Entrenar en tiempos de pandemia

Óscar Miranda

oscar.miranda@glr.pe el_miranda

12 Jul 2020 | 8:00 h
Una decena de judokas del equipo nacional ya volvieron a los entrenamientos. Lo hacen individualmente, en espacios de 16 metros cuadrados. Foto: John Reyes.

La nueva normalidad se va instalando en el deporte. Un total de 33 federaciones ya tienen el visto bueno para retornar sus actividades y alrededor de una veintena ya reinició los entrenamientos. Judokas, pesistas, tenismesitas y otros atletas tratan de recuperar el tiempo perdido y se ponen a punto para los torneos que se vienen.

–Me moría de ganas de jugar.

Rodrigo Hidalgo (19), seleccionado de tenis de mesa, cuenta que durante los tres meses de cuarentena que pasó confinado en su casa vivía un dilema: para paliar las ansias por agarrar la raqueta, se ponía a ver videos de partidos en Youtube. Pero los partidos le daban más ganas de jugar, así que, al final, tenía que dejar de verlos.

El martes 7, la espera se acabó. Ese día, Rodrigo y sus compañeros Felipe Duffó, Carlos Fernández y José Zapata pisaron nuevamente su entrañable campo de entrenamiento, en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la Videna, luego de que la Federación Peruana de Tenis de Mesa recibiera el visto bueno del Instituto Peruano del Deporte (IPD) y dispusiera el reinicio de los entrenamientos.

En la primera fase, ellos fueron los cuatro deportistas elegidos para volver a las prácticas, bajo la atenta mirada del jefe del comando técnico, el cubano Reiner Baster. Se prevé que en las próximas semanas se vaya reintegrando el resto de seleccionados. Todos los chicos se sienten como Rodrigo se sentía hasta hace una semana: tienen unas ganas terribles de jugar.

–Se extrañaba jugar acá– dice Felipe Duffó (18), campeón nacional de mayores 2019. –Yo he intentado mantenerme en forma, practicando en mi casa, pero sí [la para] se siente un poco.

Para volver a entrenar, la Federación Peruana de Tenis de Mesa ha tenido que poner en marcha un estricto protocolo de bioseguridad que comienza, al llegar, con la desinfección de las manos, la ropa, el calzado, y que continúa con la desinfección de las raquetas, las zapatillas y los otros implementos de entrenamiento. Se les toma la temperatura a los deportistas, se recaban datos sobre su estado de salud y sobre posibles síntomas de la enfermedad, y solo después de que estos datos han sido anotados en unas fichas de registro, se les autoriza a coger la raqueta y empezar a practicar.

Se supone que el año 2020 debía ser un gran año para el tenis de mesa peruano.

El técnico Reiner Baster cuenta que los chicos arrancaron bien, ganando medallas en el sudamericano infantil y juvenil y en el circuito mundial mini cadetes, cadetes y juvenil, en marzo, en Lima. Todo estaba bien encaminado para el Sudamericano de mayo, donde esperábamos clasificar a algunos de nuestros muchachos a los Juegos de Tokio. Pero llegó la pandemia y se paralizó todo.

–La pandemia nos paró todo el ritmo– dice Baster. –Pero no podemos bajar los brazos. Tenemos que recuperar el tiempo y prepararnos para los torneos que se vienen.

DE ALTO RENDIMIENTO

De las 52 federaciones deportivas que hay en el país, 33 ya tienen protocolos de bioseguridad aprobados por el IPD. De ellas, al cierre de esta edición 22 ya habían reiniciado los entrenamientos. El IPD precisa que todos los que han vuelto a las canchas son atletas de alto rendimiento que reciben subvenciones económicas y pertenecen al Programa de Apoyo al Deportista (PAD) y al Programa Vamos con Tokio.

Varios de esos deportistas entrenan en el CAR de la Videna. Alberto Valenzuela, director del Proyecto Legado Lima 2019, que se encarga de darles sostenibilidad a las sedes construidas para los Panamericanos, dice que han puesto en marcha un protocolo de bioseguridad general para todo el recinto y que están monitoreando los protocolos que cada federación está aplicando en sus respectivos campos de entrenamiento.

–Tenemos un equipo de especialistas de servicios médicos, que hemos reforzado con un grupo de epidemiólogos, tomando las mejores prácticas del mundo en recintos deportivos. El objetivo es darles a los deportistas la seguridad de que pueden venir a entrenar sin problemas– dice.

Uno de los grupos que está entrenando en el CAR es el de los levantadores de pesas. Alejandro Orozco, su técnico, dice en la primera fase han vuelto a los trabajos ocho pesistas, divididos en dos grupos. Así que la tarde en la que los visitamos, en el espacio donde antes de la pandemia entrenaban hasta 15 atletas solo hallamos a tres: Mateo Rentería, Eldi Paredes y Franchesco Elizalde. Fiorella Cueva, la cuarta pesista que estaba de turno, había pedido permiso.

Además de seguir todos los controles de desinfección y chequeos de temperatura y de síntomas, los pesistas pasaron por pruebas COVID 19. El gimnasio fue desinfectado. Los chicos ejecutan enviones y arranques separados por cuatro metros de distancia. Ellos reiniciaron los entrenamientos el 30 de junio.

–El evento al que estábamos apuntando con fuerza era el mundial sub 17, programado para noviembre– dice Orozco. –Tenemos una buena cantidad de chicos que vienen fuerte. Hay que prepararnos.

CON NUEVOS ÁNIMOS

–Para mí la cuarentena fue un descanso de cuerpo y de cabeza– dice Luis Ángeles (24).

El judoka, que compite en -82 kilos, dice que estos meses de confinamiento le vinieron bien: después de la intensidad con la que se preparó para los Panamericanos y los resultados que le dejaron un mal sabor de boca, se sentía desanimado, cansado, casi sin ganas de entrenar.

–Cuando regresamos, volví con otro ánimo, como si fuera un chico que llega de provincia o que recién se integra a la selección.

Los judokas volvieron a los entrenamientos el 22 de junio. Este primer grupo, de 10, lo conforman algunos de los más destacados, entre ellos Alonso Wong y Yuliana Bolívar, dos de nuestros tres medallistas en los Panamericanos. Están también Brillith Gamarra, Kiara Arango y José Arroyo.

El protocolo de la Federación Peruana de Judo indica que en esta primera fase todavía no pueden entrenar en parejas, así que su técnico, Franco Loza, los guía en entrenamientos individuales de judo adaptado, usando ligas y chaquetas que simulan al rival, cada uno en espacios de 16 metros cuadrados. También están recuperando la forma física en el gimnasio porque, si bien durante la cuarentena se les hizo practicar ejercicios vía Zoom, inevitablemente han ganado masa muscular.

Los atletas, como en el caso del tenis de mesa y el levantamiento de pesas, pasan por varios pasos de desinfección y control de temperatura, tanto al entrar al campo de entrenamiento como antes de pisar el tatami. Ingresan por una puerta y salen por la otra. También se les tomó pruebas COVID.

–Hasta antes de la cuarentena estábamos preparando para conseguir la clasificación a Tokio– dice Loza. –El plan era ubicar a tres atletas entre los mejores 16 y buscar la clasificación de un cuarto como mejor del continente. Todo quedó paralizado, así que ahora estamos preparándonos para los eventos que se vengan.

–El día en que regresamos sentí mucha alegría y nostalgia– dice José Arroyo (24), quien integra el equipo nacional desde los 14 años. –Este es nuestro segundo hogar y volver a sentir el tatami, empezar a sudar acá, es indescriptible. Es como volver a tu casa.

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