Hablemos de sexo

¿Es posible disfrutar del sexo mientras los contagiados aumentan? ¿Y qué hay de quienes llevan 42 días y 42 noches sin sus parejas? Mientras autoridades de Estado de países vecinos alientan la masturbación, el sexo virtual y el sexting, en el Perú la salud sexual es un tema secundario que se habla bajito. Y a veces ni eso.

Las posibilidades de expresar el erotismo son inmensas.
Las posibilidades de expresar el erotismo son inmensas.
Renzo Gomez

Son días de orgasmos pendientes. De amantes que deben esperar a que los hijos se duerman y el resto de la familia se quede en la sala. Amantes que se quedaron sin trabajo, y se dan de cabezazos para estirar el dinero. Amantes que se tocan frente a una pantalla, separados por kilómetros, diciéndose arrechuras y prometiéndose muchas horas de sexo cuando todo esto termine. Y también de amantes que no tienen a quien amar, porque ya no se puede conocer gente nueva todas las noches. Y están amándose a sí mismos más que de costumbre.

El sexo ya no es lo que era. Mucha tensión, muchos problemas, y mucho sudor contenido. Cuerpos que se extrañan. O que estaban por conocerse. Superficies, texturas, olores, alientos. Una fantasía de terror para algunos, pero a la vez una incitación a la imaginación para otros.

Hace una semana, la Secretaría de Salud de Bogotá dio una serie de recomendaciones: mantener prácticas sexuales exclusivamente con la pareja de convivencia, evitarlas si presenta algún síntoma relacionado al coronavirus, practicar la masturbación y hasta dio consejos de cómo lavar los juguetes sexuales (basta con agua tibia y jabón).

Días atrás en una conferencia de prensa organizada por el Ministerio de Salud de Argentina, el infectólogo José Barletta sugirió tener sexo virtual y sexting. Todo en aras de conservar el distanciamiento. Ya a inicios de abril, el Departamento de Salud de Nueva York había lanzado una guía con una sentencia: tu mejor compañero sexual eres tú mismo.

En el Perú, las instituciones públicas aún no han hablado abiertamente del tema. Nos contactamos con el Ministerio de Salud para esta nota, pero alegaron falta de tiempo durante tres días seguidos. No es un tema prioritario por lo visto. La única discusión en torno al sexo, durante esta pandemia, ha sido qué días salían los hombres y cuáles las mujeres. Un pico y placa de género ahora vencido.

La dueña de mi placer

Sandra Campó es alguien que ha acompañado a más de 500 mujeres en su camino al placer. Alguien que les ha enseñado a darse gusto sin pedirse permiso ni pedirse disculpas. Alguien que les ha hecho redescubrir su clítoris, esa puntita tímida que asoma en la vulva con 19 mil terminaciones nerviosas más que el pene. Campó es una pajeróloga.

La cuarentena también la obligó a reinventarse, y llevar su taller presencial al modus virtual. Esta semana arrancó su segundo taller online con récord de asistencia: 46 participantes, seis de ellas extranjeras, esparcidas entre España, México y Ecuador.

No le quedó más remedio que cerrar los cupos, y dejar a unas cuantas en lista de espera.

En Yo soy la dueña de mi placer, las mujeres encuentran información teórica y práctica para comenzar a masturbarse o perfeccionar sus técnicas. Porque sí, según Campó, más del 70% de chicas que inscriben en sus sesiones nunca se ha tocado. De hecho, no se atreven a darle like y menos asistiré a sus eventos por temor a ser descubiertas.

En el ejercicio de autoestimularse los genitales, las motivaciones van in crescendo. “Yo antes me masturbaba pensando en personas con las que había tirado y con las que quisiera tirar. Pero ahora me masturbo pensando que estoy tirando conmigo”, dice Campó, quien depuso las convenciones de la monogamia desde hace algunos años. No hay diferencias si se masturba mientras sale con una o varias personas, porque la experiencia consigo misma es única.

El grueso de sus talleristas son chicas solteras, sin hijos, que no conviven con sus parejas. Pero, ¿qué pasa con las mamás con hijos pequeños que por estos días deben atenderlos, educarlos y a la vez entretenerlos? ¿Tendrán la privacidad y, además, las ganas? “Me es difícil aconsejar porque no es mi experiencia, pero hacerlo en la ducha es una oportunidad, siempre y cuando haya predisposición. No puedes sentir deseo si no estás relajado”.

Campó, quien publicó un libro llamado Hoy tengo ganas de mí y hace poco inauguró un podcast, se emociona cuando enumera los beneficios de la ‘paja’. Alivia los dolores de cabeza pues un orgasmo equivale a dos aspirinas, genera la producción del trío de las hormonas de la felicidad (dopamina, oxitocina y endorfina), y es un bálsamo para el insomnio.

“Si el Estado aún no ha tocado el tema es porque no considera al placer sexual como un derecho. Los beneficios están al alcance de nuestras manos”.

El nuevo sexo seguro

A inicios de semana, Amantis, una empresa española con más de veinte años vendiendo juguetes eróticos, donó mil succionadores de clítoris llamados Satisfyer al agotado personal de salud de su país. Su web colapsó, y el stock acabó en tres horas.

Pornhub, el sitio pornográfico más visitado, ya había tenido el enorme gesto de colaborar con la causa, liberando su contenido premium en países como España y en Italia desde mediados de marzo, aumentando su tráfico en 24,4% de visualizaciones en los primeros días.

Está claro que hay un mundo a un par de clics. “No todo es coito. Quizá estemos un poco atrasados todavía. Pero los juguetes sexuales son un mecanismo de sexualidad en estos momentos de crisis”, dice el andrólogo José Antonio Arrus. La andrología es una especialidad de la urología que se encarga de las patologías que competen a la sexualidad y la reproducción del varón.

Arrus, quien ha pasado estas últimas semanas atendiendo de emergencia a pacientes con cálculos renales o con sangrado en la orina a causa de tumores en la próstata y la vejiga en el hospital Almenara, recomienda las llamadas eróticas por video, el sexting (compartir imágenes y mensajes calentones) y hasta el sextech (uso de aplicaciones en el celular para manipular juguetes sexuales) ante la imposibilidad de un beso, una caricia o unas palabras al oído.

Si bien aún no se ha demostrado que el coronavirus se contagie por vía sexual, la saliva sí es una vía rápida de transmisión. ¿Será posible un sexo sin besos?

“La posibilidad de contagio en encuentro sexual es alto. Pero si los dos no se exponen al salir a la calle en demasía es correcto. El sexo seguro ha estado referido clásicamente a enfermedades de transmisión sexual y embarazo. Pero ahora su concepto está ligado al COVID-19”.

El día que se levante la cuarentena, los hábitos sexuales habrán cambiado. Y sin una preocupación del Estado, las repercusiones podrían ser fatales. Después de esta abstinencia prolongada (ya van 42 días y 42 noches), ¿se elevará el índice de eyaculadores precoces? Como se sabe, en la masturbación masculina importa el cómo. Si la búsqueda del clímax es lenta será beneficiosa, pero si es rápida será nociva.

Son días de incertidumbre, y de orgasmos pendientes. Días tristes donde sí, también debemos hablar de sexo.