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Pachácamac y la piedra del amor

Cerca de Lima, pero lejos del mundanal ruido urbano, existe un circuito turístico para caminantes y ciclistas que tiene como atractivo una pareja petrificada en un abrazo eterno, ubicada en un enigmático cerro del valle de Lurín.

La Piedra del Amor es uno de los destinos turísticos más visitados de Lurín. Fotografía: Andrés Merino
La Piedra del Amor es uno de los destinos turísticos más visitados de Lurín. Fotografía: Andrés Merino
Roberto Ochoa

De no ser por la pandemia, esta mañana la plaza mayor de Pachacámac hubiera amanecido repleta de parejas de caminantes dispuestos a emprender un peregrinaje hasta el cerro Pan de Azúcar, donde se podrían jurar amor eterno a los pies de la llamada “Piedra del Amor”, no sin antes brindar con un sorbo de las aguas benditas del “manantial de la eterna juventud”. Y todo aquicito nomás, en el valle de Lurín, donde también se hubiera aprovechado el feriado dominical para visitar el museo de sitio del santuario de Pachacámac, cuyo nuevo local celebra sus primeros cinco años de existencia.

A los caminantes se hubieran sumado grupos de ciclistas que tienen como punto de concentración las lomas de Jatosisa (“Casa de las flores”, en runasimi), los senderos de San Fernando y las rutas para bicicleta de montaña del denominado “Cerro Parapente”.

Pero en el Día del Amor y de la Amistad nada mejor que visitar la Piedra del Amor, llamada así porque semeja la silueta de dos amantes que mantienen un abrazo eterno con vista al bello paisaje del valle de Lurín.

Los grupos de caminantes o de ciclistas suelen llegar siguiendo a un guía que repite algunas historias locales de parejas petrificadas por algún pecadillo sexual, o típicas leyendas de pasiones prohibidas, o la tradición de aquella esclava enamorada que descubrió una mazorca de oro en un misterioso acceso contiguo al puquio de aguas cristalinas que en estos días se activa por la temporada de lluvias que bendice las sierras de Huarochirí.

Sin embargo, en todos estos discursos se olvida un tema básico: la prodigiosa historia de esta zona baja (hurín), castellanizada “Lurín”, vinculada a Pachacámac -el santuario más importante del mundo andino- y con vestigios bien conservados que se remontan a más de tres mil años de antigüedad.

Y todo en la misma ruta: antes de salir de la plaza mayor de Pachacámac es bueno visitar su antigua iglesia que guarda verdaderas joyas de arte virreinal vinculadas al culto católico. También se puede pasear por una pequeña alameda con imágenes de los catorce incas, que nos recuerda la conquista cusqueña de Pachacámac. Pero basta caminar no más de media hora para pasar por las faldas de la denominada “Huaca Mina Perdida”, llamada así porque una hacendado con fama de huaquero dejó un enorme forado en busca de supuestos tesoros escondidos, sin imaginar que su verdadero tesoro radica en que se trata de un Templo en U, es decir, las primeras manifestaciones arquitectónicas del mundo andino.

El destino final es el cerro “Pan de Azúcar”. Se desconoce su verdadero nombre, pero se trata de un extraño promontorio rocoso que emerge como un chichón muy cerca al curso del río Lurín y en una posición privilegiada.

Recorrido pétreo

Algo que contribuye al misterio de este cerro es un pequeño bosque de piedras donde sobresale la Piedra del amor, a la que se accede por antiguas y bien conservadas veredas pétreas. Desde su cumbre se tiene una magnífica vista del valle: hacia el norte la quebrada de Cieneguilla, hacia el este el Templo en U de Manchay y la quebrada del mismo nombre. Hacia el este, coincidiendo con la salida del sol y de la luna, está la denominada “Huaca Cardal” (el templo en U mejor conservado de la zona y con una espléndida investigación realizada por Lucy Salazar y Richard Burger). Hacia el oeste se puede contemplar el crepúsculo sobre la silueta del santuario de Pachacámac, y hacia el sur sobresale la cumbre Huaca Mina Perdida y las islas Cavillaca con su silueta de ballena varada.

Se trata de un circuito turístico con mucha historia y paisajes que ya no se ven en esta megalópolis conocida como Lima Metropolitana.