Ugarte considera que es muy temprano para saber si los seres humanos pueden desarrollar inmunidad al Covid-19. Foto: Javier Quispe
Ugarte considera que es muy temprano para saber si los seres humanos pueden desarrollar inmunidad al Covid-19. Foto: Javier Quispe

Óscar Ugarte: “Estas crisis también son grandes oportunidades para mejorar el sistema de salud”

Gerente de operaciones de Essalud. Exministro de Salud.

Emilio Camacho
22 Mar 2020 | 9:07 h

Óscar Ugarte fue ministro de Salud en el segundo gobierno de Alan García. Asumió en octubre de 2008, tres meses antes de que ocurriera en Veracruz, México, el primer contagio de la gripe AH1N1, que posteriormente se convirtió en una pandemia. Vio cómo este virus contagió a 2.000 peruanos y acabó con la vida de otros 200. En el 2010 fue testigo del rebrote de este mal y del desarrollo de una vacuna que le puso freno a nivel mundial. Hoy, con 75 años, y como gerente de operaciones de Essalud, supervisa las acciones de este organismo contra el Covid-19. En este diálogo hace un balance del trabajo del Gobierno en esta crisis y de los esfuerzos a escala global.

¿Dónde está ahora mismo?

Estuve hace poco (miércoles por la noche) con la presidenta ejecutiva de Essalud (Fiorella Molinelli) viendo la Villa Panamericana, donde, como ha anunciado el presidente, se derivará a pacientes no complicados con coronavirus.

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¿Y va a seguir trabajando durante toda la crisis?

Sí. Bueno, yo y un equipo.

¿Alguna vez estuvo en una situación remotamente parecida?

A ver, la experiencia anterior en el país de este tipo es la influenza AH1N1. Sin embargo, no se llegó a los extremos que ahora se ven, y menos a un toque de queda. Es cierto que este virus es mucho más agresivo y por eso las medidas de precaución son adecuadas. Pero en cuanto a números, en la epidemia de la AH1N1 hubo 2.000 casos. Empezó en junio de 2009 y duró hasta noviembre de 2009, coincidió con el invierno, y hubo 200 fallecidos. Si usted compara, tuvo un 2% de letalidad. Ahora, en los países europeos, la letalidad es más alta. En Italia es más de 8%. • Este virus tiene tres meses.

¿Cuánto lo conocemos realmente?

Muy poco. Por eso estamos aprendiendo sobre la marcha, de lo que sucede en otros países. Por ejemplo, en la epidemia AH1N1 los adultos mayores eran una población de riesgo, pero también las gestantes, los niños pequeños. Ahora la enfermedad ataca predominantemente a los adultos mayores, niños y gestantes casi no están comprometidos, pero podrían estar infectados. Por ejemplo, uno de los contactos del caso cero en nuestro país es un niño de 7 años. Pero le repito, la mayor agresividad se muestra en los adultos mayores, y eso explica por qué en los países desarrollados están teniendo una letalidad tan alta: porque tienen una población adulta mayor porcentualmente importante.

Como en Italia, en la región de la Lombardía.

Y también en España. Pero, a ver, esperemos que con las medidas de contención que se han tomado se pueda frenar y hacer que la curva no sea elevada sino más manejable. Lo que se quiere es que los pacientes que requieran atenderse en las unidades de cuidados intensivos sean de una cantidad tal que nuestra capacidad de respuesta sea suficiente.

Ahora, en este escenario las pruebas que se están haciendo tienen una doble importancia. Sirven para identificar a los que tienen el mal, pero también ayudan a hacer la estadística del avance de la enfermedad. ¿Ahora mismo tenemos el número de pruebas necesario para darnos una idea real de cómo avanza el coronavirus en el Perú?

La cantidad de pruebas que dispuso el Instituto Nacional de Salud (INS) fueron suficientes para la etapa de transmisión focalizada, pero como ya hay un proceso de transmisión comunitaria se requiere mayor capacidad. Eso se está logrando por dos vías. Una, que no sea solo el INS el que haga las pruebas, sino que esto sea ampliado dentro del propio ministerio de Salud, y también a Essalud y al sector privado que tenga capacidad suficiente. La única condición para eso es tener los reactivos necesarios, personal capacitado y la infraestructura. El problema crítico son los insumos. Los insumos que la Organización Mundial de la Salud ha puesto en manos de los diferentes países son limitados, por eso Essalud está haciendo una compra de insumos para pruebas rápidas, estamos en ese proceso y esto se podrá tener ya en disposición en unos diez días.

¿Cuántas pruebas diarias debería hacer el país para tener una idea real de la dimensión del problema? ¿Mil, mil quinientas?

Eso es variable. Eso depende de la curva de expansión. Se ha notificado que se han hecho tres mil pruebas, pero en una fase de expansión mayor habrá que duplicar o hasta triplicar esa capacidad de análisis, para tener un control más estricto. Ahora, en epidemias de mayor expansión, y eso es lo que está ocurriendo en España o Italia, llega un momento en que el diagnóstico no necesita ser de laboratorio sino pasa a ser epidemiológico y clínico. ¿Qué quiero decir? Si hay personas que viven con pacientes que han dado positivo y que presentan síntomas, ya no tiene sentido hacerles la prueba. Ayer justamente escuchaba una entrevista a una peruana que está en Madrid y que estaba desarrollando los síntomas, ella pedía que le hicieran la prueba, pero no había capacidad para hacérsela. Hay una limitación de recursos, aún en países desarrollados.

Hablemos de la reacción de los países europeos. Aunque ahora se ha ido corrigiendo, Reino Unido planteaba que no se aplicaran medidas de seguridad sanitaria y que la gente se contagie para que desarrollaran una inmunidad natural. ¿Eso es viable?

Yo creo que ese anunció del primer ministro inglés es bien aventurado. Nadie puede dar fe, ni los chinos que ya pasaron por esto, que este virus produce inmunidad, y que por lo tanto no hay riesgo de una reinfección. Este es un virus nuevo. No se puede decir: “No importa, que la gente se contagie”. Y menos en sociedades con una población de adultos mayores tan alta. No hay una lógica, desde el punto de vista epidemiológico y científico, que respalde eso.

Cuando acabe esta crisis, será momento de hablar de la ironía que significa depositar toda nuestra esperanza en el sector público, tan maltratado, en el Minsa, en Essalud, y no en el sector privado, del que nos hablan todo el tiempo como el modelo a seguir.

Bueno, es que allí hay una lógica. El Minsa y Essalud cubren al 90% de la población. El sector privado, por muy moderno que sea, tiene una población muy pequeña: la que tiene mayores recursos y puede pagar ese tipo de seguros. En la medida en que los grandes aseguradores son el SIS y Essalud, allí recae nuestra responsabilidad, y eso es lo que hay que fortalecer. El SIS tiene 17 millones de asegurados y Essalud tiene 11 millones, allí ya hay 28 millones, eso es lo que se debe fortalecer. Cuando hay este tipo de demanda, ¿a dónde van los pacientes? A los servicios públicos. Además, hay mayor capacidad para tratar a los pacientes críticos, que requieren cuidados intensivos. Si vemos las diferentes unidades de cuidados intensivos del sector privado, son, en número, muy pequeñas, en comparación a lo que tiene el sector público.

¿Y este momento no nos dará pie para discutir eso? Si hay gente que puede pagar un seguro caro, ¿por qué no le paga ese dinero al sector público con la condición de que este mejore?

Bueno, en general, lo que hay que entender es que estas crisis también son grandes oportunidades para mejorar el sistema de salud, fortalecerlo, y contribuir a su articulación, porque este es un país que tiene el sistema fragmentado. Desde hace un tiempo se habla de redes integradas. Las redes integradas justamente son la articulación del Minsa, Essalud, las sanidades de las Fuerzas Armadas, y el sector privado, para actuar en conjunto, resolviendo las brechas que hay entre subsistemas. Ese es el reto. Y no sé si este es el momento para decirlo, pero el país ha venido gastando poco en salud y en estas circunstancias salen los recursos que antes se decía que no habían.

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¿Usted siente que en este momento el personal médico está trabajando con las mejores condiciones de bioseguridad?

Se está disponiendo de los recursos que se tenían y se están poniendo otros recursos adicionales. No todo el sector profesional asistencial está con el mismo nivel de riesgo, el grueso todavía sigue atendiendo lo normal. El personal de médicos, enfermeras y técnicos que están atendiendo esto son todavía una minoría.

¿Cuántos son? ¿Tiene un número?

No me podría aventurar. Lo tendremos más claro en los siguientes días, porque se ha dispuesto contratar más recursos humanos. Lo que quiero señalar es que los recursos para protección personal existen, lo que pasa es que eso se consume muy rápidamente. Por eso, las compras inmediatas garantizarán las próximas atenciones. Y se están haciendo. Essalud, por ejemplo, está comprando 5 millones de mascarillas.

Los medios están hablando de esfuerzos de China y Estados Unidos por desarrollar una vacuna para el coronavirus. ¿Cuánto tiempo pasará para que todos tengamos acceso a ella?

Yo calculo que eso no baja de nueve meses o más. Lo que están madurando en este momento es el prototipo de vacuna, se ha identificado el germen, se está haciendo pruebas con personas que generan defensas, etc. Pero luego viene un proceso industrial que es más largo, hasta la producción de millones de vacunas y la distribución. En el caso de la epidemia AH1N1, usted recordará que eso empezó en México, en marzo de 2009, y la vacuna estuvo lista a fin de año. Y al Perú llegó entre enero y febrero del año siguiente. No es posible antes. Esos son los plazos en los que se mueve la industria, con los mayores recursos tecnológicos.

Algunos médicos en Europa afirman que las medidas de distanciamiento social podrían ser recurrentes. Incluso si la curva de contagios se revierte, el virus podría seguir entre nosotros y en el futuro se deberían adoptar pequeñas cuarentenas. ¿Eso es posible?

Bueno, mucho depende. Como usted lo mencionó, estamos conociendo este mal y su virulencia. Cómo se va a comportar en adelante depende de muchos factores. A la AH1N1 se le combatió el 2009, pero el 2010 hubo una nueva ola, en varios países. Un riesgo es que haya un rebote más adelante. Pero para eso esperemos que ya exista la vacuna. Una vacunación masiva ayuda a evitar esos efectos posteriores.

¿Se puede descartar, sí o no, que las cuarentenas serán ahora parte de nuestra vida?

No, eso habrá que evaluarlo.

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