Parte de Guerra: San Martín recurre a los símbolos para derrotar a los españoles

25 Oct 2020 | 8:00 h
Composición gráfica:  Gonzalo García Callegari
Composición gráfica: Gonzalo García Callegari

Pisco, 24 de octubre de 1820. El general San Martín presentó hace tres días la nueva bandera del Perú independiente, roja y blanca. Ese mismo día, Ica proclama su independencia del yugo español, mientras que una facción de las tropas comandadas por el general patriota Álvarez de Arenales se aproxima a Huamanga. La retaguardia realista, comandada por el general Quimper, ha sido batida en Palpa, Nazca y Acarí. El virrey Pezuela se atrinchera en Lima ante la incertidumbre de cuál será la siguiente movida del Ejército Libertador.

Escribe: Pablo Ortemberg* Historiador, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y profesor de Historia Latinoamericana en la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de General San Martín (Argentina), es autor de Rituales del poder en Lima (1735-1828). De la monarquía a la república (2014).

El general José de San Martín crea la bandera y el escudo del Perú independiente en uno de los primeros decretos que emitió al pisar tierra del virreinato peruano. Mientras dirige sus operaciones militares, pone en marcha una política de reemplazo de símbolos realistas por unos nuevos, concebidos por él, que, asegura, son de carácter provisorio, hasta que se establezca un gobierno peruano. Como anuncia en el decreto del 21 de octubre: “es incompatible con la independencia del Perú la conservación de los símbolos que recuerden el dilatado tiempo de su opresión”. En paralelo, envía a capturar el pendón real que un realista esconde en una hacienda.

Esta preocupación por lo simbólico en el general de la Expedición Libertadora se relaciona con su objetivo de vencer en la “guerra de opinión” y ser percibido por las poblaciones a su paso como libertador y no como invasor. Las proclamas a favor de la independencia que habían distribuido la escuadra por las costas del virreinato meses antes, y las nuevas que produce con la imprenta transportada hasta Pisco, aspiran a infundir la necesidad de independencia en todos los sectores sociales y étnicos del Perú. En los barcos también lleva San Martín uniformes, porque está convencido de que a su llegada se alistarán cientos de reclutas persuadidos de los beneficios de la libertad. El decreto de Pisco establece a su vez la creación de la escarapela nacional, de color blanco y encarnado, una divisa útil para identificar a los habitantes que responden al Ejército Libertador. Sin embargo, las cosas no resultarán tan sencillas, como podrá comprobar el general con el correr de los días.

La bandera del nuevo Estado es semejante en su diseño a la bandera del ejército realista, la cual ostenta una Cruz de Borgoña o de San Andrés colorada sobre un fondo blanco (como advirtió la historiadora del arte Natalia Majluf). Mucha gente cree que San Martín se inspiró en los colores de la mascaipacha del Inca e incluso circulará en el siglo XX, como verídica, la ficción del escritor Abraham Valdelomar con respecto al “sueño de San Martín” y la visión de los flamencos de Paracas en su inspirado despertar. Otras interpretaciones atribuyen la combinación del rojo de la bandera chilena con el blanco, predominante en los estandartes rioplatenses. De hecho, el Ejército Libertador blandía la bandera chilena, con tres estrellas.

Lo cierto es que la similitud con la bandera realista daba indicios de la negociación a la que estaba dispuesto a entrar San Martín, en cuanto a la forma de gobierno, para que fuese aceptada la independencia, su principal objetivo. Pronto, sin embargo, ese parecido generó dificultades para diferenciarlas a la distancia y, en parte por ello, la nueva bandera sufrió dos modificaciones durante el Protectorado.

El incaísmo aparece en su elección para el escudo y sello del nuevo Estado. Por un lado, el sol naciente simboliza el origen de una nueva era de renovación política, además había sido empleado durante la revolución francesa y adoptado en el escudo y las monedas de las Provincias Unidas del Río de la Plata desde 1813. Al mismo tiempo, el sol es un símbolo de cohesión americana, en alusión al Imperio incaico, el mundo precolombino que los criollos independentistas idealizaron para afianzar una identidad americana poseedora de derechos en confrontación con los “usurpadores europeos”. La sierra representa al Perú, y el mar tranquilo es la vía de comunicación del nuevo Estado con el mundo; sus costas se ofrecen al libre comercio en aras de su progreso. También, por supuesto, es la ruta de entrada de la Expedición Libertadora. Así, la creación por decreto de la bandera de un nuevo Estado, todavía en forma de anhelo, extendía la impresión de que no había marcha atrás.

PARTE DE GUERRA

SÍMBOLOS. Han transcurrido apenas nueve semanas del desembarco de la Expedición Libertadora en Paracas, y el general José de San Martín anuncia por decreto la creación de la primera bandera peruana. El suyo no es un ejercicio de oníricas proyecciones. Su objetivo es vencer en la ‘guerra de opinión’ y ser percibido por las poblaciones a su paso como libertador y no como invasor. El artista peruano Gonzalo García Callegari rescató el valor simbólico de aquel gesto casi dos centurias después.

Cronología de la Independencia del Perú

7-8 Set. San Martín desembarca en la bahía de Paracas.

15-17 Set. El virrey Pezuela jura la Constitución de 1812.

26 Set. Conferencia de Miraflores entre José de San Martín y el virrey Joaquín de la Pezuela. Firman un armisticio.

Set.-Oct. Cerca de 3.000 pobladores negros, provenientes de las haciendas cercanas al valle de Pisco, se unieron voluntariamente al ejército libertador.

4 Oct. El general Juan Antonio Álvarez de Arenales emprende su campaña hacia la sierra central, al mando de un ejército de 1.242 hombres.

9 Oct. La independencia de Guayaquil es proclamada por el teniente coronel peruano Gregorio Escobedo.

20 Oct. Proclamación y jura de la independencia en Ica.

21 Oct. San Martín, en Pisco, establece la primera bandera nacional del Perú: un lienzo de ocho pies de largo por seis de ancho dividido por líneas diagonales. Los campos superior e inferior blancos y rojos los laterales. Al medio una corona de laurel ovalada, con un sol que sale detrás de los cerros sobre el mar. Todos los habitantes del Perú libre usarían una escarapela nacional bicolor; blanco abajo y rojo arriba.

Fuente: M. Guerra, coord., Cronología de la independencia del Perú, 2016.

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