Kión peruano para el mundo

Raúl Mendoza

La infusión de kion se usa para aliviar males del sistema respiratorio. No combate el Covid-19. Fotografía: John Reyes
La infusión de kion se usa para aliviar males del sistema respiratorio. No combate el Covid-19. Fotografía: John Reyes

El exótico kión o jengibre peruano se ha convertido en un puntal de las exportaciones peruanas en tiempos de pandemia. Hasta se habla de un boom. Es el premio al trabajo silencioso de agricultores de la selva central que hace años apuestan por un producto de características únicas.

El poco mediático kión o jengibre peruano es un producto premium. No es tan grande como el chino -el mayor exportador mundial- o de otros países, pero tiene mayor picor, mayor sabor, mayor aroma y más aceites esenciales. Una porción menor de este producto rinde más. Por eso la demanda mundial por la variedad peruana crece año tras año.

Todo eso nos lo dice el empresario Elvis Mendez, propietario de Hamillton Farm, con sede en Pichanaki, Junín. Él está vinculado a la producción y exportación de jengibre, y otros productos orgánicos, desde el año 2005, cuando formaba parte de Agronegocios La Grama, una de las primeras compañías exportadoras del kión peruano.

“El 90% de los campos de cultivo están en Junín. Y quisiera comparar el jengibre de esta zona, por ejemplo, con el maíz gigante del Cusco. Porque las mejores características de este fruto solo las tenemos en la selva central. Hay factores de suelo, altitud, clima, manejo, que hacen único al jengibre de Junín. Se han hecho pruebas en otras regiones y no tiene la misma calidad. Por eso muchas empresas están viniendo”, explica.

Mendez es ingeniero agrónomo y exporta a Estados Unidos y varios países de Europa desde hace dos años. Tiene su propio campo de cultivo, una planta procesadora y además compra la producción de entre treinta y ciento veinte agricultores por año para exportar mayor volumen. Si comparamos los cinco primeros meses del año pasado, con los cinco primeros meses de este año, él ya ha vendido más del doble de lo que vendió el 2019.

Y hay meses en que le fue mucho mejor. Un ejemplo: en el mes de mayo del 2019 vendió 40 toneladas. Solo en mayo de este año exportó 160 toneladas.

“Cada semana podemos exportar entre uno y tres contenedores, es decir entre 20 mil y 60 mil kilos de jengibre. Conocemos a cada productor que se une a nosotros, los capacitamos y los certificamos para poder exportar con todas las garantías. Nuestro producto es orgánico y cuenta con las certificaciones que exigen distintos países”, explica.

Su principal comprador es Estados Unidos, donde el jengibre peruano se usa para productos procesados como galletas, jugos, infusiones, dulces, entre otros.

Para Mendez, entre el 2005 y el 2010, el jengibre mantuvo niveles sostenidos pero no muy grandes de venta en el mercado nacional y extranjero, pero a partir del 2012 ocurrió que los compradores del exterior ‘descubrieron’ el jengibre peruano.

“En eso tuvo que mucho que ver el apoyo de instituciones como Promperú, que nos invitaba a las ferias internacionales. Ahí pudimos mostrar nuestro producto. Y basados en las características de sabor intenso del kión peruano la demanda ha ido creciendo en los últimos años”, cuenta el empresario.

Boom exportador

El kion o jengibre es originario de Asia y habría llegado a San Ramón, en la selva central peruana, en los años 40 del siglo pasado, de la mano de inmigrantes chinos, según agricultores del lugar. Ahí, por las características del suelo, se originó la variedad peruana. En Pichanaki, Satipo, Perené, Mazamari, Pangoa hay unos 3 mil agricultores que hoy se benefician del éxito de este cultivo.

“Repentino boom del negocio del jengibre peruano durante la pandemia del Covid-19”, señaló hace unos días la BBC sobre el aumento de las exportaciones de este producto. Las ventas al extranjero del aromático tubérculo crecieron 168% en los cuatro primeros meses de este año, respecto del anterior, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo,

“Dentro de la canasta agroexportadora del país, el kión no tiene más de diez o quince años. En ese lapso el Perú se ha convertido en un gran proveedor mundial. Las exportaciones crecen año tras año por su calidad, por las certificaciones que tiene, y porque hay nichos de mercado que demandan productos naturales”, dice Miguel Watts, especialista del Ministerio de Agricultura.

Además de usarlo como condimento para las comidas, en el Perú y en muchos otros países el jengibre sirve para preparar infusiones caseras preventivas de la gripe o para aliviar los síntomas de enfermedades respiratorias. En invierno, muchos también preparan té de jengibre contra las afecciones de garganta.

“Si bien el kión no tiene propiedades curativas científicamente comprobadas para el Covid-19 u otra enfermedad, sí es considerado un fruto natural que ayuda al buen funcionamiento del sistema respiratorio. Como infusión o extracto, modo de prevención, la gente lo consume. Y somos proveedores principales con excelente calidad”, dice Watts. Está claro entonces: el kión o jengibre no combate el Covid-19 aunque su venta haya crecido en esta coyuntura.

Actualmente somos el cuarto exportador mundial de kión después de China, Tailandia e India. En los cuatro primeros meses del año se ha exportado por cerca de 20 millones de dólares. Y considerando que durante todo el 2019 se exportó 40 millones de dólares, se estima que este 2020 las exportaciones podrían triplicar las del año pasado.

Unión para crecer

Edgar Ravelo es hijo de un agricultor cafetalero y él mismo fue en sus inicios un productor de café de la zona de Chanchamayo, Junín. Pero las muchas plagas, el costo que significaba sembrar el grano lo obligó a buscar otras alternativas. El 2014, “que fue catastrófico para el café”, según dice, decidió cultivar en sus campos el aromático kión.

“Esa ventana se abrió, fue una buena alternativa porque la producción ha ido escalando cada año. Mientras otros cultivos, como el banano, el maracuyá, la granadilla, no nos salían por falta de mercado, el kión o jengibre sí se vendía. Al comienzo lo colocábamos en los mercados locales, luego en los de Lima. Y ahora exportamos”, cuenta.

Con el paso del tiempo, Ravelo se unió con otros agricultores vecinos para poder atender la demanda en aumento. El 2018 conformó, junto a otros 47 productores certificados, la Cooperativa Agroindustrial Biofruits Pichanaki. Hoy exportan directamente a Estados Unidos y Canadá, y también le venden a otros exportadores peruanos.

“Nos satisface que crezca la demanda, pero hay que cuidar bastante la calidad. En eso trabajamos. Creo que en los próximos años la producción y exportación seguirá creciendo. Por eso no hay que descuidar los valores únicos de nuestro producto” dice.

La forma de producción peruana, sin maquinaria mecanizada como otros países, hace que el kión peruano sea monitoreado de manera más personalizada y con más cuidado. La siembra se hace en muchos terrenos en pendiente, de hasta 45 grados, y ahí no puede entrar maquinaria.

El cultivo del jengibre se hace en los meses de agosto, setiembre y octubre para cosechar el siguiente año. El dueño de Hamillton Farm nos cuenta un secreto, un truco de los agricultores, para que la cosecha sea buena: “Siempre sembramos en noches de luna llena”.