revelador trabajo del doctor Amado.

Investigadores

Las investigaciones

“El libro cuenta con contribuciones de renombradas personalidades nacionales e internacionales respecto a las investigaciones en Machupicchu, haciendo un total de 39 artículos de suma importancia para el conocimiento del área, un cincuenta por ciento de ellos son inéditos, producto de las labores del Programa de Investigaciones, ejecutado desde el año 2013”, añade Bastante.

El resto de artículos corresponde a investigaciones publicadas en diversas revistas especialidades dentro y fuera del país. “Se presentan artículos referidos a las investigaciones arqueológicas realizadas en la llaqta desde el descubrimiento científico hasta la actualidad, la sacralidad y el proceso constructivo de Machupicchu, tecnomorfología del monumento, avances de las investigaciones con LIDAR, exploraciones subacuáticas, quilcas o arte rupestre, los últimos trabajos ejecutados en otros monumentos del parque, entre otras valiosas contribuciones relacionadas con arqueofísica, historia y autenticidad. Por su parte, en el anexo del tomo II se incluye la primera relación completa de los sesenta monumentos arqueológicos en el ámbito del Santuario Nacional”, agrega el jefe del PAM.

Lo cierto es que la obra consta originalmente de tres tomos, pero la actual coyuntura pandémica solo permitió la impresión de los dos primeros.

Llaqta

Al respecto, el doctor Bastante explica que “el tercer tomo no pudo salir junto con los anteriores, pero venimos trabajando en ello. En ese tomo se incluirá la versión en español de los últimos fechados radio carbónicos realizados en la llaqta de Machupicchu, y en los monumentos arqueológicos vecinos de Chachabamba y Choqesuysuy, estudios que nos invitan a reflexionar sobre la cronología, surgimiento y desarrollo de la civilización inca”.

“También incluirá artículos respecto a la propiedad de Machupicchu, de estudios palinológicos, además de contribuciones históricas que evidencian las distintas maneras como los investigadores han interpretado la compleja naturaleza de la llaqta de Machupicchu y su relación con los demás sitios y caminos prehispánicos en la zona”, agrega.

Pese al duro confinamiento que afectó gravemente a la industria turística, Machupicchu nunca dejó de latir. Pese a que los dos primeros tomos ya fueron presentados, aún no están a la venta, pero se sabe que su precio será de 140 soles y se venderá en las librerías del Ministerio de Cultura. Sin embargo, ambos tomos ya están disponibles para su descarga gratuita en https://www. machupicchu.gob.pe/libromachupicchu/ .