VACUNAFEST - Todo sobre la sexta jornada de vacunación de mayores de 18 años y rezagados

La vida después del Covid-19

Antes de la llegada del SARS C0V-2 la gente caminaba sin preocuparse por los posibles virus en el el ambiente. Ahora es casi imposible imaginar la vida sin mascarilla o sin aparatos para controlar nuestra temperatura o el oxígeno en la sangre. ¿Permanecerán esos hábitos tras la pandemia?

Familia Jerí Tellez, toman cuidados extremos y se han hecho varias pruebas
Familia Jerí Tellez, toman cuidados extremos y se han hecho varias pruebas
Raúl Mendoza

Cuando se decretó la cuarentena en el Perú por la llegada del Covid-19, la familia Jerí Tellez ya tenía varias cajas de mascarillas y guantes guardados en casa.

“Ocurre que mi esposa -Mery- tiene un centro de estética y como parte de los trata mientos que brinda siempre hemos tenido esos implementos. Y los hemos usado desde el inicio de la cuarentena”, cuenta su esposo Jesús Jerí.

Ellos viven en un departamento con sus tres hijas y la mamá de Mery. Siempre han sido precavidos con la limpieza, y con la llegada de la pandemiahan extremado los cuidados.

En abril ellos compraron sus mamelucos de cuerpo entero para sus eventuales salidas, mascarillas KN95 y sus protectores faciales. El termómetro digital también lo compraron por esas fechas, para el negocio de Mery y para la casa, y poco después compraron un oxímetro de pulso, ese aparato que mide la saturación del oxígeno en la sangre.

“Esos equipos los hemos comprado como medida de prevención. Por ejemplo, cuando te da un ataque de pánico sientes que te falta el aire y con el oxímetro puedes verificar si es realmente por falta de oxígeno o porque el encierro te está afectando. Uno se ‘noiquea’, te preocupas”, explica Jesús.

Entre sus cuidados también han incluido la compra de trajes descartables médicos y el uso de amonio cuaternario o DMQ para desinfectar superficies.

“Si una persona por alguna razón tiene que entrar a la casa, le desinfectamos la ropa con alcohol o amonio, y le ponemos los zapatos de tela que usa el personal de salud en los hospitales. Desde que esto empezó hemos sido muy cuidadosos. Incluso mi suegra dice ‘qué exagerados’. Pero creo que es necesario”, comenta.

Un hecho también los impulsó a extremar el cuidado: el señor que trabajaba en la portería del edificio se contagió de Covid y falleció poco después.

“Nosotros, por ejemplo, le bajábamos desayuno todos los días. Pudimos habernos contagiado pero el cuidado que hemos tenido, creo que es lo que ha evitado eso”, cuenta Jesús, que ahora también usa la bicicleta para movilizarse.

En los casi nueve meses que llevamos con la pandemia, Jesús se ha hecho seis pruebas rápidas. Su esposa Mery, por cuestiones de trabajo, se ha realizado ocho pruebas. Siempre dieron negativo.

La pandemia les ha cambiado la rutina a él y a su familia, y, considerando que las vacunas no llegarán pronto, mantendrán las precauciones por largo tiempo. Muchos de los hábitos sanitarios adquiridos con la pandemia -el uso de mascarillas o contar con equipos médicos por prevención- se quedarán con ellos aún después de que el virus se vaya.

Equipos medicos

“Antes (de la pandemia) nadie usaba el termómetro de pistola. Ahora lo puedes conseguir en la farmacia de la esquina”, comenta Ada Aquije, representante de Medical Care, productos y servicios médicos SAC. Para ella algunos cambios provocados en los hábitos de la gente por la pandemia van a quedar establecidos en tiempos post Covid.

“El uso de la mascarilla por ejemplo. Así tenga un resfriado, creo que la gente se va a proteger más para proteger a las personas de al lado. Creo que eso va a quedar como una costumbre”, dice.

Ella cuenta que este año, además de la compra de mascarillas, alcohol o guantes descartables, a mediados de julio se disparó la compra de termómetros y oxímetros de pulso.

“Antes esos aparatos los compraban las personas que tenían alguna patología, por indicación del médico. Este año, con la pandemia, además de las instituciones que las compraban (centros comerciales, negocios diversos), los empezó a comprar la gente para tener en casa”, explica.

Quienes los compraban no era porque estuvieran mal sino porque temían los riesgos de esta enfermedad. Ese interés hizo que, por ejemplo, un oxímetro que antes de la pandema podía costar entre 100 y 150 soles, llegara a costar en algún momento 450 soles. Hoy, con una masiva importación, se pueden encontrar hasta en 50 soles.

“Muchas importadoras trajeron muchísimo stock. Ahora venden casi al precio de costo para recuperar su inversión”, comenta Ada Aquije.

Ese ha sido otro efecto de la pandemia: ha extendido el uso de equipos que antes no eran de interés general y también el conocimiento sobre sus posibilidades preventivas. Hasta hace unos meses poca gente sabía para qué servía un oxímetro de pulso. Otros equipos que aparecieron para quedarse en el imaginario de la gente: los pediluvios o bandejas desinfectantes para pies. Seguro se seguirán usando después del Covid.

Cuidar al otro

Para José Loo, agente inmobiliario, el anuncio de la llegada del Covid al Perú fue impactante. “Cuando dijeron que se venía el confinamiento, pensé que se venía el apocalipsis”, dice. La información que escuchaba en la televisión o veía en los periódicos le hacían sentir que todos íbamos a ser afectados.

Él vive con su mamá, una persona mayor que ha sido paciente oncológica. Esa era su preocupación y por eso tomó cuidados extremos. En marzo compró provisiones para un mes, compró mascarillas al precio que pudo encontrar y el costo fue alto. También compró un mameluco de cuerpo entero y varios protectores faciales.

Con el tiempo también adquirió un tensiómetro, un termómetro y un oxímetro. Y trajes descartables médicos. Una vez un gasfitero debió ir a arreglar el caño de su lavadero y debió ponerse todo un traje completo para entrar a su casa.

“Debo tener cuidado por mi mamá, sobre todo” dice José. Ahora sale dos veces por semana con su mameluco, su mascarilla, guantes y protector facial. Si por cuestiones de trabajo debe ir a mostrar una casa, va así y además se mantiene a distancia prudencial de los eventuales clientes.

Tiene amigos que fallecieron por Covid. Justamente el hermano de uno de ellos le recomendó comprarse un oxímetro. “El también se había contagiado, se había comprado uno y me dijo por teléfono: ‘es para controlar como estoy. Y que Dios me ayude’. Eso me impactó. Y por eso tengo lo necesario por prevención”, cuenta.

En su edificio no entran extraños y rocían la ropa de los que ingresan con alcohol. Al llegar a su casa deja los zapatos afuera y rocía con alcohol todo lo que compra. Los papeles que le llegan los deja 24 horas sin tocar. Mensualmente compra 4 litros de alcohol. Y tiene varias cajas de mascarillas descartable, además de otras lavables.

“¿En dos o tres años te ves haciendo lo mismo que ahora?”. “Lo hago por mi mamá, aunque ella dice que soy un poco maniático. Más adelante algunas cosas quedarán, como el uso de mascarillas y otras no”. El se cuida para cuidar a otra persona.