Los 200 años de la Biblioteca Nacional

Roberto Ochoa

Uno de los valiosos incunables conservado en la BNP.
Uno de los valiosos incunables conservado en la BNP.

La Biblioteca Nacional del Perú nació con la patria en 1821 y lo celebra en medio de una histórica pandemia, pero aprovechando las nuevas tecnologías para convertirse en un libro abierto al servicio de todos los peruanos

El 28 de agosto de 1821, treinta días después del histórico balconazo en la Plaza Mayor de Lima, don José de San Martín fundó la Biblioteca Nacional (BNP) y donó 700 de sus libros con la idea de que un ciudadano culto es la base de una nación libre.

La iniciativa fue de su entonces ministro de Defensa, don Bernardo de Monteagudo, quien incorporó más de once mil volúmenes que habían pertenecido a la biblioteca de la Compañía de Jesús.

En su accidentada historia existen dos fechas catastróficas: el saqueo al que fue sometida por la soldadesca chilena durante la ocupación de Lima (10 de marzo de 1881) y el incendio del 10 de mayo de 1943 que incineró gran parte de la memoria nacional.

Varias décadas después, casi tres mil volúmenes fueron recuperados con las devoluciones autorizadas por el gobierno chileno en los años 2007 y 2018. Estos libros, bien conservados y encuadernados, volvieron a su sitio y hoy forman parte de un espacio privilegiado en el local de la biblioteca, en la avenida Javier Prado. Comparten un sitial con las colecciones donadas por Ricardo Palma, Raúl Porras Barrenechea o Pablo Macera.

Privilegiado también es el paseo que realizamos por los ambientes de la BNP con guías de lujo: Gerardo Trillo, Jorge Huamán, Erika Quintanilla y Rubén Robles, funcionarios de la Dirección de Protección de Colecciones. Es así como comprobamos la existencia de los denominados “libros raros”, como un volumen de la Enciclopedia Francesa que aún conserva su bella carátula y sus páginas finamente ilustradas. El volumen tiene una particularidad: cuenta con un forado en su interior, útil para ocultar un arma u otro contrabando.

También están esos finos incunables que, para el caso peruano, son aquellos libros impresos desde 1584 hasta 1619. Como la Doctrina Cristiana, considerado el primer libro (conservado) impreso en Sudamérica. Es un manual de evangelización escrito en castellano, quechua y aymara. O una primera edición de Comentarios Reales de los Incas, publicado en 1609 y que perteneció a Raúl Porras Barrenechea.

El impreso más antiguo del Perú: en castellano, quechua y aymara

ALÓ, BNP

Para celebrar su bicentenario, pensábamos que todo estaba perdido en medio de la segunda ola y el nuevo confinamiento. Pero bien dicen que toda crisis es una oportunidad, y ahora la BNP está más cerca de la gente gracias a programas como “Aló, BNP”, un servicio de lectura por llamada telefónica para personas que no cuentan con servicio de internet o de computadoras en sus hogares. “La actividad está pensada principalmente para adultos mayores. Sin embargo, aplica también a personas con dificultades en el acceso a la lectura, a la tecnología, limitaciones de movilidad”, nos explica Gerardo Trillo, director de Protección de Colecciones.

Se trata de un servicio de lectura vía telefónica “de 8 de la mañana a 8 de la noche” y en el que también participan voluntarios. Para acceder al programa solo es necesario inscribirse en la plataforma http://alo.bnp. gob.pe/. Puede ser llenada por los interesados o por personas cercanas a ellos con datos generales, intereses de lectura, horario y fecha en la que deseen recibir la llamada.

Hace unos días “Aló, BNP” recibió el premio a la innovación otorgado por la Organización Internacional de Información Electrónica para Bibliotecas (EIFL, por sus siglas en inglés). “Nuestra institución fue la única de Latinoamérica reconocida con este galardón, y se sumó a otros establecimientos de Europa y África”, sostiene Grillo. Un merecido premio como para iniciar los festejos por el bicentenario de la BNP.