Una de las páginas del manuscrito recuperado con imagen de Huayna Cápac.
Una de las páginas del manuscrito recuperado con imagen de Huayna Cápac.

La batalla por la memoria

La Biblioteca Nacional presentó esta semana el manuscrito Recuerdos de la monarquía peruana (1838), que ha regresado al Perú casi ciento cuarenta años después de su desaparición como parte de los esfuerzos que se hacen para recuperar nuestro patrimonio perdido. No obstante, hay otros valiosos documentos de nuestra historia que siguen desapareciendo.

Raúl Mendoza
24 Feb 2020 | 16:27 h

El manuscrito Recuerdos de la monarquía peruana o bosquejo de la historia de los incas (1838), escrito por Justo Apu Sahuaraura Inca, tiene 96 páginas que incluyen 17 ilustraciones con imágenes a color de los incas. El primero de ellos es Manco Cápac. En sus páginas se cuenta la llegada de los españoles al Cusco, se menciona al Inca Garcilaso de la Vega y se presenta una detallada genealogía de la nobleza incaica.

Este volumen estuvo en poder de la Biblioteca Nacional del Perú desde 1850 y fue robado durante la guerra con Chile por soldados del ejercito invasor. El manuscrito pasó por varias manos hasta acabar en poder, ya en el siglo pasado, del librero argentino Eduardo J. Bullrich. A la muerte de este, el libro continuó su travesía y fue comprado en los años 70 por el empresario José Mindlin −coleccionista de libros antiguos− en Brasil.

Desde entonces no se supo más del documento. Pero el azar hizo su trabajo. A comienzos de la década del 2000, el historiador peruano Rafael Varón, entonces funcionario de Fundación Telefónica, viajó a Brasil y en una de las reuniones conoció a José Mindlin. Este le mostró parte de los libros de su colección y entre ellos pudo ver el manuscrito. De allí surgió la idea de hacer una edición facsimilar del manuscrito. El libro se publicó en el Perú el 2001.

Este último episodio lo contó el jueves pasado el historiador Javier Flores, quien fue el editor del libro que sacó Telefónica. Justamente a raíz de esa edición facsimilar se pudo comprobar que el manuscrito tenía los sellos de la Biblioteca Nacional. A partir del 2007 se inició una serie de esfuerzos para recuperarlo. El consulado peruano en Sao Paulo, la BNP y otras instituciones participaron en las prolongadas tratativas para conseguir la devolución.

Finalmente, en noviembre del 2019, la familia Mindlin accedió a entregar el manuscrito. “Es un libro único, una joya, no hay otro documento como este”, dice Gerardo Trillo, director del área de Protección de Colecciones de la Biblioteca Nacional. “Ahora que lo hemos recuperado, a la Biblioteca Nacional le corresponde garantizar su preservación. Por eso se está pidiendo al Ministerio de Cultura se le declare Patrimonio Cultural de la Nación para tener toda la protección legal”, explica.

Pero la historia no acaba ahí. La BNP tiene ahora hasta tres versiones de la obra de Justo Sahuaraura: "Tenemos este manuscrito recuperado, con láminas coloreadas. Tenemos otra versión de la misma obra que estaba dentro de un encuadernado que sobrevivió al incendio de la biblioteca de 1943 y que actualmente se ha recuperado. La tercera versión es el libro del mismo título impreso en París en 1850. Tenemos un ejemplar de ese libro, pero del manuscrito que se envió a París y sirvió para esa edición no se sabe nada", dice Trillo.

El jueves pasado, el hermoso manuscrito recuperado de Brasil fue mostrado al público, en una urna de cristal, en la sede de la BNP. El historiador Javier Flores dice que se trata de un documento singular, raro y valioso. "Es una obra inspirada en gran medida en Garcilaso. (Sahuaraura) no escribe pensando en crear algo nuevo, sino rescatar una tradición que teme que se pierda. Escribe para la posteridad, para dejar huella", dice.

Por su parte, el historiador y crítico de arte Luis Eduardo Wuffarden apunta que "el valor del manuscrito original es inmenso porque al volver a la biblioteca se junta con otros materiales manuscritos de Sahuaraura que permanecían inéditos, y permiten reconstruir el itinerario intelectual y la concepción final de su obra". En efecto, la BNP tiene un gran conjunto documental de Sahuaraura. Con ello puede investigar sobre la visión y la reconstrucción del pasado incaico en épocas republicanas.

Justo Apu Sahuaraura Inca (1775-1853) se decía descendiente por línea materna del emperador inca Huayna Cápac y del príncipe Cristóbal Paullo Inca. Fue miembro de la nobleza indígena cusqueña, sacerdote católico. Dedicó muchos de sus estudios a rescatar la historia del imperio incaico y se autodenominaba "el último descendiente del linaje imperial de los incas".

Gerardo Trillo, de la BNP, cuenta que se planteó a quienes tenían el manuscrito contribuir con la memoria histórica de los peruanos. "En esos términos se hizo la devolución". De igual manera, en los últimos años se llegó a buen término en las tratativas para que Chile nos restituya más de 4.500 libros saqueados de la Biblioteca Nacional durante la ocupación de Lima en el siglo XIX.

Trillo también menciona otro libro que ya está en proceso de regreso. "En Estados Unidos estaban vendiendo un libro con los sellos de la biblioteca del convento de San Francisco. Eso ha demorado ocho años, pero ya está recuperado. La estrategia no debe ser sola la punitiva sino también la del acuerdo y el trámite para recuperar libros valiosos", explica.

La pérdida

A pesar de las buenas noticias respecto de algunos libros recuperados, al mismo tiempo no se puede soslayar que en el Perú se siguen perdiendo importantes documentos de nuestra historia. Por ejemplo, el 13 de febrero pasado el Ministerio de Cultura alertó sobre la pérdida de 30 documentos del Ministerio de Hacienda y Comercio, y 51 documentos del Ministerio de Guerra y Marina, de entre los años 1877 y 1890. Desaparecieron de los repositorios del Archivo General de la Nación.

Según el portal Ojo Público "podría ser la mayor pérdida de papeles históricos oficialmente reconocida en los últimos años en el Perú".

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Días antes, el 6 de febrero, el Ministerio de Cultura también alertó sobre la sustracción y venta en internet de “un oficio firmado por Antonio José de Sucre −comandante del ejército de Simón Bolívar en la campaña libertadora− dirigido a Bernardo Monteagudo, de fecha 14 de diciembre de 1821”. El documento pertenecía a la Colección Miscelánea del antiguo Archivo Histórico del Ministerio de Hacienda, perteneciente al Archivo General de la Nación.

En fechas anteriores también se han perdido importantes documentos, algunos de ellos pertenecientes al libertador José de San Martín. En noviembre del 2018 se perdió una carta de manumisión que el militar argentino había firmado en favor de una esclava por sus servicios en los hospitales del ejército libertador.

Casi un año después, en octubre del año pasado, desapareció otro documento del libertador José de San Martín del AGN. Se trataba de un nombramiento militar en favor de un oficial llamado Pedro Palomares, quien recibió el grado de teniente de milicias de Chancay. Está fechado el 18 de enero de 1822 y lleva la firma de San Martín como “Protector de la Libertad del Perú”.

Así como se ha recuperado un manuscrito valioso y muchos libros han vuelto de Chile, se sabe que muchos documentos y libros históricos ya no están donde se guardaban. No debemos perder esa batalla por la memoria.

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