Neuralink quiere leer tu mente

En un futuro cercano, ¿se podrá controlar una computadora, o cualquier otro dispositivo, con la mente? ¿Algunas enfermedades o lesiones cerebrales podrán ser reparadas? Son preguntas todavía sin respuesta, pero la Startup Neuralink, del emprendedor Elon Musk, apuesta a que sí. Todas las implicancias de un proyecto arriesgado, visionario y polémico.

Tal como lo había anunciado en julio, Elon Musk mostró esta semana un avance de su proyecto Neuralink, que busca unir el cerebro humano con las computadoras.
Tal como lo había anunciado en julio, Elon Musk mostró esta semana un avance de su proyecto Neuralink, que busca unir el cerebro humano con las computadoras.
Raúl Mendoza

La mayor pesadilla de Elon Musk, el supermillonario dueño de Space X y de Tesla, es que la Inteligencia Artificial (IA) que hoy están desarrollando muchos laboratorios del mundo, un día supere a la inteligencia humana y acabemos siendo controlados por ella. Algo así como lo que ocurre en la ficción futurista de Terminator o se anuncia en Yo Robot.

Por eso el 2016 lanzó el proyecto de investigación Neuralink, que busca conectar el cerebro humano con las computadoras. Musk quiere aumentar la inteligencia y las habilidades humanas, para permitir que la humanidad compita con la inteligencia artificial avanzada. “Una de las soluciones, quizás la mejor, es agregar una capa de IA a nuestro cerebro”, decía.

Cuatro años después, esta semana, ha mostrado los últimos avances que ha logrado. En una conferencia de prensa -seguida en vivo en todo el mundo- mostró un cerdito que ha tenido implantado un chip del tamaño de una moneda en su cerebro durante dos meses, y cuya actividad cerebral pudo ser monitoreada desde una computadora.

Durante su presentación, el viernes pasado, se mostró la segunda generación del dispositivo destinado a “leer tu mente”: un chip que es una suerte de pequeña sonda que tiene más de 3.000 electrodos conectados a hilos flexibles y más finos que un pelo humano, que pueden monitorear la actividad de hasta 1.000 neuronas. Ese número irá aumentando conformen avancen las investigaciones.

Según Musk, este dispositivo es una especie de ‘Fitbit’ -relojes inteligentes que monitorean distintas actividades físicas humanas- en el cráneo, con pequeños cables. Neuralink también ha desarrollado un robot -mejorado de una versión previa- que se encarga de introducir los hilos en las áreas del cerebro responsables de las funciones motoras y sensoriales, mientras el receptor está bajo anestesia local.

¿Dilema ético?

“¿Te imaginas poder guardar tus recuerdos en una computadora, directamente desde tu cerebro, y volverlos a ver cuando quieras? ¿O incluso “descargarlos” en otro cuerpo?”, empezaba un artículo de la BBC citando a Musk. Todo suena tan de ciencia ficción que parece increíble que una empresa esté apostando por ello. El emprendimiento se explica por el dinero de Musk y las ideas de avanzada que siempre ha apoyado.

A pesar de los anuncios de Musk, que van desde beneficios para reparar daños cerebrales y otras aplicaciones médicas, hasta la posibilidad de convertirnos en una suerte de ciborgs mitad humano-mitad máquina, hay también voces que cuestionan las implicancias futuras de una tecnología de este tipo.

“Los investigadores temen que corramos el peligro de cruzar un umbral, adentrándonos demasiado en la mente y convirtiendo los datos del cerebro en una nueva materia prima que alimente el “neurocapitalismo”. Facebook, que sabe ya tanto de nuestras vidas, está realizando fuertes inversiones en la tecnología de la interfaz neuronal para permitir “escribir con el cerebro”. ¿Y si esas compañías hacen un mal uso de los datos que poseen sobre nosotros?”, se preguntaba Expansión, un portal de innovación.

Un catedrático de Bioética en Zurich, Marcello Ienca, planteaba una jurisprudencia de la mente basada en cuatro principios: Primero, la libertad cognitiva debería protegernos del examen no deseado de la mente. Segundo, la privacidad mental debería garantizar que los datos cerebrales no se graben o utilicen sin el conocimiento de alguien, o se compartan sin su consentimiento. Tercero, la integridad mental debería preservarse. Las compañías de interfaces neuronales, los anunciantes, los ejércitos y los gobiernos no deberían aprovechar la tecnología para “lavarle el cerebro” a alguien. Cuarto, la continuidad psicológica debería garantizar que la identidad personal no se vea comprometida. Una compañía no debería perturbar tu sentido de identidad.

Actualmente, este tipo de tecnología tiene avances en temas médicos que se desarrollan en todo el mundo sin tantas luces mediáticas. Por ejemplo, los implantes cocleares ayudan a miles de personas en el mundo con sus problemas auditivos. También se implantan electrodos en el cerebro de las personas como una alternativa de atención a la enfermedad de Parkinson.

Neuralink médico

Desde un inicio, Musk anunció a Neuralink como un emprendimiento que, además de poner al ser humano a la par de la IA, debía tener un enfoque médico: como ayudar a la gente con lesiones cerebrales, problemas en la espina dorsal o con defectos congénitos. Esta tecnología también podría ayudar, en el futuro, a personas parapléjicas.

“Si puedes sentir lo que quiere hacer la gente con sus extremidades, podrías hacer un segundo implante donde sucedió la lesión medular y crear un acceso neuronal”, ha dicho Musk. “Estoy convencido de que a largo plazo podremos restaurar toda la capacidad motora de una persona”.

Una vez más, los anuncios de Musk, o sus desatados sueños futuristas, recuerdan a películas de ciencia ficción, como Elysium o incluso Blade Runner.

En una serie de tuits el mes pasado, Musk también ha dicho que el chip “podría extender el rango de audición más allá de las frecuencias y amplitudes normales”, así como permitir a los usuarios transmitir música directamente a su cerebro. Otras aplicaciones potenciales incluyen la regulación de los niveles hormonales y la posibilidad de “capacidades mejoradas” como un mayor razonamiento y alivio de la ansiedad.

En otros emprendimientos como Tesla, con sus autos eléctricos, o la nave Space X, que hace poco llegó a la Estación Espacial Internacional, Musk ha sorprendido al mundo haciendo realidad algunas de sus propuestas futuristas. Con Neuralink el camino recién empieza y parece largo. Por lo pronto, tiene una fortuna para seguir avanzando y un enorme equipo con expertos en interfaces cerebro-computadora.

“Aun estamos lejos de lo que propone”

Algunos de los planteamientos de Elon Musk y Neuralink ya se hacen en temas médicos, como entrar al cerebro de animales y humanos a través de electrodos. Y si bien desde la década del 90, que fue catalogada como la década del cerebro, se hicieron muchos adelantos en el campo de las neurociencias, él plantea trabajar de manera más fina con electrodos y microchips para lograr ciertos resultados, de lo cual estamos lejos todavía. Plantea, por ejemplo, trabajar en el tema de la inteligencia, del pensamiento, de las emociones, lo cual en este momento es imposible. Controlar una computadora con la mente todavía es muy lejano. No se conoce todavía toda la ‘circuitería’ cerebral. Su proyecto es futurista pero sin una base científica sólida. A Musk lo veo como alguien que promueve la investigación, y más aún si es en el campo neurocientífico, pues bien. Pero estamos lejos de lo que propone.

Luis Aguilar Mendoza, Phd en neurociencias. Laboratorio de neurociencia aplicada de la Universidad de Lima.