España: Una monarquía que pierde brillo

Óscar Miranda

El Rey de España, Felipe VI, con su mujer, Letizia, y sus hijas, la infanta Sofía y la princesa Leonor. Foto: AFP.
El Rey de España, Felipe VI, con su mujer, Letizia, y sus hijas, la infanta Sofía y la princesa Leonor. Foto: AFP.

Este año, por primera vez hubo más españoles que apoyarían una república en lugar de la monarquía en un eventual referéndum. Los escándalos de corrupción de Juan Carlos I abrieron un frente que en algún momento podría cambiar el futuro de España.

“Los reyes no solo nos cuestan dinero, también dignidad”.

Con frases como estas, entre finales de junio e inicios de agosto cientos de madrileños se manifestaron pidiendo el fin de la monarquía española.

Poco antes, la justicia española había anunciado el inicio de las investigaciones contra el rey emérito, Juan Carlos I, por presuntos delitos de corrupción. Cobro de comisiones millonarias, donaciones no declaradas e ingentes sumas de dinero en paraísos fiscales destaparon la indignación ciudadana.

El caso se remonta a 2018, cuando las autoridades encontraron audios de conversaciones entre un expolicía español, José Manuel Villarejo, y la que fuera amante del monarca, Corina Larsen, en los que se afirmaba que Juan Carlos recibió 100 millones de dólares en comisiones y que puso el dinero a nombre de testaferros.

El escándalo salpicó al actual rey de España, Felipe VI, quien aparecía como beneficiario de una de las cuentas y quien tuvo que salir a anunciar, en mensaje a la nación, que renunciaba a la herencia que le pudiera corresponder de su padre.

El anuncio no fue suficiente para apaciguar la cólera de muchos españoles que desde hace años piden que su país deje de tener una monarquía parlamentaria y elija a la república como forma de Estado.

Miles de ellos habían salido a las calles en 2014 para exigir un referéndum que decidiera el futuro de la monarquía, horas después de que Juan Carlos abdicara en favor de su hijo Felipe.

El rey emérito ya era una figura cuestionada por muchos españoles. Sobre todo desde 2012, cuando se descubrió que se había ido a un safari en Botsuana junto con su amante, Larsen, en un jet privado pagado, igual que la estadía y la expedición, por un magnate sirio.

Pero el escándalo de los 100 millones de dólares supuso la gota que colmó el vaso para los republicanos españoles.

Una institución obsoleta

A mediados de octubre se publicó una encuesta, encargada por un grupo de 16 medios independientes, que reveló que, por primera vez en su historia, había más españoles a favor de la instauración de una república (40.9 %) que del mantenimiento de la monarquía (34.9 %).

En ese sentido, el 47.9 % de los encuestados consideran que la monarquía es una institución de otros tiempos que no tiene sentido en una democracia.

Como era de esperarse, el respaldo a la realeza española se da, sobre todo, entre votantes de partidos conservadores, como el PP (76 %) y Vox (79.2 %), mientras que apoyan a la república electores del PSOE (55 %) y Unidas Podemos (91.1 %).

Los críticos de la monarquía española argumentan que la Casa Real representa un estipendio elevado e innecesario (unos 8 millones de euros al año, más gastos distribuidos en varios ministerios), no cumple ninguna función que justifique su permanencia y no es transparente, lo que quedó demostrado con los negocios ocultos de Juan Carlos de Borbón.

Quienes están a su favor señalan que el Rey representa los valores del país, unifica a las distintas nacionalidades y constituye un límite para gobiernos de todo signo político.

Procurando estar al margen de estos debates, la familia real encara las dificultades del presente y se prepara para el futuro. Su esperanza es Leonor, la heredera al trono. En el último año, la princesa de Asturias ha ganado protagonismo en los eventos reales, ya ha ofrecido algunos discursos e, incluso, es protagonista de su propio documental en Prime Video.

Sin embargo, como está el ánimo de los españoles, nadie puede asegurar que algún día será reina. Hace dos años, El Mundo entrevistó a Jaime Peñafiel, el periodista que mejor conoce la Casa Real española. Él presagió entonces que la monarquía española se acabaría pronto. Y eso fue antes de los escándalos de Juan Carlos.