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Estados Unidos, alarma en las cifras

La primera economía del mundo llega a las elecciones presidenciales con una marcada desigualdad: la fortuna de los 50 más ricos equivale a los ingresos de la mitad más pobre. Además del coronavirus, la pobreza y el desempleo siguen siendo sus grandes pendientes.

En abril, 20.5 millones perdieron sus puestos de trabajo por la crisis del coronavirus.
En abril, 20.5 millones perdieron sus puestos de trabajo por la crisis del coronavirus.
Juana Gallegos

Es un hecho que la pandemia no

golpeó a todos por igual en Estados Unidos. En los momentos más tensos de la crisis sanitaria, miles perdieron sus empleos y se vieron obligados a hacer cola en los centros de caridad para recibir una ración diaria de alimento. Los afroamericanos y latinos fueron los que más se contagiaron porque vivían en condiciones precarias para mantener el distanciamiento social o tenían que salir a trabajar en primera línea, como conductores de autobuses o trabajadores de limpieza. En contraste, los más ricos se protegieron mejor, se aislaron en sus casas de varios metros cuadrados, pudieron pagar por una prueba molecular o tener asistencia médica VIP a domicilio. Los multimillonarios, incluso, pagaron decenas de miles de dólares por refugiarse en búnkers de lujo subterráneos.

La brecha entre ricos y pobres se ensanchó más por la crisis del coronavirus. Era evidente que quienes tenían estabilidad laboral, una vivienda adecuada y ahorros podrían enfrentar mejor la pandemia. Sin embargo, sorprendió que la primera potencia mundial –el país con la economía más poderosa del mundo, que genera 21,4 millones de dólares al año y cuyo PBI es el más próspero– no traduzca su riqueza en un mejor soporte para toda su población.

Estados Unidos llegará a las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, con una tasa de 7.3% de desempleo. Los norteamericanos han ido recuperando su estabilidad laboral, pues en abril pasado –cuando el país se convertía en el epicentro global de la pandemia– más de 20 millones se habían quedado sin trabajo. Sin embargo, la desigualdad y la pobreza aún siguen siendo el gran pendiente que el presidente y candidato del Partido Republicano, Donald Trump, no resolvió, aunque su discurso de campaña se centre en que “construyó la economía más fuerte del mundo”.

Si bien la oficina de censo indicó que en 2019 el índice de pobreza era de 10,5% (1,3 puntos porcentuales menos que 2018 y la más baja de las últimas décadas), todavía alrededor de 26 millones de estadounidenses carecían de cobertura médica, señaló The New York Times. Además, “el costo de vida real se disparó mientras los salarios seguían estancados –escribió para The Guardian, el pastor y activista político William Barber–, desde la década de 1970, se ha duplica- do la cantidad de personas que pagan más de un tercio de sus ingresos mensuales en alquiler”.

El factor racial

La segregación también es un factor que condena a muchos: “los afrodescendientes siguen siendo desproporcionadamente pobres –indica The Economist–, más del 20% vive en la pobreza, el doble de la tasa de blancos”. “Trump afirma haber hecho más que nadie por la comunidad negra, citando a la Ley First Step, que reduce las penas de prisión federales, pero detrás de escena, la Administración ha revocado silenciosamente las reglas existentes y emitió otras que tienen el efecto de eliminar las protecciones y oportunidades para los negros, los migrantes, los nativos americanos, las personas transgénero y otros grupos marginados”, escribió la reportera de política Abby Vesoluis del Time. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ya advertía en su Informe sobre Desarrollo Humano de 2019 que la desigualdad de ingresos aumentaba en Estados Unidos más que en ningún país desarrollado. Esto se expresa claramente en el siguiente dato: la fortuna de las 50 personas más ricas del país es equivalente a la de los 165 millones más pobres.

“El ingreso de los que están en la cima se disparó gracias a los recortes de impuestos a los más ricos y el estancamiento del salario mínimo”, le dijo Brielle Bryan, profesora de Sociología de la Universidad de Rice de Texas, a la BBC. La recesión por la pandemia no hizo más que exacerbar esas diferencias. Así llegan los estadounidenses a las urnas, si bien el candidato del Partido Demócrata Joe Biden es el favorito según las últimas encuestas, nada está dicho.