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El laberinto de Bolsonaro

Mientras el presidente Jair Bolsonaro se niega a ver la realidad y enfrenta a los gobernadores de los estados brasileños, el país se prepara para su mayor desafío sanitario contra el Covid 19. Sin aislamiento social, en Brasil podría repetirse lo que ya está pasando en Europa.

Raúl Mendoza
29 Mar 2020 | 12:26 h

El último martes, durante un mensaje a la nación, el presidente brasileño Jair Bolsonaro dijo que “el coronavirus llegó” a su país pero que “en breve pasará” y la calificó de “gripecita”. A esa misma hora, en distintas ciudades de Brasil, la población le respondía con cacerolazos desde sus balcones. Para esa fecha, Brasil ya tenía 2,201 casos de pacientes positivos y 46 muertos.

Hoy, debido a la actitud negacionista de Bolsonaro, es un país dividido. Los 27 estados han decretado cuarentena obligatoria para el comercio y los servicios no esenciales, aunque cada uno con diferentes restricciones. El presidente ya se ha peleado con varios gobernadores, entre ellos el del poderoso estado de Sao Paulo, Joao Doria, quien decidió imponer una cuarentena de 15 días desde el martes. El irascible Bolsonaro lo llamó “lunático” y lo acusó de aprovechar la situación “para hacer política”.

Hasta el cierre de esta nota Brasil tiene 2,985 casos confirmados y 77 muertos. El viernes el diario Folha de Sao Paulo decía que sin aislamiento social, el Covid 19 podría cobrarse más de un millón de vidas en Brasil según un estudio realizado por expertos británicos del Imperial College.

En Sao Paulo, una ciudad de 46 millones de habitantes, hasta el lunes ya había 1,128 casos. Doria ordenó la paralización de las actividades no básicas. Solo están en funcionamiento farmacias, supermercados, bancos, transporte público, seguridad. “Tenemos 40 muertos en Sao Paulo por Covid 19, del total de 46. En vez de discutir medidas para salvar vidas, él prefirió hablar de política”, respondió Doria. Lo paradójico es que Bolsonaro y Doria eran aliados.

El médico peruano Omar Pozo vive en Sao Paulo y trabaja en dos hospitales de la ciudad: en el Instituto Dante Pazzanese, de Cardiología, y en el Hospital Servidor Público Municipal. En el segundo, que es un hospital general hoy solo se atienden pacientes sospechosos con insuficiencia respiratoria. Han recibido casos de pacientes que necesitan ventilación asistida y casos más leves pero que necesitan internamiento.

“Los casos aumentan y los laboratorios no están procesando rápido las pruebas. Se demoran en dar los resultados. Los privados también hacen diagnóstico y tienen más facilidades”, cuenta.

Comenta que la percepción en Brasil es que Bolsonaro no está tomando las medidas necesarias para enfrentar la pandemia. “La opinión está dividida, pero ya se está entendiendo que su discurso no es el más adecuado ante la situación. Todos los países están optando por aislarse, hacer cuarentenas. Él ha minimizado todo. Pero como Brasil es una república federativa, los Estados tienen autonomía y están promoviendo políticas de aislamiento”, explica. Él sale a trabajar, pero su familia respeta la cuarentena.

En Brasil ya están en la etapa de infección comunitaria y en Sao Paulo están tomando medidas para hacer frente a una eventual explosión de casos. Han montado campamentos en el estadio de Pacaembú, de Sao Paulo y el Campo de Marte.

“Los están adaptando para hospitales de campaña y centros de triaje donde se harán mil diagnósticos por día. Los reactivos están por llegar. Si uno observa esta anticipación te das cuenta de que las autoridades estaduales están conscientes de la magnitud de lo que se viene”, dice el doctor Pozo.

Según información que nos hizo llegar, la semana pasada el gobierno de Sao Paulo dispuso 900 camas para internamiento en el Hospital Das Clinicas, para tratar pacientes con Covid 19. De estas, 200 son para la Unidad de Cuidados Intensivos. Los hospitales privados, como la Red de Planes de Salud “Prevent Senior”, también facilitaron una de sus unidades hospitalarias totalmente dedicada a internamiento de pacientes con COVID-19. En total existen 2 mil 300 camas de UCI para cobertura de pacientes con coronavirus en Sao Paulo.

“Por la cantidad de población de Brasil, si hubiera una explosión de casos, no creo que el sistema de salud pueda enfrentarlo”, dice Pozo.

Un Río vacío

Todos hemos podido ver en fotos las emblemáticas playas de Río de Janeiro vacías. Allí el gobernador, Wilson Witzel, tomó medidas de aislamiento social. Bolsonaro acusó a Witzel de “generar terror en la población”. La autoridad de Río también fue un viejo aliado del presidente, pero están distanciados.

Ha llamado la atención en esta coyuntura que las mafias que controlan las favelas hayan decretado un “toque de queda” en su territorio: “¡Atención a todos los residentes de Rio das Pedras, Muzema y Tijuquinha! Toque de queda a partir de hoy a las 20 horas. ¡Quien sea visto en la calle después de este tiempo aprenderá a respetar a los demás! Si el gobierno no hace lo correcto, nosotros lo haremos”, dicen en un mensaje.

Hasta el lunes, Río de Janeiro contabilizaba 191 casos de coronavirus, según el Departamento de Salud de Brasil, y tres muertes por COVID-19. El famoso estadio Maracaná y otros centros deportivos serán usados en la ciudad para albergar hospitales transitorios.

En el sur de Brasil, en la ciudad de Foz de Iguazú, estado de Paraná, vive el periodista peruano Luis Centurión, quien hace una maestría en Estudios Latinoméricanos en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana. El vive allí con su novia Dalia y cuenta que hay alrededor de cien estudiantes peruanos en su universidad.

“La ciudad está en aislamiento desde el 15 de marzo. En la universidad no hay clases y la mayoría de actividades están paralizadas. Solo funcionan las postas médicas, farmacias, mercados, grifos, comida rápida delivery. Foz vive del turismo -ahí quedan las cataratas de Iguazú- , y está afectado. La economía está parada y el dólar ha subido”, cuenta.

Foz de Iguazú tiene 256 mil habitantes y al 26 de marzo ya tiene 5 casos de coronavirus, todos con pacientes que volvieron de Europa, Estados Unidos o estuvieron en Sao Paulo. “Paraná es bolsonarista. Aquí las personas apoyan el discurso del presidente y piden el retorno al trabajo sin pensar en las consecuencias. Realmente Bolsonaro no está afrontando la crisis de la mejor manera, personalmente creo que actúa irresponsablemente”, dice Luis.

Nuestro compatriota también muestra su preocupación porque del centenar de estudiantes que están allá muchos recibían ayuda de sus padres en Perú, que aquí son trabajadores independientes. Ahora, con la cuarentena general en Perú, no pueden generar ingresos y apoyar a sus hijos en Brasil.

“La situación podría agravarse aquí por cómo se están manejando las cosas. Podríamos estar hablando de que Brasil podría convertirse en la nueva Italia o Estados Unidos, con tantos casos y fallecidos. Si eso sucediera creo que el gobierno debería interceder por la gran cantidad de estudiantes peruanos que viven aquí”, explica.

El último viernes Bolsonaro decidió no hablar con la prensa. Su política ante el coronavirus es el silencio.

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