¡Un virus en la economía!

01 Mar 2020 | 14:16 h
La bolsa en todo el mundo cerró a la baja (en la foto, la Bolsa de Tokio).
La bolsa en todo el mundo cerró a la baja (en la foto, la Bolsa de Tokio).

Cuando estornuda China, el mundo se resfría. La frase, nunca mejor aplicada, es la descripción más apropiada para lo que ocurrió esta semana en el sistema financiero global y, más aún, ahora que medio centenar de países han sido contagiados con el temidísimo coronavirus (Covid-19). ¿Colapsará la economía mundial por culpa del temido virus o se trata solo de un resfriado pasajero?

Esta semana, el coronavirus logró que la estabilidad financiera de los países donde se confirmaba cada nuevo infectado se tambaleara peligrosamente. Las bolsas se desmayaban con dramatismo y las unidades monetarias se devaluaban de golpe. Con Brasil y México, los dos primeros países latinoamericanos en tener pacientes con el temido Covid-19, no podía ser de otro modo: el Bovespa y la Bolsa Mexicana de Valores entraron a cuidados intensivos al caer alrededor de un 8.36 % y un 4% respectivamente.

Más allá del pánico provocado por el desplazamiento del coronavirus a otros continentes, el gran temor en medios financieros es que la economía sufra un impacto devastador, pues China es, desde la gran crisis del 2008, la locomotora global. En 2019, un tercio del crecimiento de la economía mundial se debió a ella.

Por eso, ahora, cada bache en su actividad productiva, cada problema de abastecimiento, cada restricción de movimientos de la gente puede reflejarse a miles de kilómetros de distancia. Pero ¿será tan grave el impacto del coronavirus en la economía global o, incluso, en la de la propia China? Los analistas económicos se dividen, por ahora, entre aquellos que ven el vaso medio vacío y medio lleno.

Nouriel Roubino, economista de la NY University, famoso por sus acertadas previsiones sobre la crisis de la burbuja inmobiliaria el 2008 –lo que le ganó el apodo de Doctor Catástrofe– está en el bando de los pesimistas. “Los inversores se engañan sobre la gravedad del brote de coronavirus. A pesar de la gran baja de esta semana en los mercados de valores, lo peor está por venir”, escribió en el Financial Times.

También el Fondo Monetario Internacional, que antes esperaba que el 2020 fuera el año del repunte de la economía, se pasó al bando de los pesimistas: ha dicho que la epidemia es el “riesgo más apremiante” para la economía, y su directora, Kristalina Georgieva, advirtió hace días que el coronavirus podría recortar entre una y dos décimas la previsión de crecimiento global del 3,3% para 2020.

Si hay un sector castigado es el aerocomercial. Más de 70 aerolíneas internacionales han cancelado vuelos de y hacia China, país que envía cada año al mundo 150 millones de turistas que, ahora, se quedarán en su país. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (Iata) ha señalado que, de mantenerse la crisis, el negocio podría tener pérdidas de casi 30.000 millones de dólares y, de ese monto, casi la mitad lo sufriría el mercado chino.

Los dos escenarios –la mayor o menor duración del coronavirus– plantean previsiones contrapuestas en torno a la economía china y la mundial. Según cálculos del Banco Mundial, si la epidemia queda pronto bajo control, el PIB global perdería este año un 0,5%. Si al final se declara la pandemia y llega a ser severa, podría llegar a reducirse hasta un 5%, lo que supondría la pérdida de unos tres billones de dólares, cifra monstruosa si tomamos en cuenta que la epidemia del SARS, el 2003, provocó pérdidas por 40 mil millones, pero entonces China era solo la sexta economía mundial.

¿En casa cómo vamos?

Mientras el mundo tiembla, ¿qué podríamos esperar los peruanos, modestos exportadores de materias primas? Paradójicamente, parece que nuestra situación no es tan desesperada. Para el economista Eduardo Recoba, el asunto “no da como para compartir pánicos innecesarios o difundir escenarios apocalípticos”.

¿Ni aún con la caída de las bolsas? “Desde luego que hay una situación de pánico, pero los mercados bursátiles, no solo a nivel de bolsas grandes –Sao Paulo o México–, sino de bolsas más pequeñitas –Chile, Perú, Colombia– no son termómetro de absolutamente nada. Y soy escéptico, porque, para empezar, todas las bolsas han caído horrible y todos los bancos de inversión están pronosticando que las ganancias bursátiles para el 2020 se van a recortar mucho. Va a sonar horrible, pero da igual. En el Perú, en términos de mercados financieros, el impacto va a ser muy poquito y muy concentrado”.

China es el principal comprador de nuestro cobre y muchos analistas tiemblan con la caída de los precios a partir de la disminución de la demanda, pero Recoba se mantiene sereno: “Tampoco es así. Si hablamos de despachos de cobre desde Chile o Perú, Pekín hasta el momento está dando señales positivas. En primer lugar, China tiene una política monetaria que ha respondido en rápida reacción: el Banco Central Popular ha soltado al sistema bancario 22 mil millones de dólares que están impidiendo que el nivel de demanda y consumo de China se enfríe. Por otro lado, China tiene un colchón fiscal que le da margen de maniobra para realizar respuestas de gasto. Y, tres, China tiene también tiene un frente económico basado en una demanda en un mercado laboral muy fuerte”.

Pero volviendo al cobre, Recoba señala que, si no hay incremento de la demanda, tampoco se va a reducir. “China todavía no puede decir: ‘nosotros no estamos produciendo vehículos, celulares, motos, televisores, como antes’. Los despachos van a seguir igual. No veo por qué va a enfriar la demanda de cobre o materia prima. No lo hizo el año pasado con una restricción arancelaria brutal de parte de EEUU, que le generaron 300 mil millones de sobrecostos y menos lo va a hacer ahora”.

Por su parte, el economista Pedro Francke es más cauto: “Hay un golpe fuerte, en este caso, en el precio de las materias primas, junto con la caída fuerte de las bolsas en todo el mundo, en particular en Nueva York. La caída de los precios de los metales, particularmente para el Perú, el cobre y el zinc, va a tener dos consecuencias sobre la economía peruana: lo primero, una caída de la recaudación tributaria. Además, será un escenario que tenderá a reducir la inversión pública, sobre todo por el lado del canon. Si el gobierno no toma medidas urgentes, puede haber una desaceleración de la inversión y gasto público. El otro efecto, al margen del gobierno: la inversión minera seguro se va a reducir sustancialmente y eso afecta al conjunto de la economía”.

El economista también descarta una escasez de productos que se importan de China. “Las predicciones son todavía que la economía china igual va a crecer este año. No hay que exagerar. Algunas fábricas han tenido problemas esta semana, pero ya están comenzando a ver cómo regularizan su producción. No creo que ese efecto sea muy importante”.

El paciente número uno

¿Y qué pasará con nuestra economía cuando llegue el primer caso de coronavirus? Para Francke, no mucho. “De que va a haber casos, va a haberlos, pero el impacto de los casos en el Perú no creo que sea mucho. Más bien a partir del efecto indirecto de la economía mundial, pero depende de la magnitud de la epidemia”, acota.

Al cierre de esta edición, a los casos confirmados en Brasil y México, se sumaba uno en Chile. Que haya un infectado en el Perú es cuestión de días. Lo importante, a juzgar por nuestros economistas, es que no panda el cúnico.

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