Las guerras de Jonás

Óscar Miranda

Frepap ha logrado colocara 16 legisladores en el
nuevo Congreso. Foto: Michael Ramón.
Frepap ha logrado colocara 16 legisladores en el nuevo Congreso. Foto: Michael Ramón.

Una aproximación a Jonás Ataucusi Molina, el líder espiritual del Frepap, la tercera fuerza parlamentaria en el país. Los miembros de su entorno más íntimo. El origen de la disputa con su hermano Juan. Todas las facciones. Y la sorpresiva reaparición del exparlamentario Javier Noriega, otrora mano derecha del patriarca, Ezequiel Ataucusi.

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El hombre que aparece en el video tiene gafas de John Lennon, el cabello recogido en una pequeña cola y los bigotes y la barbita como los de un chino mandarín. Luce más joven que sus 28 años al lado de esos ancianos de apariencia bíblica.

Lee su discurso sin inflexiones, haciendo pausas para tomar aire. No parece acostumbrado a hablar ante multitudes y en eso –y en tantas otras cosas– es muy distinto a su padre, Ezequiel Ataucusi Gamonal.

Es el 24 de junio del año 2000. El fundador de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (AEMINPU) ha muerto hace tres días, derrotado por una insuficiencia renal, y ahora el penúltimo de sus hijos está siendo ungido ante cientos de sus fieles como su sucesor.

Según los testimonios recogidos para esta nota, esa fue la última vez en que Ezequiel Jonás Ataucusi Molina fue visto en una ceremonia pública.

Desde entonces, se volvió un ser elusivo, casi etéreo. No participa en las fiestas de la congregación. Ni siquiera aparece para su cumpleaños, que se celebra a lo grande en el templo de Cieneguilla. Fuera de su círculo íntimo, nadie sabe dónde vive ni si tiene pareja o hijos.

Y, sin embargo, en tanto presidente del Frepap y líder espiritual de los 15 congresistas electos por ese partido, Ataucusi Molina se ha convertido en un actor importante en el escenario político peruano.

No solo eso. La reciente constatación de su poder ha resucitado públicamente una vieja disputa con su medio hermano Juan, salpicada de acusaciones de corrupción, resentimientos familiares y supuestas amenazas de muerte.

El origen del rencor

La versión de Juan Ataucusi Ospina –que esta semana repitió en todos los medios de comunicación a los que lo invitaron– dice que, en marzo de 1999, su padre lo designó para que liderara la congregación a su muerte. Como prueba de lo dicho mostró una carta –que hizo llegar a Domingo– que así lo afirma y que aparece firmada por Ataucusi Gamonal.

Ni la AEMINPU ni el Frepap se molestaron en responderle, quizás con la convicción de que hacerlo amplificaría la pelea. Por lo demás, la dirigencia del partido comunicó que no ofrecería más entrevistas al menos hasta que la ONPE oficializara los resultados electorales.

Pero Domingo encontró a un israelita de peso dispuesto a desmentir a Juan Ataucusi. Se trata de Javier Noriega Febres. En los años noventa fue uno de los favoritos del líder religioso y, según algunos medios, su mano derecha, al menos hasta que fue expulsado de la congregación y del partido por haberse casado con una mujer secular y por haber votado, como congresista, a favor de la re-relección fujimorista.

Noriega recibió a Domingo en su estudio de abogado, en el Óvalo Grau. Sobre su escritorio se apilaban recortes periodísticos de los años en los que fue carne de los medios: en 1995 fue acusado de haber dirigido dentro de la comunidad a un grupo de sicarios que asesinaba a los enemigos del patriarca.

Uno de sus acusadores fue, precisamente, Juan Ataucusi, con quien desde entonces sostiene una intensa rivalidad. Al parecer, a Juan le dolió que su padre eligiera a Noriega como cabeza de la lista parlamentaria y lo relegara a él al número 85.

Debido a esas denuncias, Noriega fue atacado por los parlamentarios fujimoristas, que aprobaron levantarle la inmunidad. A los pocos meses, el israelita dejó la oposición y se pasó al bando fujimorista. A partir de ese momento, sus problemas judiciales se acabaron: en febrero de 1997 se archivó su proceso por falta de pruebas y en mayo de ese año le fue restituido el fuero parlamentario.

Noriega dice que semanas ante de su muerte, Ezequiel Ataucusi anunció a sus consejeros que había elegido como sucesor a Jonás. Dice que el propio anciano se lo confirmó a él en su lecho de enfermo.

–Juan está aprovechando la coyuntura [electoral]– dice. – Ha formado su propia asociación, Perú AEMINPU. Ya pues, que predique, que forme iglesias, que haga obra, crezca. Pero no, él quiere ocupar el lugar de Jonás, porque Jonás, bueno, no está cumpliendo su deber. Pero nadie le puede quitar lo que el maestro determinó.

El excongresista se pronunció de esta manera aun cuando la unción de Jonás como líder terminó por alejarlo definitivamente de la cúpula de la congregación y, a la larga, del templo central en Cieneguilla. Lo mismo le ocurrió al resto de consejeros a los que Ataucusi había encomendado ayudar a su hijo. El joven pastor prefirió rodearse de personas de extrema confianza. Y acudió a los que estaban más a mano: su familia materna. Los famosos Molina.

El cogollo del partido

Como un individuo introvertido, de pocas palabras y escasa convicción describe a Jonás Ataucusi Molina la investigadora Mónica de Feudis. “En ningún momento asume ser la reencarnación de su padre, no hay una sola señal de transmisión divina”, señala en su tesis sobre el movimiento israelita. Para ella, y también para el investigador Arturo de la Torre, Jonás asume el encargo más por responsabilidad que por convicción.

“Lo que Jonás necesitaba era sentirse en confianza, con gente con la que pudiera estar a gusto, para no tener que atravesar por momentos tediosos mientras se desempeñara en el cargo al cual había sido destinado”, dice, por su parte, el antropólogo Carlos Ernesto Ráez en su tesis sobre la congregación israelita.

“Es así que Jonás recurre a su familia materna, que constituye su núcleo más cercano”, añade.

Una nueva cúpula se forma en torno a Jonás. Sus tíos Vicente y Silvestre Molina se tornan claves para difundir el nuevo mensaje que presenta a su sobrino como una divinidad. A Silverio se le atribuye haber cambiado el viejo saludo israelita “la paz y gracia de nuestro señor Jesucristo esté con ustedes” por “la paz y la gracia de nuestro señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina esté con ustedes”.

Los primos también son un respaldo: Marco Antonio Molina (con quien fue detenido en Pisco, en 2002, cuando se movilizaba con un arsenal de armas de fuego); Javier Huaringa, esposo de su prima, durante años secretario nacional del Frepap y su representante legal; y Wilfredo Tenorio Molina, otro primo, personero legal y hoy por hoy el hombre fuerte del partido.

Carlos Ráez recogió testimonios entre los disidentes de AEMINPU que afirman que los Molina tienen “secuestrado” a Jonás y que, por esa razón, el pastor se ha alejado de su grey.

Quienes más sostienen esta teoría son los miembros de la Departamental de Lima, una de las facciones que se han distanciado de la cúpula central.

Los fieles de la Departamental de Lima, entre los que se cuentan algunos de los dirigentes que fueron cercanos a Ezequiel Ataucusi, se congregan en un templo de Carabayllo. Javier Noriega solía asistir a esta comunidad, pero él dice que por discrepancias con los directivos se alejó y ahora predica en otra, llamada AEMINPU Zona Norte, ubicada en el mismo distrito.

También está la comunidad liderada por Juan Ataucusi. El primogénito de Ezequiel logró registrarla el año pasado con el nombre de Perú AEMINPU y, según dice, reúne a 800 fieles. Su templo principal está en las alturas de Villa María del Triunfo.

Amor y muerte

Juan dice que la iglesia israelita se ha partido en 28 facciones. Quizás exagera, pero es verdad que la fractura existe y que son varias las comunidades que mantienen sus recelos hacia las autoridades de la congregación.

Javier Noriega afirma que, de su parte, el recelo no es hacia Jonás –él lo llama ‘Nacho’–, sino hacia la gente que lo rodea. Y que esta división es un problema que se puede arreglar en un día, en una reunión con el líder con dirigentes que bajen al llano, como las que hacía en sus épocas el fundador de la iglesia.

–Todos nosotros hemos votado por el pescadito no por los candidatos, sino por amor al maestro Ezequiel– dice. –Si yo tengo problemas con la dirigencia, yo dejo mis diferencias a un lado y nos unimos. Vamos a dejar las diferencias y vamos a poner en su sitio a Juan.

Para lograr la unión, el exlegislador dice que los dirigentes que rodean a Jonás tendrían que dar un paso al costado.

Juan Ataucusi, por su lado, está en las antípodas de pensar en algo así como una tregua con su medio hermano. En los últimos días, su discurso contra Jonás se tornó más duro –llegó a insinuar que no era hijo biológico de su padre–, al punto de que por Messenger recibió mensajes con amenazas de muerte.

El último jueves, acudió a la comisaría de José Gálvez, en Villa María del Triunfo, a denunciar que la noche anterior, poco después de las 11, una camioneta se detuvo en la puerta de su casa. Sus ocupantes gritaron que lo iban a matar y se fueron disparando algunos tiros al aire.

–Mi hermano es el único responsable si aparezco baleado y muerto– le dijo a los periodistas. –A mí me podrán balear, degollar, pero no podrán matarme.

En setiembre de 1995, quien fue baleado en la puerta de su casa fue Jonás. Un grupo de desconocidos le disparó cuando llegaba de trabajar como taxista. Una bala atravesó su abdomen. Por esos días, Juan acusaba a Javier Noriega de ser un sicario y también lo culpó del ataque. Nunca se supo quién dio la orden. Pero una idea quedó flotando en el aire. En la hermandad israelita, las guerras internas no son nada santas.

FREPAP

OPINIÓN

Se disputan la congregación, no el partido

Carlos Ernesto Ráez

Antropólogo

Hay que hacer una distinción entre el Frepap y la congregación. La que está fracturada es la congregación. Actualmente, hay varias escisiones. Juan Ataucusi dice que hay hasta 28 facciones. Yo supondría que 27 de ellas son minúsculas, porque solo hay una con una presencia relativamente grande, que es la Departamental de Lima, que está en Carabayllo.

Por sus declaraciones, parece que Juan Ataucusi quiere asumir la dirección de la congregación, lo que no es el caso de los otros disidentes. Lo que sostienen los otros es que Jonás está limitado por su entorno. Algunos sostienen, incluso, que ha sido secuestrado por su familia materna.

No creo que las críticas de Juan vayan a dañar especialmente al partido ni a la congregación. Quizás si él dijera que está luchando para que su hermano se manifieste en público podría tener cierta llegada. Pero tal como se está mostrando, parece más interés por conseguir poder.

Lo que las críticas harán será incrementar la curiosidad sobre la ubicación de Jonás y sobre la identidad de las personas que conducen el partido.