Nueva normalidad en Wuhan

Emilio Camacho

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Espectáculo de música electrónica en la ciudad en la que se detectó el virus.
Espectáculo de música electrónica en la ciudad en la que se detectó el virus.

La ciudad china en la que empezó la crisis planetaria es ahora un modelo de crecimiento económico y va retomando sus costumbres. Eso sí, el gobierno chino, prefiere evitar los comentarios sobre el número de decesos en este lugar.

Las escenas de la reactivación de bares, restaurantes, centros de karaoke o fiestas electrónicas en Wuhan, la ciudad china en la que se inició la crisis planetaria del COVID-19, se hicieron virales en diciembre del año pasado. Eran la muestra de que en el exepicentro de la pandemia la nueva normalidad se iba imponiendo.

Pero esa era una mirada occidental. La verdad es que los residentes de Wuhan celebran con más entusiasmo el regreso de otra actividad: nadar en las aguas del río Yangtsé, donde se concentran wuhaneses jubilados que se mezclan con los viajeros que quieren llegar al centro de la ciudad en los servicios de ferry que también se ofrecen a orillas del río.

Y ese centro bien puede servir como resumen de lo ocurrido en esta ciudad. Un video compartido por el youtuber español Javier Telletxea, en junio del año pasado -tres meses después de que Wuhan levantara la cuarentena de 76 días por la que pasó después de la aparición del COVID- muestra que los locales de McDonald’s, Starbucks y las firmas de productos tecnológicos conviven con centenares de puestos callejeros que venden recuerdos, ropas o comida. Es la pelea por la reactivación económica en la que se han embarca do formales e informales.

“Antes eran muy estrictos con este tipo de cosas. Pero hoy, con lo que se ha vivido, si no permites estos pequeños negocios, la gente de qué va a vivir”, se preguntaba Telletxea.

En enero de este año, el diario español El Mundo también le dedicaba sus páginas al esfuerzo de Wuhan por convertirse en el símbolo chino del crecimiento en medio de la pandemia. Pero antes que en el wuhanés de a pie, el diario ponía más énfasis en los planes de sus autoridades. La economía de la ciudad cayó 10.4% en los primeros tres meses del 2020. Hoy tratan de volver a sus viejas cifras de crecimiento promoviendo el turismo interno. De hecho, la visita a muchas de las atracciones turísticas de Wuhan no tiene costo o está a mitad de precio.

Según Hue Wei, subdirector de la Oficina de Desarrollo de Wuhan, la receta para la recuperación de su ciudad es “una inversión del Gobierno sin precedentes y el apoyo de muchas empresas que han venido a Wuhan a desarrollar sus proyectos”.

Otras medidas adoptadas para ayudar a los empresarios consisten en: recortar impuestos, reducir los alquileres y no cobrar tarifas de agua y electricidad. Con once millones de habitantes, en Wuhan se han preocupado en generar 500 mil puestos de trabajo tras la emergencia.

China

El dolor y la OMS

En las últimas semanas, una misión de la OMS visitó Wuhan para investigar cómo se dispararon los contagios en la ciudad. Fueron al ahora célebre mercado de Huanan, donde se vendía todo tipo de animales vivos, y se sospecha que se dio el salto del patógeno a los seres humanos. Pero esta tesis no se pudo con firmar. Lo que se sospecha es que el contagio a los humanos se dio a través de un “animal intermedio”, que fue contagiado a su vez por otro animal. Los expertos concluyeron también que es “extremedamente improbable” que el virus surgiera de los laboratorios del Instituto de Virología de Wuhan.

Finalmente, se descartó que el virus estuviera circulando en esa ciudad antes de la alerta sanitaria de diciembre de 2019.

Eso es de lo que se habla en esta localidad china: del regreso de sus tradiciones, de la economía y de la visita de visitantes de la OMS. De lo que se habla menos, según un informe de The New York Times, es del duelo y el dolor que vive la ciudad. No hay estadísticas del número de cremaciones del primer trimestre de 2020 y algunas voces disidentes son acalladas. Las autoridades han preferido el crecimiento antes que sanar heridas.