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Héroes sobre ruedas

Un ejército de profesionales sanitarios se movilizan por toda la ciudad para recoger y trasladar a los pacientes de Covid-19 que requieren hospitalización. Médicos, enfermeros y pilotos arriesgan su salud para salvar vidas.

Óscar Miranda
05 Abr 2020 | 13:20 h

El médico Dante Montaño (42) ya no besa a sus hijos. Casi no los abraza. Apenas los saluda chocando los codos, como recomendaron hacer los chinos cuando se desató la pandemia. Cuando llega a casa, después de un día intenso de trabajo, se quita los zapatos en la puerta, se saca la ropa y la mete en una bolsa que se va de inmediato a la lavadora. Los chicos, de trece, nueve y cinco años, lo entienden. Saben que papá ha estado expuesto todo el día a la posibilidad de contraer el virus que está matando a miles de personas en el mundo. Y que es mejor no arriesgarse.

Papá, el médico cirujano Dante Montaño, trabaja en el STAE. El Sistema de Transporte Asistido de Emergencia de Essalud, la oficina que se encarga de enviar médicos y enfermeros a casa de los pacientes que presentan cuadros críticos para estabilizarlos y, de ser necesario, trasladarlos a los establecimientos de salud.

En el contexto de la pandemia del Covid-19, el trabajo en el STAE ha tenido que cambiar. Se ha tenido que incrementar el número de ambulancias: de las 20 regulares se ha pasado, compras de urgencia mediante, a 45. Ha crecido el número de médicos (de 50 a más de 120), enfermeros (de 118 a más de 200) y conductores (de 70 a más de 150). Y se ha constituido un Operativo Covid, para el que se ha destinado una veintena de unidades a exclusividad.

Todos los días, este ejército de profesionales de la salud recorre la ciudad de Lima ante el llamado de los pacientes con sospechas de tener coronavirus o con diagnósticos confirmados que necesitan auxilio médico de urgencia, por lo general insuficiencia respiratoria.

Al frente de estos equipos está el médico John Contreras. Un profesional de la salud que comenzó en el STAE como enfermero especialista, allá por el año 1997, que se graduó en 2015 como médico cirujano y que hoy es el coordinador médico del Operativo Covid.

–Todo comienza con una llamada al 117, que es el número del Cruen [el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias de Essalud]. Un médico le hace triaje telefónico al paciente y, de acuerdo a los síntomas, hace la priorización– explica.

Si el enfermo tiene insuficiencia respiratoria aguda –si se está asfixiando–, el Cruen envía a una ambulancia del STAEM de tipo 3, con un médico especialista y un enfermero especialista.

–Nuestro primer objetivo es estabilizar al paciente. Nunca corremos. Nunca llegamos al domicilio, agarramos al paciente y nos vamos– dice Contreras. –Lo primero es mejorar su función respiratoria. Si está con saturación de menos del 80%, se le da oxígeno. Se le da hidratación. Cuando mejora su saturación, recién se procede al traslado.

Salvando vidas

Dante Montaño ha estado solo unas semanas como médico especialista en el STAE, pero en este tiempo él y su equipo –un enfermero y un conductor– han ayudado a salvar unas cuantas vidas.

En Ventanilla evaluaron y trasladaron a un paciente que tenía todos los síntomas de Covid-19 y al que se le había complicado una fibrosis pulmonar. Lo llevaron al Policlínico Donrose para nebulizarlo y estabilizarlo.

En el Hospital Almenara llevaron a un paciente de Emergencias a una de las unidades de cuidados intensivos. Como no se le podía trasladar por los ambientes internos, porque podía contaminar otras áreas, se le llevó en la ambulancia rodeando el perímetro del establecimiento. Montaño recuerda que era un hombre de mediana edad, de no más de 40 años, con una neumonía causada por el coronavirus y una taquicardia que complicaba más las cosas.

Otro día, en el Rebagliati trasladaron a una mujer, con diagnóstico positivo y un embarazo de 38 semanas, de la emergencia de Ginecoobstetricia a otro ambiente del hospital, exclusivo para pacientes con la en fermedad. Al galeno la paciente le causó mucha impresión. Ella aseguraba que solo había salido un par de veces de su casa, a hacer las compras, y siempre con la mascarilla puesta.

–Mucha gente cree que con la mascarilla está protegida– dice. –La única protección verdadera es mantener el aislamiento. Y si sales, mantener la distancia, al menos dos metros entre persona y persona.

Los médicos y todo el personal de salud, lamentablemente, no pueden seguir su propio consejo. Los equipos de STAE están todos los días expuestos al contagio de los enfermos de coronavirus que ellos evalúan y transportan. Su salud depende fundamentalmente de una cosa: sus equipos de protección personal (EPP).

Protección total

Miguel Vílches tiene 43 años y desde el año pasado es piloto de una de las ambulancias del STAE. Tiene dos hijos y el mayor de ellos, de 15, le pide siempre que se cuide, que no los exponga. Por ellos, por protegerlos, cada vez que termina su turno, Vílches se baña en las duchas del STAE, llega a su casa, se quita los zapatos, los desinfecta, pone sus prendas a remojar en agua con lejía y se vuelve a bañar, con jabón de lavar ropa.

En el trabajo, cada vez que van a trasladar a un paciente sospechoso de Covid-19, los conductores como Vílches, los médicos y los enfermeros tienen que llevar determinadas prendas de seguridad. Al conjunto le llaman kit de alto riesgo y consiste en chaqueta, pantalón, mandilón, guantes, lentes, mascarilla N95, botas, una segunda mascarilla más simple encima y un gorrito de cirujano. Se les puede reconocer fácilmente porque son de color celeste.

Cuando el trasladado es un caso confirmado, sobre ese conjunto debe colocarse el equipo de protección personal o EPP. Se trata de un traje, usualmente de color blanco, que los cubre casi por completo, desde la cabeza hasta los pies, dejando solo un pequeño espacio entre las cejas y la barbilla, en el que van la mascarilla N95 y la mascarilla simple. Encima de la cabeza se coloca una especie de casco amarillo con un visor transparente.

El trabajo del equipo sanitario no podría hacerse sin la tranquilidad de saber que, después de cada traslado, los vehículos son sometidos a un minucioso proceso de desinfección en el que los protagonistas son operarios como Pablo Durand (43). Él cuenta que armado de implementos de limpieza y de productos que destruyen a los microorganismos, como el hipoclorito de sodio y el amonio cuaternario, al cabo de una hora deja a las unidades listas para volver a las calles.

–Antes hacíamos cinco o seis unidades al día. Ahora desinfectamos hasta 24. No paramos– cuenta. –Nunca nos habíamos enfrentado a una enfermedad de esta magnitud. Pero yo me pongo fuerte, se lo dejo a Dios y sigo para adelante.

RECUADRO

“Se ha convertido en nuestros héroes”

Fiorella Molinelli

Presidenta ejecutiva de Essalud

El STAE maneja todo el sistema de ambulancias del Seguro Social en Lima Metropolitana. Este año se ha visto incrementada con 30 unidades más, totalmente equipadas con equipos biomédicos de punta, lo que ha reforzado nuestro sistema de atención. De estas unidades, hemos puesto 20 a disposición exclusiva de los servicios Covid, sospechosos o confirmados con coronavirus. Vamos a la casa a evaluar al paciente o trasladarlo a un centro hospitalario de nuestra institución o lo derivamos de uno de menor nivel a otro de mayor nivel hospitalario para seguir su tratamiento. Hemos contratado, además, a más de 200 médicos y enfermeras. Ellos se han convertido en nuestros héroes por su inmensa labor para cuidarnos. ¡Ayúdanos! #QuédateEnCasa

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