Game over al sexismo

Juana Gallegos

juana.gallegos@glr.pe

20 Sep 2020 | 1:27 h
Sol Sánchez es una de las pocas desarrolladoras de videojuegos en el país. Crédito: John Reyes

Ni sumisas, ni salvadas, ni sexualizadas, la presencia de más mujeres en la industria del videojuego está cambiando la forma de representarnos. En Perú, la programadora Sol Sánchez crea piezas que rompen con lo establecido.

Cuando la programadora Sol Sánchez (24) piensa en una guerrera de videojuegos no se imagina a una mujer de grandes pechos vistiendo un bikini, la piensa, más bien, como una chica de su edad, una que viste jeans y Converse y que no tiene que ser sexy para salvar el mundo. Así es Ellie, el personaje de The Last of Us, un videojuego apocalíptico, que, en opinión de Sánchez, rompe con los estereotipos de género y acerca a la heroína más a la realidad: “No es la típica chica que acompaña al protagonista diciendo ‘Oh, por favor, sálvame’. Ella mata zombies como él”.

Hace unos años, la industria del videojuego estaba regenta- da únicamente por hombres, y las mujeres eran vistas como “bichas raras” cuando se asomaban por sus territorios. Eso explica porqué predominaron por mucho tiempo personajes femeninos creados con una mirada ciertamente sexista: o la “chica sexy” o “la damisela en peligro”.

Cuando Sol eligió estudiar ciencias de la computación se sintió una “bicha rara” al entrar al salón de clases y descubrir que solo había una chica matriculada. “La vi e inmediatamente nos hicimos amigas”, bromea. Se interesó por la programación –la materia que se estudia para decirle a la computadora qué hacer– porque se sintió una diosa dándole movimiento a un muñeco virtual a través de intrincados códigos. Eso es lo que finalmente hace una desarrolladora de videojuegos, rama de la computación a la que se dedicó Sol cuando egresó de la universidad.

Dice que puede contar con los dedos de una mano a las mujeres que se dedican a la programación de videojuegos en el Perú, donde la industria aún es incipiente, pero está mayorita- riamente poblada por hombres. En los Games Jams —los encuentros donde desarrolladores, diseñadores y artistas se retan para crear juegos electrónicos en poco tiempo— a ellas casi ni se las ve, y no van porque se sienten intimidadas. Por eso, en 2018, Sol creó junto a la artista Vania Castagnino y la programadora Anaís Tello la oenegé FemDevsPerú que organiza el Woman Game Jam donde solo participan chicas: “Es un espacio para que se atrevan a hacer su primer vi- deojuego”, comenta.

Hace poco, Sol recibió una buena noticia, Arrog (LEAP Game Studios y Hermanos Magia), un videojuego creado por Mateo Alayza y en el que participó como programadora en jefe, ganó el primer lugar en la categoría de juego innovador en el Fun & Serius Game de España. La propuesta es intrigante porque rompe con lo que se espera de un videojuego. En Arrog el jugador no se empeña por ganar puntos. Los creadores lo invitan, más bien, a reflexionar sobre la muerte. “El protagonista es un hombre cuyo espíritu será guiado entre ensueños y memorias hasta que llega a su funeral”, dice Sol, quien echó mano de su ingenio para animar el arte dibujado en 2D. Fueron tres años de trabajo para cua- renta minutos de juego.

Estar al frente de un proyecto tan ambicioso la alentó a tirarse a la piscina con dos compañeros suyos y formar su propio estudio de videojuegos, Somber Pixel. Su oficina es su habitación. Frente a su cama ha ubicado dos monitores y un teclado y, desde ahí, programa Night Reverie, el nuevo videojuego en el que está trabajando. Sol dice que para que más mujeres se atrevan a entrar al mundo de la programación de videojuegos necesitan refe- rentes, ver a otras mujeres hacerlo. Ella lo está haciendo.

RECOMENDACIONES

• Sola(Agustina Isidori)

Es un videojuego sobre el acoso callejero. La protagonista camina por las calles desoladas de Buenos Aires, pero, en realidad, podría ser cualquier ciudad del mundo. Se escucha cómo le aumenta la respiración cuando un desconocido la embiste para pedirle su teléfono y ella debe huir para librarse del acosador. Durante todo el reco- rrido proyecta sobre el jugador su miedo.

• Behind Every Great One (Deconstructeam)

“Detrás de cada gran hombre” es un juego que muestra la cotidia- nidad de Victorine, una ama de casa cuyo marido, Gabriel, es un artis- ta exitoso. Al comienzo parece una relación idílica. Pronto veremos que no lo es tanto. Mientras él se dedica a actividades que “alimentan el espíritu”, ella riega las plantas, prepara la cena, lava los platos. El punto fuerte del videojuego es su narrativa. Rápidamente, empatizaremos con la protagonista, quien cada día siente el pesar de la rutina y debe afrontar las críticas de sus familiares.

• Gris(Nomada Studio)

Impactante por su estética y banda sonora, Gris es un videojuego sobre la depresión. La protagonista enfrenta sus emociones y se mueve en una escenografía fantástica, entre tormentas de acuarelas y montañas que de pronto caminan. El viaje termina cuando ella recupera la voz y el color, aunque todo alrededor parezca gris

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