Antonio Zapata cuestiona que el Perú no sea capaz de hacer cambios de fondo, estructurales. Pone como ejemplo la epidemia del cólera, sobre la que escribió su primer libro. En los noventa, cuando explotó, el servicio sanitario "estaba hasta el cien". Y hoy con el coronavirus, se mantiene "casi igual".
Antonio Zapata cuestiona que el Perú no sea capaz de hacer cambios de fondo, estructurales. Pone como ejemplo la epidemia del cólera, sobre la que escribió su primer libro. En los noventa, cuando explotó, el servicio sanitario "estaba hasta el cien". Y hoy con el coronavirus, se mantiene "casi igual".

Antonio Zapata: “Hubo cólera y no se arregló nada. Hay coronavirus y la sanidad pública sigue igual”

Historiador y docente universitario.

Enrique Patriau
15 Mar 2020 | 10:46 h

Antonio Zapata llegó de vacaciones el 4 de enero a Lima desde China, en donde trabaja como profesor visitante en la Universidad de Shanghái, en la maestría de Historia Latinoamericana. Acá se enteró de la explosión de la pandemia del coronavirus. Por el momento, dada la complicada situación, no tiene fecha de retorno.

Se salvó por días de quedarse atrapado en Shanghái. ¿No escuchó nada sobre el coronavirus estando allá?

Cuando salí de Shanghái, no se hablaba de esto, ni una palabra. Como todo ha sido en el curso del año nuevo chino, la epidemia los ha agarrado a los chinos visitando a sus padres. La costumbre es visitar la ciudad en donde viven tus papás, te alojas en un hotel y tienes comidas familiares en restaurantes. A pesar de eso han hecho una cuarentena larga. El Estado chino ha mostrado su fortaleza.

PUEDES VER: Coronavirus en Perú: Minsa confirma 43 casos de COVID-19

¿A qué se refiere?

A la capacidad para ordenar que una enorme cantidad de la población esté en cuarentena por un mes y cumpla religiosamente. La sociedad es disciplinada y el Estado tiene legitimidad. Ahora, me parece, la epidemia va a significar grandes cambios en China, en su carrera hacia el liderazgo mundial.

¿Es un freno fuerte?

Bien fuerte. Por otro lado, significa que su prestigio internacional está mellado. Sin embargo, los chinos, que siempre andan sacando lecciones, van a tener que ir a un balance en profundidad, pero eso será después de la fase de emergencia. Hoy, han cargado las culpas sobre las autoridades locales, separándolos o enviándolos a cargos menores en las fronteras. Si China desea seguir ascendiendo, deberá resolver ciertos problemas de sanidad pública. Un montón de epidemias arrancan en China.

Esta debe ser la primera pandemia que vivimos en tiempo real, ¿no? Las sumas de contagios y de víctimas fatales las tenemos minuto a minuto.

Consecuencias de la globalización, pues. Y, por otro lado, esto no afecta solo a los pobres. Las anteriores grandes epidemias, como dengue, cólera, tienen que ver con pobreza, con el no acceso a servicios básicos, y las élites y la sociedad siguen su vida sin hacerse problemas. Con el coronavirus los ricos están comprendidos. Estalla en el colegio Newton.

De hecho, el virus llega al Perú en avión desde Europa.

Claro, lo trae gente que estuvo allá y se puede pagar ese viaje. Es decir, se trata de un enfermedad que puede afectar a cualquiera y eso la hace particularmente estresante para los medios.

Y para la gente misma. Las compras en supermercados son compulsivas.

Ah, por supuesto. Ahora pasé por un supermercados solo para ver los anaqueles vacíos de algunos productos. Estamos viviendo los momentos iniciales de una enfermedad planetaria que seguirá en los siguientes meses. Seguro el 2020 se recordará, décadas después, como un año perdido.

¿Usted no se preocupó cuando se enteró del virus?

Yo en general soy un poco descuidado, o más bien no me hago demasiados problemas con estas cosas, ni con los terremotos, ni con Sendero, ni con nada. No he contraído ninguna enfermedad, así que estoy tranquilo. Si me contagio no será porque vine con eso sino porque lo recibí acá.

Por lo pronto, el Estado está implementando ciertas medidas para contener lo más que se pueda la expansión.

Es una respuesta inicial. Lo que me impresiona es que esos primeros pasos son contestados: un paciente que parece temerle más al Estado que a la enfermedad se escapa del hospital de Chiclayo, una asociación de colegios de no sé dónde protesta, o las UGEL de regiones se reclaman autónomas. No hay disciplina. Completamente disímil a lo que se ve en China.

Usted llevaba casi dos años fuera. ¿Ha visto algo diferente por acá ahora que ha vuelto?

Es casi lo mismo que dejé, no ha sido tanto tiempo. Lo que sí ocurre es que, de fuera, algunos temas llaman más la atención del Perú.

¿Cuáles?

Uno, que casi nada cambia. Puedes irte dos años, o veinte y los indicadores siguen igual.

Los que estuvimos acá el año pasado sentimos que vivimos cinco años en uno.

Sí, pero no hubo un desenlace. Mi primer libro fue sobre la epidemia del cólera en el gobierno de Fujimori y me acuerdo que los temas eran casi idénticos: la sanidad pública está hasta el cien, no se invierte lo necesario, el 40% de colegios carece de agua y desagüe. Quizás las cifras eran peores en los noventa, pero es casi la misma idea. Y ya no hablo de la situación de los hospitales, que con el cólera eran un desastre y siguen siendo un desastre. En ese sentido, ¿se han encarado o resuelto mínimamente las situaciones que derivaron en anteriores epidemias? No. Todo sigue más o menos tal cual. Y esto lo puedes extender a cosas como el racismo, la discriminación, el ninguneo, el choleo, todo eso que trasciende años.

Lo que me dice es que no hay modificaciones estructurales.

En efecto. El país sigue en lo mismo. China tuvo guerra con el Japón, con el Kuomintang, luego grandes fracasos con el gobierno comunista, la revolución cultural y han pasado miles de cosas más como hambrunas y grandes catástrofes, y, a la vez, han formado un Estado y una sociedad bastante rica ahora. Si lo comparas con el Perú, desde la independencia no pasa nada, en cierto sentido.

¿No hay pobreza en China acaso?

Es un país de mil quinientos millones de habitantes, su población es igual a la suma de Europa occidental más América norte y Latinoamérica. La diferencia es que, de un lado, hay cincuenta estados y al otro uno solo.

¿China es un ejemplo de que el comunismo puede funcionar?

Los chinos piensan que son comunistas, no estatistas sino comunistas con mercado. Creen haber descubierto un nuevo sistema.

¿Un gobierno de partido único con mercado?

El Partido Comunista Chino ejerce el poder por Constitución. Hay ocho partidos, ¿ah? Uno es el que manda, pero con los otros siete partidos, que representan intereses de la sociedad, se sostiene un diálogo. El sistema de gobierno de partido único es un poco diferente. Que existan otros partidos en China permite un diálogo.

¿Qué es lo comunista en China, entonces?

Bueno, el partido se encarga de que toda familia china tenga un mínimo de oportunidades. El partido erradica la pobreza, el mercado hace a los ricos. En China hay muchos ricos, no tanta pobreza.

Volviendo al Perú, si no ha habido grandes cambios estructurales, ¿qué se puede decir?

En el Perú se ha terminado el ciclo de las ilusiones en las grandes narrativas. La última que quedaba en pie era la del mercado. Ya no, con el fracaso del señor Kuczynski.

¿Y ahora buscamos una nueva narrativa?

O estamos en nada. El nivel de descrédito ha llegado hasta la última ideología que estaba presente, que el mercado debe resolver todo y que las inversiones mineras sacarán al país adelante. Esa ilusión terminó. En el Perú, la ilusión en el mercado se terminó de deshacer. Yo veo la falta total de ilusiones.

¿No será que llegó muy pesimista de China?

No, no lo siento así. Otra cosa que me impresionó fue lo mal que le fue a la izquierda en este proceso de enero, cuando, en teoría, la situación se podría haber aprovechado mejor. El partido de Arana pasó la valla, quedó un poco mejor que el otro partido de izquierda, el de Mendoza, aunque en general es un resultado mediocre.

¿Le gusta Martín Vizcarra, o le disgusta?

Me simpatiza, porque pasará a la historia por lo que hizo, por atreverse a disolver un Congreso que era detestado, lo cual lo coloca en cierta estatura. Eso sin dejar de mencionar que, como otros han advertido, es alguien que no destaca como ejecutivo.

Tampoco es que hayamos tenido grandes presidentes.

Para nada. Si los últimos cinco están investigados, detenidos y uno suicidado. Es una característica única en la historia universal.

¿Ve que sí ocurren cosas en el Perú?

Sí, claro, pasan cosas. Lo que digo es que también hubo epidemia de cólera, y ahora hay otra epidemia. Pasan cosas. ¿Se sacan consecuencias? ¿Se transforman las instituciones, se cambian las actitudes? Hubo cólera, y no se arregló nada. Hay coronavirus y la sanidad pública sigue casi igual. Todo lo público está hasta el cien y, desde lo privado, cada familia baila con su pañuelo y hace lo que puede. Hay negligencia hacia lo público, todo lo que es público se desprecia.

Bueno, es que cuando el individualismo se exacerba, lo público siempre…

Sufre, claro, es eso.

Ahora, tengo la impresión de que es Lima la individualista, más que las demás regiones.

Bueno, es verdad. Estamos tomando a Lima por el país. La capital, no por gusto, es como detestada en el resto del país. No es gratuito que desde hace no sé cuántas décadas ningún alcalde de Lima se haya convertido en presidente. Por algo ocurre eso. Lima tiene esa actitud, no sé si llamarla pituca, pero sí de mirar por encima del hombro al resto.

Algo para terminar. Leí que en esta estancia en China estaba estudiando sobre Mao. ¿Exactamente qué cosa?

Estaba estudiando sobre comunismo. A los chinos no les gusta mucho meterse con Mao. Mao está en el cielo y mejor es no tocarlo. A las divinidades no se les molesta demasiado, así se le da la opción a quienes están en la tierra para tener las manos libres. Mao y la revolución cultural y Sendero no son temas muy gratos. Dado lo cual, me trasladé al marxismo de los veinte y de los treinta, cuando Mao no estaba en el poder aún.

Con un ojo en las implicancias en el Perú, imagino.

Bueno, la historia del comunismo en América Latina es la del fracaso en una serie de países, incluyendo el Perú, lo cual abre la puerta a soluciones populistas y nacionalistas-reformistas, como el APRA. Estuve en Moscú, fui al archivo de la Internacional Comunista y encontré algunas cartas de Haya de la Torre que no se conocían. En los años 25-26 Haya se cartea con la IC, luego de participar de un congreso en Rusia. Es el Haya que se declara marxista, que propone hacer un partido tipo Kuomintang, marxista, como un frente, para hacer una revolución en el Perú. Luego viene Mariátegui y su recepción es más bien fría. La estrella del archivo es Ravines.

Video Recomendado

Lazy loaded component