EN VIVO - Últimas noticias del sismo de 6.0 ocurrido en Mala

Covid-19, huellas en tu mente

Raúl Mendoza

Muchos pacientes dados de alta sufren de ansiedad y estrés, según el Minsa.
Muchos pacientes dados de alta sufren de ansiedad y estrés, según el Minsa.

Ansiedad, depresión, falta de concentración, alteración de la memoria, confusión, trastornos del sueño y desmotivación para continuar la rutina previa al contagio son las secuelas que deja el COVID-19 en quienes ya la han superado. Estas historias tocan el aspecto menos conocido de la enfermedad.

Un día de fines de enero, Juan Manuel Mejía sintió los primeros síntomas del COVID-19 en su organismo. Estaba trepando un cerro y se cansaba rápido. Al día siguiente tuvo fiebre y malestar general. Poco después perdió el sentido del olfato y se dio cuenta de que estaba contagiado. Se aisló y recibió tratamiento médico, pero nueve días después necesitó oxígeno porque su saturación bajó a 87 (lo normal es 95). El 15 de febrero su saturación se normalizó y empezó a recuperarse. Pero le han quedado secuelas.

Juan Manuel es un Youtuber conocido a través de su canal Dilo Nomás, donde presenta incursiones a lugares curiosos. Además de las complicaciones físicas, en la etapa en que le faltó el aire escuchaba susurros en sus oídos, como si alguien le hablara, y cuando dejó la bigotera del oxígeno, todavía podía sentir la canula en la nariz. Cuando bajaba los ojos le parecía ver por una fracción de segundo que aun la llevaba puesta aunque no fuera así. Y no ha sido lo único.

Una vez se despertó y pensó que estaba en la casa de un amigo que vive cerca de la playa. “Tengo que salir a tomar sol porque la orilla del mar está cerca”, se dijo. Pero estaba en su casa, en San Juan de Lurigancho. Otras veces se levantaba, empezaba a conversar con su esposa y minutos después, el mismo se daba cuenta que estaba diciendo cosas sin sentido. “Hablaba incoherencias propias de un sueño, pero no podía dejar de hacerlo”, cuenta. Ya no le pasa eso, pero la confusión que ha sentido no se va del todo.

Le ha ocurrido que baja al primer piso a hacer sus ejercicios, que es parte de su rutina diaria, pero un par de veces se ha quedado ‘bloqueado’, sin acordarse lo que iba a hacer. “Soy muy memorioso, no es un olvido normal. Pero me doy cuenta también que poco a poco eso va quedando atrás”, dice. Recién esta semana ha podido dormir seis horas seguidas después de semanas de dormir solo dos o tres horas. “Además, cuando me estoy quedando dormido, es como si dejara de respirar. Me despierto y debo tomar aire muy fuerte”, cuenta.

Una vez tuvo temblores, literalmente, dos días seguidos. Y cuando empezó a retomar su rutina sentía una tensión extrema: quería gritar, apretar los puños. Se acostaba y quería golpearse las piernas para sacar la tensión. Y le ha quedado el miedo de hacer cosas fuera de su casa. “Cuando tengo que salir empiezo a agobiarme. Anticipo las cosas de manera negativa y eso me da ansiedad”, comenta. Pero Juan Manuel se obliga él mismo a salir, a seguir grabando para su canal, a retomar su rutina de antes. Sigue colgando videos. “Tengo miedo de volver a contagiarme. Estoy soltando el temor pero es una de las cosas más limitantes que me ha tocado vivir post-COVID”, dice.

Él ha compartido parte de su experiencia en su canal, por si pudiera ayudar a otras personas que pasan por lo mismo. Una amiga que también tuvo COVID-19 le contó que tuvo episodios parecidos de confusión/alucinación. “Me dijo, ‘qué bueno que me lo cuentas’. Ella veía palomas entrar en su cuarto”, comenta.

Mary Cardeña sufrió un ataque de pánico un mes después de superar el COVID.

Pandemia sicológica

Las secuelas que ha sufrido Juan Manuel son sorprendentes, pero es parte de un cuadro de síntomas que afectan a quienes se han contagiado. El Ministerio de Salud (Minsa) señala que después de superar el contagio las personas no solo presentan secuelas físicas sino también mentales como ansiedad, depresión, dificultad para concentrarse, alteración de la memoria, trastornos del sueño, incluso desmotivación para continuar con su vida diaria.

La médica psiquiatra Ana María Zamalloa, del Hospital Victor Larco Herrera, señala que las alteraciones cognitivas suelen generar ansiedad en las personas, sobre todo en aquellas que retoman estudios o trabajo, pues al no poder concentrarse como antes, sienten que rinden menos y eso genera ansiedad. Las personas también están menos tolerantes, más impacientes e irritables.

Se ha visto que en algunos casos las personas que superan la enfermedad dejan de mantener las medidas sanitarias y se exponen al riesgo de volver a contagiarse. “Suelen molestarse y evadir la conversación”, dice la doctora Herrera. Entran en una etapa de negación.

Juan Manuel Mejía, conocido Youtuber, tuvo episodios de confusión mental.

Pánico y angustia

Para Mary Cardeña, el COVID ha sido una enfermedad que golpeó a toda su familia y además se llevó la vida de su mamá. Ella se contagió a mediados de julio del año pasado, lo mismo que su esposo y su hija. Su mamá, con quien no había tenido contacto, también se contagió a fines de ese mes y se complicó rápidamente. Falleció el 6 de agosto, sin conseguir una cama UCI.

A Mary, que es sicóloga, lo ocurrido la golpeó profundamente. “Caí en depresión porque veía que mi familia caía como si fueran fichas. Después de lo de mi mamá, no me pude levantar de la cama los días siguientes. Me levanté por mi papá, para ayudarlo anímicamente. Así estuve hasta que un mes después, en medio de la calle, me faltó el aire, me empezó a doler el brazo y no pude respirar. Pensé que me daba un infarto”. Fue a una clínica pero no le detectaron nada anormal.

Una colega sicóloga le dijo que se trató de un ataque de pánico y que debía hablar de lo que sentía para evitar que se repitiera. Mary también ha sentido el temor de salir de su casa. Temía volver a contagiarse y contagiar a su hijo mayor, el único que no cayó antes. ”Cuando volví al trabajo, un empleado se contagió y otra vez volví a sentir la misma angustia de meses antes”. Solo se tranquilizó cuando se hizo una prueba molecular y salió negativa. Ahora, meses después, va dejando la ansiedad atrás.

El virus provoca secuelas neurológicas y sicológicas. A nivel mundial se han hecho estudios de los síntomas que generan confusión o alucinaciones, pero aún no tienen una explicación convincente. Algunos creen que podría deberse a la falta de oxigenación al cerebro o por la respuesta inflamatoria del cuerpo al defenderse (la llamada ‘tormenta de oxitocinas’). Lo cierto es que, a un año del inicio de la pandemia, aun sabemos poco de lo que el coronavirus es capaz.