Los que no aprenden en casa

Raúl Mendoza

raul.mendoza@glr.pe rtume

12 Jul 2020 | 23:51 h
Los niños en edad escolar de las zonas amazónicas no pueden acceder a Internet ni a otros
recursos tecnológicos

La pandemia del Covid-19 obligó al Ministerio de Educación a plantear las clases a distancia en todo el país con la estrategia Aprendo en Casa. Pero las diferentes realidades que hay en todo el territorio señalan que el 5% de alumnos -unos 400 mil niños- no puede acceder a este servicio.

A Purus, provincia de Ucayali, solo se puede llegar en avioneta. Es la zona más alejada de la región, en la frontera con Brasil. Allí los profesores de un colegio han comprado un televisor, altoparlantes y han instalado una señal satelital para que los alumnos puedan acceder a los programas de Aprendo en Casa y pueden avanzar con las clases.

Esto nos lo cuenta Juana Tello Ríos, jefa de la Dirección Regional de Educación de Ucayali, quien también dice que actualmente de las 77 instituciones educativas que hay en Purus, solo 8 están conectadas a las clases a distancia del Ministerio de Educación: cinco de secundaria, dos de primaria y una de inicial. El resto no sabe cuándo podrán estudiar.

Ucayali es quizá la región más castigada en esta coyuntura. Según Tello Ríos, el 40% de los escolares de su región, unos 67 mil alumnos, no accede a Aprendo en Casa. La mayoría de ellos viven en las provincias de Coronel Portillo, Atalaya, Padre Abad y Purus. Allí casi la totalidad de colegios son bilingües y pertenecen a varios pueblos originarios.

Además de la falta de Internet, televisión y radio, en Ucayali también tienen problemas con la formación de los profesores que deben enseñar en las lenguas locales.

“Para que un docente vaya a esos pueblos debe tener el dominio de la lengua. Con título solo hay profesores shipibos y en proporción mínima asháninkas y cashinaguas. Pero tenemos 19 pueblos originarios. En su mayoría los pueblos originarios no cuentan con docentes con título que puedan usar estrategias pedagógicas adecuadas para enseñar”, dice Tello.

Actualmente la Dirección Regional de Educación ha tocado puertas para trabajar con autoridades locales y privadas en el acceso a las clases.

“Tendremos un convenio con Unicef para que nos donen altoparlantes para el distrito de Masisea. Las autoridades se encargarán de instalarlas. También la empresa Aguaytía Energy donará radios y altoparlantes para atender a las escuelas de Padre Abad”, comenta. La DRE Ucayali también coordina con los alcaldes para que se involucren. Si, por ejemplo, se envía radios a comunidades sin electricidad, las autoridades deberían asegurar el suministro de pilas o baterías.

Tello cuenta que si bien el grueso de los estudiantes no contactados por la estrategia Aprendo en Casa está en las zonas rurales, los problemas continúan en los asentamientos humanos de las zonas urbanas.

“Si del centro de Pucallpa nos vamos a un asentamiento humano ahí hay más estudiantes que no están conectados. Hay niños sin agua, luz, ni desague. No tienen una radio, un televisor, nada. Por eso creo que desde el Minedu no están bajando al campo para identificar la problemática de cada región. Necesitamos mucho apoyo”, dice la directora regional de Educación.

Conectividad a medias

“Las clases las recibo por la radio y nuestros profesores nos llaman por el celular de mi papá, pero a veces se molesta porque llaman varias veces”, dice Rita, estudiante de Cangallo, Ayacucho. “No tengo radio ni televisión, participo por las llamadas que hace mi profesora al celular de mi papá”, dice un estudiante de Huamanga.

Esos testimonios los ha recogido el educador César Gálvez, de la ONG Tarea, quien señala que en el contexto rural de Ayacucho la mayoría de los estudiantes recibe las clases vía radio o altoparlantes. Los celulares también se usan pero de manera parcial porque muchas veces los padres o los mismos estudiantes no tienen saldo para comunicarse.

Los escolares de primaria y secundaria en el país son alrededor de 8 millones. Cifras del Ministerio de Educación señalan que a estas alturas de la pandemia, el 5% de los estudiantes del país en primaria y secundaria, -unos 400 mil- no ha sido incluido en Aprendo en Casa.

“Si bien algunas regiones pueden tener mayores porcentajes, como algunas de la Amazonía, el 5% es el promedio nacional. Y ese sector de estudiantes está en las zonas de ruralidad extrema donde los mecanismos para acceder son limitados”, explica Lizandro Díaz, asesor del área de gestión pedagógica del Minedu.

Después del lanzamiento de Aprendo en Casa rápidamente quedó claro que había un brecha que no se estaba cubriendo. El ministerio señala que están tratando de cerrarla.

“En el tema de televisión hay 118 acciones que se realizado con los gobiernos locales: se han alquilado antenas y equipos de cable, han ampliado la cobertura del servicio, han contratado y hecho convenios con canales de TV privados, han gestionado licencias de funcionamiento y han reparado antenas de televisión”, explica.

En radio, junto a gobiernos regionales y locales, hay 121 acciones: se han hecho convenios con emisoras radiales, se transmite contenidos desde los Tambos de varias regiones a través de altoparlantes. En Internet hay 48 acciones, entre ellas la instalación de antenas para señal satelital y Wi Fi gratuito en espacios públicos. Más adelante se repartirán tablets a los escolares.

-¿Qué pasa en esos lugares donde no hay electricidad?-, preguntamos.

-Hemos distribuido cuadernos de trabajo, que ayudan al alumno y al profesor a seguir una metodología de trabajo. Hemos distribuido al 90% de las instituciones educativas identificadas. Al 100% en algunas regiones.

-La exministra Flor Pablo dijo que será inviable empezar clases presenciales el 1 de julio en zonas rurales, como se anunció.

-La habilitación se da desde el 1 de julio pero no significa que desde esa fecha habrá instituciones educativas con autorización para clases presenciales. Hay requisitos, protocolos. No deben tener casos de Covid, el profesor debe ser del lugar, y debe haber una solicitud de las autoridades locales. Todavía no hay reinicio porque todo eso está en proceso.

Rurales y urbanos

Para Margarita Monzón, la directora regional de educación de Arequipa, el trabajo realizado en las últimas semanas en su región ha conseguido bajar la cifra de 32 mil escolares sin acceso a las clases a distancia en mayo, a unos 9 mil. El problema todavía es grande, pero la alianza con los alcaldes -que contrataron radios y levantaron antenas de Internet- ha logrado esos avances.

Hoy tienen en la región 40 antenas activas y 30 por activarse. Hay también ocho del Plan Huascarán, de las que tres están activas. Piden al Minedu que active las otras cinco.

“En las zonas altoandinas no hay conectividad, y en la periferia de las zonas urbanas el problema es la falta de recursos tecnológicos. Hay zonas en las afueras de Arequipa, al sur o al norte, donde los chicos no tienen radio, TV, ni luz eléctrica. La pandemia ha dejado a sus padres sin trabajo, no tienen ingresos y no tienen ni un teléfono”, cuenta.

Otra de las razones para disminuir la brecha de estudiantes sin clases ha sido la presencia de profesores que enseñan en zonas altas como Condesuyos y La Unión, que han ubicado casa por casa a los alumnos para darles clases. Allí, dicen, no hay casos de Covid.

“Tenemos un aplicativo, donde focalizamos en qué distritos, qué zonas, en qué poblados tenemos estudiantes que no se pueden conectar. Ahí vamos, y con alcaldes y directores estamos trabajando”, comenta.

Escolares que no alcanzan Aprendo en Casa hay en varias regiones. La desigualdad también es un factor. “A pesar de la pandemia el objetivo es garantizar que los estudiantes logren  los aprendizajes estipulados en el currículo nacional de acuerdo a su grado”, dice Lizandro Díaz, del Minedu. Incluso dice que este año escolar se podría cerrar el próximo año para lograrlo.

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