Voluntarios contra el COVID-19

Raúl Mendoza

rtume

12 Abr 2020 | 11:09 h
Voluntarios de Juguete Pendiente, miembros de una red de apoyo solidario en esta crisis, llevan alimentos a personas de pocos recursos.
Voluntarios de Juguete Pendiente, miembros de una red de apoyo solidario en esta crisis, llevan alimentos a personas de pocos recursos.

En tiempos del coronavirus grupos de voluntarios y activistas se organizan para llevar ayuda a quienes más lo necesitan. Aquí algunas experiencias del trabajo solidario que realizan con personas de zonas pobres, adultos mayores y comunidad trans.

El último miércoles voluntarios de la ONG Juguete Pendiente llegaron hasta una zona de Manchay para entregar paquetes con víveres a 55 familias pobres. En tiempos de coronavirus –con las restricciones de desplazamiento y el peligro de contagio- hoy hacen ese trabajo con un grupo mínimo de personas. Ese día los ayudaron voluntarios que trabajan en el lugar.

Juguete Pendiente es parte de una red de voluntarios e instituciones que en estos momentos difíciles por el Covid-19 se han organizado para llevar ayuda a población vulnerable en Lima. Son parte de la campaña “Juntos nos hacemos cargo” al lado de la Red Soy Voluntario, Techo, Crea+, Proa, Pintando Sonrisas, Municipalidad de Lima, Proyecto Especial Bicentenario y otros.

“Hemos solicitado donaciones para armar packs de aseo y de alimentos. Hasta el momento hemos ayudado a más de 2 mil familias. Tenemos empresas aliadas que nos ayudan con el transporte y contactamos a comunidades con las que trabajamos, o que trabajan con nuestros aliados de la red que integramos”, cuenta Vanessa Vásquez, directora de la ONG.

Dependiendo del lugar al que tienen que ir, Juguete Pendiente coordina con dirigentes de una zona para llegar y dejarles la ayuda. Ya ellos, por su cuenta, realizan el reparto.

“Dependiendo del tamaño de la comunidad podemos hacer la entrega casa por casa, pero si es más grande se lo dejamos a los dirigentes. Para acceder a la ayuda deben tener un padrón coordinado con la municipalidad, no acceder a los bonos de ayuda y otros requisitos para que la ayude llegue a personas que realmente la necesitan”, explica Vanessa.

En las últimas semanas, han hecho entrega de distintas donaciones a albergues, hospitales y asentamientos de varios distritos de Lima. Y también han recaudado aproximadamente 500 mil soles para ayudar a unas 3 mil familias.

Parte de la misma red es Pintando Sonrisas, que trabaja con centros de atención al adulto mayor. Han tenido que postergar sus actividades de visita por ahora, pero han participado de ayuda entregada en víveres. “Hace unos días envíamos ayuda para dos semanas a un comedor que atendía a 250 personas y ahora atiende a 700”, dice Isabel Rengifo, su directora.

“Para la próxima semana llevaremos ayuda a dos asilos en Los Olivos y el Rímac”, adelanta.

También cuenta que doce voluntarios de su equipo están participando del voluntariado que convocó el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) para monitorear por teléfono a adultos mayores y personas con discapacidad. Cada uno de ellos supervisará a un grupo de cincuenta jóvenes, que son los que hacen las llamadas.

Voluntarios telefónicos

El jueves pasado el Midis publicó en su cuenta de twitter un banner sobre el voluntariado telefónico que ha implementado. “La salud física y emocional de los adultos mayores y personas con discapacidad es monitoreada a través de llamadas telefónicas de la red de soporte creada por el Gobierno”, decía el mensaje.

“Si! Muy bueno. Me empezaron a llamar desde ayer por mi niño con discapacidad, pero también se preocupan por los otros miembros de la familia. Nunca sentí que se preocuparan así por mi hijo”, respondía una mamá.

Serán 19 mil voluntarios que monitorearán a unos 300 mil ancianos y personas con discapacidad. La mayoría forman parte del Proyecto Especial Bicentenario, apoyaron en los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos, y ahora lo harán con esta población en peligro.

“Cada uno de ellos brindaran cuatro horas diarias de su tiempo”, dijo la ministra Ariela Luna el día del anuncio. Los voluntarios, tras ser capacitados on line en atención, manejo emocional y autocuidado por el Midis, empezaron las llamadas el 2 de abril en Lima y el 4 de abril en regiones.

“Su rol es velar por la salud física y emocional de estas personas. Diariamente los llaman y preguntan sobre su estado de salud, si presentan síntomas de covid- 19, y si tienen acceso a alimentos y medicamentos, entre otras necesidades, y se coordina con los sectores involucrados y los gobiernos locales para su atención”, nos dijo el Midis.

Actualmente unos 4,400 voluntarios realizan las llamadas de monitoreo. Estas duran unos diez minutos y las preguntas se hacen en base a un protocolo establecido.

Una guía gráfica del Midis y de Voluntarios del Bicentenario señala que si la persona no está contagiada y vive acompañada será una llamada al día, si tiene síntomas del virus serán dos llamadas al día hasta que reciba ayuda médica, y si son personas en situación de abandono, solas o tienen necesidades de alimentación serán dos llamadas al día.

“La idea es formar una red de solidaridad que se mantenga en el tiempo” ha dicho la ministra.

Solidaridad Trans

“Cuando el estado nos olvida ¿Quién nos socorre? Pues, nosotras mismas”, dice Gianna Camacho en su blog Mi vida trans, hablando de la difícil situación que atraviesa la comunidad trans en estas épocas de coronavirus.

Ella es una activista y comunicadora trans que conoce a fondo la problemática de la comunidad en Lima. “Cuando empezó la cuarentena nos dimos cuenta que había muchas compañeras en situación de precariedad y de necesidad. La primera población que se me ocurrió fue la comunidad del centro de Lima, que son trabajadoras sexuales la mayoría”, cuenta.

Ahora hay un esfuerzo de la comunidad trans para proveer de alimentos a sus compañeras más necesitadas. En Lima las organizaciones Féminas, DTM y Más Igualdad han lanzado una campaña en ese sentido. Y en Lima sur la Asociación Angel Azul también ha hecho lo mismo. En regiones hay varios esfuerzos que Gianna ha dado a conocer en su blog del portal La Mula.

“En un primer momento algunas ONGs han ayudado a la comunidad trans, pero pedían un padrón. Antes no existía pero ahora se ha hecho, no sólo para conseguir ayuda de instituciones privadas, sino para poder ser incluidos en la ayuda social que el Estado brinda a poblaciones vulnerables. La población trans es un sector necesitado, con falta de oportunidades”, dice.

La comunidad trans también tocó puertas en las municipalidades y han tenido un aliado en el regidor limeño Manuel Siccha, quien ha liderado una iniciativa personal y con la Municipalidad de Lima, para dotar de alimentos a las chicas trans del centro de Lima.

En el mismo sentido, la artista Nadia Rondón, actualmente en Nueva York, realizará una colecta para enviar ayuda a la comunidad en Lima que lidera Féminas. “Es un pequeño esfuerzo. Hay que ayudar desde donde estamos”, dice. Ella también hizo una colecta la semana pasada para ayudar a unas artistas de la comunidad shipiba de Cantagallo.

Hay más voluntarios trabajando en distintos ámbitos y hacen un trabajo valioso. A muchas organizaciones mencionadas aquí, se les puede encontrar en sus redes sociales. Ahí pueden contactarse y ayudarlos. Es un momento difícil y solo la solidaridad nos ayudará a superarlo.